Corriente Independiente de La Laguna

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Ninguna cantidad es suficiente


Para el comedor compulsivo, un bocado extra es demasiado y mil no son suficientes. No importa cuanto comamos, nunca estamos satisfechos. Creemos recordar una época cuando una pequeña cantidad extra de comida nos hacia sentir completamente satisfechos y contentos y; tratamos desesperadamente de sentir nuevamente esa sensación.

Mientras mas comemos, peor nos sentimos. Ahora, en lugar de satisfacernos, la comida de más, dispara una insaciable obsesión que nos lleva a consumir enormes cantidades de comida innecesaria. Algunas veces nos atascamos de comida hasta que estamos exhaustos, físicamente enfermos o hasta que nos quedamos sin comida; pero aun así no estamos satisfechos.

Mientras mas comemos, más queremos comer. Cada exceso aumenta el apetito, ya de por si fuera de control. Puesto que ninguna cantidad será nunca suficiente para producir la clase de satisfacción que buscamos, nuestra única esperanza esta en abstenernos de esa comida de más, de ese primer bocado compulsivo. Absteniéndonos a ingerir el síntoma -harinas y azúcar-, siguiendo honestamente un plan de comida y eliminando todos los excesos y los alimentos que individualmente nos compulsan, poco a poco nuestros desordenados apetitos quedaran bajo control. El trabajar concientemente los pasos de TA, nos llevara día a día a satisfacciones emocionales y espirituales que nunca podremos conseguir con el exceso de comida.

Señor, enséñame a buscar la autentica satisfacción.

Pensamiento del día

Cuando comíamos, la mayoría de nosotros nunca pensó en ayudar a los demás. Nos gustaba tener comida y ofrecerla a quienes nos rodeaban, porque eso nos hacia sentirnos importantes. Pero solo utilizábamos a los demás para nuestro propio placer. Jamás se nos ocurría levantarnos para tratar de ayudar a alguien que necesitara ayuda. Para nosotros, ayudar a los demás era un juego de tontos. Pero cuando llegamos a TA, comenzamos a tratar de ayudar a los demás y descubrimos que ayudar a otros nos hacia felices y nos ayudaba, a su vez, a permanecer sobrios.

“¿He aprendido que hay felicidad en ayudar a los demás?”

Meditación del día

Pediré solamente fortaleza y que se haga la voluntad de Dios. Haré uso de la ilimitada reserva de la fortaleza de Dios para mis necesidades. Procuraré buscar la voluntad de Dios, porque El es la luz del mundo. He llegado a ser un peregrino que únicamente necesita las órdenes de empresa, fortaleza y dirección para este día.

Oración del día

Ruego que encuentre la dirección de Dios, día a día. Pido que me esfuerce en conservarme en presencia de Dios.

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