Corriente Independiente de La Laguna

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El camino hacia la serenidad y la paz mental: encarando la vida


Tarde o temprano, todas las personas llegan a un punto en que la vida parece volverse demasiado grande para soportarla. La vida realmente nunca es mucho para nosotros, pero puede parecerlo. Cuando esto sucede, tenemos que volver a enfocar la vida. Hemos perdido nuestra perspectiva, pero podemos recuperarla.

Puedes haber llegado a pensar que el mundo es indescriptiblemente vasto -la tierra, veinticinco mil millas de circunferencia, y el espacio exterior, lleno de mundos desconocidos-

Pero, prácticamente, el mundo se limita a tu casa, tu tienda y tu pueblo. Aún si fueras a la India, París o Hong-Kong, tu mundo no sería más grande que el interior del avión y, no irá más allá que el aeropuerto más cercano.

Puedes haberte imaginado al mundo como un hervidero de millones y millones de personas. En realidad, tu mundo consiste de un muy pequeño número de personas – aquellos con quienes vives, aquellos con quienes trabajas y aquellos con quienes te relaciona.

¿Y el horrible y amenazante futuro? ¿Esa pesadilla sin fin de días y años sombríos? ¡Ni siquiera puedes soportar pensar en eso! Bueno, pues deja totalmente de pensar en eso. Sólo puedes vivir un segundo a la vez, justamente este minuto. Puedes pensar sólo una cosa a la vez, hacer una cosa a la vez; de hecho, sólo puedes dar un respiro a la vez para vivir: Así que deja  de vivir en un mañana que puede nunca venir y comienza a vivir un día a la vez: ¡HOY!

Planea para mañana, pero vive solo hasta esta noche. En resumen, ese gran espantapájaros que es la vida, puede ser cortada a su tamaño  real. La vida es sólo este lugar, este momento y estas personas aquí y ahora. Eso lo que puedes manejar, al menos por el día de hoy.

“¡Pero si mi vida es sólo un problema tras otro”! Por supuesto, así es la vida.

No se como  será contigo, pero a mí me tomó mucho tiempo darme cuenta que, al menos algunos de estos problemas, yo mismo los había creado. Por ejemplo, pensaba que era mi responsabilidad tratar de resolver los problemas de otras personas, arbitrar sus disputas, y enseñarles a como vivir sus vidas. Me sentía herido cuando rechazaban mis consejos no solicitados. Finalmente, aprendí que no puedes ayudar a la gente, a no ser que realmente necesiten ayuda, estén dispuestos a ser ayudados, quieran que tú les ayudes y te pidan a ti que los ayudes. Y aún así, tú solo puedes ayudarles a ayudarse a sí mismos.

A un viejo árabe, cuya tienda estaba ubicada al lado de un grupo de escandalosos musulmanes le preguntaron:

-¿No le molestan? ¡No!

-¿Qué hace con respecto a ellos? ¡Los dejo hacer escándalo!

Yo me causé mucha preocupación innecesaria tratando de “no ser egoísta”, de pensar primero en todos los demás y al final en mi y de tratar de complacer a todos. Pero no se puede complacer a todos. Puedes matarte haciendo esto y aquello para complacer a tus primos, hermanas y tías, y terminar dándote cuenta de que de un modo u otro no se afectaron. “¡complace a todo el mundo, y nadie quedará complacido!” “¡Complácete a ti mismo y al menos tú estarás complacido!”. La caridad comienza por casa y, un claro interés por uno mismo, es un don básico de la naturaleza humana. Puedes ahorrarte mucha tristeza admitiendo la inutilidad de tratar de complacer a todo el mundo o de tratar de complacer a alguien que simplemente no puede ser complacido.

Un sorprendente número de personas creen que otras pueden herir sus sentimientos. No te creerán cuando les digas que eso no es cierto, ¡que nadie puede herirlas a no ser que se dejen! Si la crítica irresponsable o irracional te causa infelicidad, al menos eso es en parte culpa tuya. Todos decimos: “No me importa lo que digan los demás,” pero lo trágico es que sí nos importa y aparentar lo contrario empeora las cosas.

¿Que hacer? Trata de poner oídos sordos a la persona que te irrita o enoja, proponte que no pondrás atención a lo que “él” o “ella ” digan y hazlo en serio. No lo creerás hasta que lo intentes. Si rehúsas por lo menos intentarlo, algún alma cínica y desconfiada (como yo, por ejemplo) puede sospechar que tal vez estás tan metido en el hábito de que te estén hiriendo los sentimientos, que te aburres haciendo lo contrario.

Demasiado para sufrimientos innecesarios.

¿Y qué pasa con los problemas reales, los que vienen a pesar de lo que hacemos, pensamos y decimos? Ese problema aterrador que no tiene solución aparente. Detengámonos un minuto y veamos lo que es realmente un problema.

Un problema es un conjunto de circunstancias que amenazan tu bienestar. Y ¿qué son circunstancias? Circunstancias son personas y cosas. Así que “resolver nuestros problemas” significa realmente hacer a las personas y cosas como nosotros queremos. A veces podemos hacerlo. En la mayoría de los casos no podemos. Entonces, ¿qué?

Hay varias cosas que podemos hacer. Podemos buscar a nuestro alrededor a alguien o a algo a quien echarle la culpa. O podemos poner ceniza en nuestro pelo, usar zapatos rotos con suelas gastadas, acentuar nuestras arrugas, y salir gritando a nuestro amigos: “Pobre, pobre de mi!” Podemos tener éxito en hacer a nuestra familia sentirse infeliz. Podemos perseguir doctores. Podemos acechar a nuestro pastor o cura, golpearnos el pecho y gritarle a Dios; “Qué he hecho para merecer esto?”

ACEPTACIÓN: Estos  diversos “remedios caseros” -echarle la culpa a todo el mundo, la autocompasión y los demás- sólo tienen un resultado: Hacen a todos, incluso a nosotros mismos, más infelices, y se suman a nuestras dificultades sin solucionarlas. ¿Debemos ¡maldecir a Dios y morir!? No.

Haz lo que hace el político: ¡Sí no puedes vencerlos, únete a ellos! Si no puedes solucionar tus problemas, aprende a vivir con ellos y a pesar de ellos.

“¡Ah, claro que sí; así de fácil!” Está muy bien decir: “Aprende a vivir con ellos” pero otra cosa es hacerlo.

¿Como se hace eso? Muy simple, mi amigo; tan simple que no lo intentarías a no ser que estuvieras desesperado. Si estás lo suficientemente desesperado, tratarás cualquier cosa. Así que intenta algo que funcione: ¡INTENTA LA ACEPTACIÓN!

La aceptación es la única fuente real de tranquilidad, serenidad y paz. También se conoce como “Abandono”, “Inclinarse ante lo inevitable”, “Unírseles”. Puede adquirirse si tienes un deseo urgente de ayudarte y estás dispuesto a pedirle a Dios que te ayude.

Para nuestra suerte, la fórmula perfecta para la aceptación, simple y práctica como un abrelatas, está a mano, esperando que la usemos así como cientos de miles lo han hecho antes que nosotros, Escrita por Reinhold Niebuhr, se conoce en todas partes como la “Oración de la Serenidad”.

Poder Superior:

Concédeme

SERENIDAD

para aceptar las cosas que no puedo cambiar,

VALOR

para cambiar las que si puedo y;

SABIDURÍA

para distinguir la diferencia.

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Mi nombre es Lety M. soy una enferma de tragonismo


Llegué al grupo por un mensaje que me pasó mi mamá, ella no tenía grupo pero me decía que una sobrina de ella había bajado muchos kilos en un anexo de Durango.

Antes de llegar al grupo yo pesaba hasta 105 kg. y en el intento de bajar de peso probé de todas las dietas que me decían, la de la luna, el plátano, agujas, pastillas, tés y la de Angélica María, que era la que estaba de moda en ese tiempo. Me sentía muy mal al hacerla, el no poder dormir en noches completas, temblor, resequedad en la boca, taquicardia y mal humor. Hacia todo para bajar de peso menos dejar de comer porque aún con todo lo que tomaba yo comía y bajaba de peso pero dejaba todo eso y volvía a subir. Sentir el sufrimiento que la ropa no te queda, las rozaduras en las piernas, el calzón que me aprieta y se revienta y que casi te destroza la piel al igual que el brassier; esas marcas que me dejaban. Hasta que llegué al grupo de Tragones Anónimos y empecé a hacer el plan de alimentación, la primera semana baje 2.800 Kg. y empecé a hacer cuentas en cuanto tiempo cuanto bajaría de peso. Al llegar al grupo contaba con 89 Kg. y en 3 meses baje 20 Kg. Así dure como unos 8 años. Yo creí que jamás iba a recuperar los kilos pues no sabia que la obesidad es una enfermedad incurable, progresiva y mortal y tardé mucho tiempo en hacer conciencia de que si yo sigo tragando, los kilos me van a seguir acompañando, pero si yo hago un plan de alimentación puedo volver a llegar a un peso, muchas veces me he querido ir del grupo, pero pienso que Tragones Anónimos ya forma parte de mi vida, que ya no podría vivir sin un grupo. He visto como a través de estar aquí, esta enfermedad es cruel, muchos compañeros que se han ido, y otros, ya no viven; todo por no estar en un grupo y esta experiencia es lo que a mi me ha servido para quedarme. Por la gracia de Dios mi vida ha cambiado, he tratado de enfrentar la vida con sus buenos y malos momentos; me dijeron que los tiempos buenos estaban por llegar y lo mas hermoso que he recibido a través de estar en el grupo es ver las manifestaciones de Dios. El estar bien de mi columna que en un tiempo estuve en cama paralizada por 3 meses sin poder caminar y no depender de medicamentos para el dolor y tantas cosas que Dios me ha dado, entre ellas el estar dentro de un grupo. Como servidora de Tesorería me fui conociendo mi defecto de avaricia y me di cuenta que si yo doy, Dios me regresa mas y el defecto se fue limando. Como servidora de anexo me dejó mucha enseñanza y orden, pero sobre todo ver mi enfermedad de obesidad a través de mis compañeros y ver como se van yendo los kilos y me voy poniendo diferente.   Y como servidora de publicidad siempre vi como mis compañeros se iban a pasar el mensaje y desde que llegué yo, quería ir con mucho miedo porque yo creía que era para lucirme porque había bajado 20 Kg. Pero al pasar el tiempo de este servicio en dos ocasiones me he dado cuenta del compromiso que tengo conmigo al invitar a alguien para que vaya al grupo y ver como mi enfermedad de defiende. Cuando llegue al grupo me dijeron que nunca se te olvide como llegaste porque el servir a otro te da vida y el compartir mis experiencias es para seguir reviviendo y este servicio me recuerda mi obesidad. Si tienes un familiar, un amigo o vecino con problemas, hazle saber que hay un lugar que es

“Tragones Anónimos”,

Grupo FUENTE DE VIDA

Av. Ocampo y González Ortega,

Tels. (871) 718-87-46 y (871) 718-16-99

Torreon, Coah.

Sigue viniendo


En las reuniones recargo mis ganas de vivir, de continuar adelante a pesar de esta enfermedad. Allí tomo el ejemplo de otros que viven en recuperación. Renuevo mi compromiso conmigo mismo y con mi recuperación. Si dejo de ir, me entrego al aislamiento y a la soledad. Como yo solo no puedo con la comida necesito todo el apoyo de mis compañeros de TA para recuperarme. Así que pase lo que pase, sigue viniendo, y aunque no estés abstinente, estarás en el sitio adecuado para empezar a estarlo.

Inicia tus 24 horas siempre que lo necesites.

 

Para no dormirme en mis laureles


Es fácil descuidarnos en el programa espiritual de acción y dormirnos en nuestros laureles. Si lo hacemos, estamos buscando dificultades porque el alcohol es un enemigo sutil.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

Cuando sufro me es fácil mantenerme cerca de los amigos que he encontrado en el programa. Las soluciones contenidas en los Doce Pasos de A.A. me alivian de ese dolor. Pero cuando me siento bien y las cosas me van bien, puede que me duerma en mis laureles. Para decirlo sencillamente, me vuelvo perezoso y me convierto en el problema en lugar de en la solución. Tengo que ponerme en acción, hacer mi inventario: ¿dónde estoy y a dónde voy? Un inventario diario me enseñará lo que tengo que cambiar para recuperar mi equilibrio espiritual. Admitir lo que encuentro dentro de mí, ante Dios y ante otro ser humano, me mantiene honesto y humilde.

Recaídas


Cada vez que recaemos en el síntoma nos desesperamos y pensamos quizás que el programa no funciona, o peor aun, pensamos que Dios no nos está ayudando. Una recaída significa solo una cosa: QUE NO ME HE DERROTADO. Solo podré conseguir la anhelada derrota a través de la admisión de mi impotencia ante el síntoma. Lo logro hablando ante mis compañeros el historial de mi vida de comedor compulsivo. El recuerdo hablado de mis atracones, de mi incapacidad de controlar las cantidades, el darme cuenta de como fui tolerando mas cantidad a medida de que pasaba el tiempo, me llevara a comprender por fin que a menos que no ingiera el síntoma SOLO POR HOY, no podré lograr la deseada recuperación de esta enfermedad que es el comer compulsivamente.

El admitir mi impotencia ante el síntoma (PRIMER PASO), el darme cuenta que la forma en que he usado la comida no es de buen juicio (SEGUNDO PASO) y que Dios sabe lo que es mejor para mi (TERCER PASO), serán la base de mi abstinencia.

Que pueda yo aceptar ante el síntoma, te pido senior.

Pensamiento del día.

El programa de TA, es un modo de vivir y tenemos que aprender a vivir el programa si queremos permanecer sobrios. Los doce pasos del libro son como indicadores. Señalan la dirección en que tenemos que marchar. Pero cada miembro del grupo tiene que encontrar su modo propio de vivir mejor el programa. No todos lo hacemos exactamente igual. Ya sea mediante horas de calma en la mañana, asistiendo a reuniones, trabajando con otros o pasando el mensaje, tenemos que aprender a vivir el programa.

“¿Ha llegado a ser la forma de TA mi modo de vivir constantemente, natural?”

Meditación del día.

Reposaré y no estaré en tensión. No tendré temor, porque todo saldrá bien al fin. Aprenderé a sopesar y equilibrar mi alma en un mundo vacilante y cambiante. Buscare el poder de Dios y lo emplearé, porque si no lo utilizo, me será retirado. Mientras sepa represar a Dios y reciba abundantemente mi fortaleza después de cada tarea, ningún trabajo puede ser excesivo.

Oración del día

Ruego porque pueda descansar y porque la fortaleza de Dios me sea concedida. Pido poder someter mi voluntad de Dios y estar libre de todas las tensiones.

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