Corriente Independiente de La Laguna

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¿Dónde es la fiesta?


La mayoría de nosotros tenemos recuerdos tempranos de fiestas de cumpleaños –nuestras y de otros niños- y, como tragones, quizá recordamos la comida más que todo lo demás. Por lo que podemos recordar, las fiestas han significado comida y bebida. Entre mejor y más abundantes eran la comida y la bebida, más buena era la fiesta; o así pensábamos.

Guardar la abstinencia significa que asistiremos a fiestas en las que no comeremos ni beberemos, si lo que se sirva no está de acuerdo con nuestro plan de alimentación. Para poder hacer esto con alegría y serenidad, necesitamos redefinir nuestra idea de lo que es una fiesta. Ésta no es una celebración si rompemos nuestra abstinencia y volvemos a tragar.

A través de este programa, llegamos a comprender que una fiesta es algo más que una ocasión para comer y beber. Para disfrutar junto con otras personas es necesario que nos tengamos buena voluntad, que haya una atracción mutua y que exista el esfuerzo de comunicarse unos con otros y de afirmarse entre sí. Si estos elementos están presentes, habrá fiesta, aunque no haya nada de comer ni de beber. Si estos elementos están ausentes, ninguna cantidad de comida ni bebida nos asegurará que la pasemos bien.

Gracias a mi Poder Superior, por la diversión.

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Haz que te funcione


Cuando vayas a una reunión fíjate en aquellos que lo están logrando.  Sé humilde, pregúntales como lo hacen. No salgas de la reunión apurado, tómate tu tiempo en preguntar y escuchar. Ese es el momento de aprender cómo se lleva a cabo el vivir en recuperación. El ejemplo es tu mejor aliado. Si otros pueden, tú también puedes, porque al fin y al cabo no somos diferentes. Pregúntale a esa persona cuya recuperación te gusta, como estaba cuando llego a TA y que ha hecho para llegar hasta donde está hoy.

 

La comida no es amor


Con la cabeza, sabemos que la comida no es lo mismo que el amor. Cuando este hecho se hunde en nuestras emociones, traducido en acción, nos libera de nuestra obsesión por la comida. Para poder alcanzar ese punto de desarrollo emocional, necesitamos abstenernos físicamente de la compulsión de comer. Mientras tengamos una adicción física a los azúcares y harinas refinados y a las comidas que nos llevan al atracón, no tendremos la perspectiva necesaria para alejarnos del apego emocional que tenemos hacia este tipo de alimentos.

 

Para los bebés y los niños es fácil confundir el amor con la comida. A medida que crecen aprenden a discriminar entre ambos. Si somos comedores compulsivos, necesitamos el programa TA y un despertar espiritual para que se aclare nuestra confusión. Nos falta mucho por crecer emocional y espirítualmente.

 

Si nuestras necesidades tempranas de amor no fueron satisfechas, ninguna cantidad de comida las podrá compensar. Es al dar amor que somos capaces de llenar nuestro vacío interior, y es por medio de nuestro Poder Superior que se nos cura y se nos capacita para amar.

 

Que recordemos de corazón que la comida no es amor

 

 

 

La clave de la sobriedad


Esa rara habilidad que tiene cada miembro de A.A. para identificarse con los recién llegados y contribuir a su recuperación, no depende de su sabiduría, elocuencia o habilidad personal. Lo único que importa es que sea un alcohólico que haya encontrado la clave de la sobriedad.

* * * * *

En mi primera conversación con el Dr. Bob insistí fuertemente en la gravedad desesperada de su caso, usando libremente las palabras con que el Dr. Silkworth describió el dilema del alcohólico, el tema de “obsesión más alergia”. Aunque Bob era médico, estas fueron noticias nuevas para él y malas noticias. Y el hecho de que yo era alcohólico y sabía por experiencia propia lo que estaba diciendo, hizo que el impacto fuera demoledor.

Nuestra conversación fue algo totalmente recíproco. Yo había dejado de predicar. Sabía que yo necesitaba a este alcohólico tanto como él me necesitaba a mí.

DOCE Y DOCE, Pág. 159

 

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