Corriente Independiente de La Laguna

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Soy Irma L. y soy una enferma de tragonismo


Llegué al grupo en el año de 1988, en ese tiempo la difusión del mensaje no se hacia como hoy . . . El mensaje me llegó por medio de una amiga que me comentó que una amistad en común había bajado mucho de peso en TA. El mensaje me llegó en un momento de crisis depresiva y de tragonismo, tres meses antes de llegar subí 16 kilos, aunado al exceso que ya traía.

El grupo donde yo inicié mi militancia se llamaba “VOLVER A VIVIR“, muy significativo para mi vida. En 5 meses llegué a mi peso meta, gracias a DIOS, por necesidad cambie de grupo donde milité 3 meses. Dios me permitió participar en la apertura del grupo donde actualmente lo hago: “FUENTE DE VIDA” y eso es el grupo para mi. Desde el inicio del grupo, se me regaló el servicio de nutrición y siento que eso me ha ayudado a conservar el peso, solo por hoy, aunado al plan de alimentación.

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Una decisión clave


Estoy celebrando ahora mis nueve años de abstinencia. Para alguien que no puede seguir una dieta más de tres días, esto es un milagro. Un milagro que se ha hecho posible, gracias a CCA. Hace nueve años llevaba ya cuatro en CCA y no había logrado más de unos pocos días seguidos de abstinencia. Miraba a aquellos que llevaban años abstinentes y pensaba que no tenían el mismo trastorno que yo.

En aquellos cuatro años no pude avanzar mucho en los pasos porque no tenía una sólida práctica del primer paso en la cual basar mi recuperación. Guiado por el miedo y la desesperación, aprendí a usar  las herramientas de recuperación. Superé mi miedo a hacer llamadas telefónicas, sobre todo a aquellos que llevaban más tiempo abstinentes. Presté el servicio de preparar las sillas y distribuir la literatura en la reunión. Me reunía en mi casa con pequeños grupos de compañeros que se estaban recuperando de la recaída, escribía, meditaba y leía la literatura del programa.

Desde la niñez, el miedo siempre me ha anulado y me ha aislado. Sólo por la agonía de la compulsión por la comida me atrevía a acudir a otros para obtener ayuda. Después de cuatro años en CCA tenía la suficiente esperanza como para rendirme completamente. Había admitido mi impotencia antes, pero nunca que mi vida era ingobernable. Después de una semana de abstinencia, escribí un inventario del cuarto paso y se lo leí a un amigo con seis años de abstinencia.

Titubeé mucho, pero si quería tener lo que este amigo tenía (abstinencia duradera, claridad de pensamiento, respeto a sí mismo y recuperación), tenía que comprometerme a la abstinencia al cien por cien. Pero, ¿qué había de eso de comer cómo y cuándo quería? Tenía dos opciones: disciplina y recuperación o libertad y enfermedad. Mi Poder Superior intervino, opté por la abstinencia. Pero, ¿cómo? Después de cuatro años intentándolo y fallando, ¿Qué podía intentar ahora diferente? ¿Cómo podía estar seguro de que nunca volvería, sólo por hoy, a dar un bocado compulsivo? Muchas veces leí el folleto de CCA, Antes de que Tomes el Primer Bocado Compulsivo y estaba totalmente de acuerdo con él. Una y otra vez intenté y fracasé. ¿por  qué? Por que no sabía que era ese primer bocado compulsivo el que debía evitar. Sólo algunas veces lograba evitar el atracón, pero la mayor parte del tiempo sucumbía.

Así que tomé la determinación de identificar cuándo estaba enfrentándome a un primer bocado compulsivo y telefonear antes de tomarlo. Nueve años de abstinencia iniciaron con una sola comida. Ahora no estoy más lejos ni más cerca que antes de la compulsión por la comida. Sólo estoy a un bocado de distancia.

Nueve años de practicar, comprometerme y trabajar los pasos me han alejado de ese primer bocado. Dejé mi comida en manos de mi padrino. Durante varios años, no podía evitar los alimentos que me provocaban compulsión, porque eran casi todos, pero logré eliminar los peores. Pude entonces trabajar plenamente los pasos confiando en que el dolor, el miedo, la ira y el placer no me volverían a llevar a la comida. He conseguido ser honesto respecto a lo que como. Podía entonces aprender a ser honesto con todo lo demás.

Todo ha cambiado en unos pocos años. Ahora como todo tipo de comida sin ansiedad ni compulsión, y no planeo ya mis comidas ni se las confío a nadie salvo cuando estoy muy estresado y veo que lo necesito. Pero una cosa no ha cambiado: esté comiendo en casa, en un picnic, en un buffet, restaurante o en casa de un amigo, siempre estudio qué sería en ese caso un primer bocado compulsivo, y me comprometo a telefonear antes de tomarlo.

Mi vida es ahora maravillosa. Estoy comprometido para casarme, voy a volver a estudiar, las promesas se han convertido en una realidad para mi. Todo comenzó con mi abstinencia y mi compromiso de reconocer el primer bocado compulsivo y llamar antes, hace nueve años.

Glorieta, New México

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