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Soberbia


La soberbia es altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros, soberbia, del latín superbia. La soberbia representa el alarde del poder, su exposición de manera exagerada o de forma ruin. Pero la persona que experimenta la soberbia, el soberbio, no es un hombre hiperbólico, aunque finge serlo, es más bien un ser que se ha consumido en la carencia y su miseria consiste en creerse menos que los demás. La codicia, el egoísmo, el miedo y la necesidad están relacionados con la soberbia.

Cuando reconozcamos la soberbia en nosotros (eso ya será un gran paso para superarla…) un trabajo de honestidad, de preguntarnos y tratar de reconocer a qué tengo miedo, nos hará más libres. Puesto que la soberbia es un traje demasiado pesado para quien lo padece.

“Si sientes que algo te escarabajea dentro, pidiéndote libertad, abre el chorro y déjalo correr tal y como brote.”

“Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica.”

No se trata de analizar y argumentar, se trata de dejarse guiar y ponerle acción.  Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.

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Frases célebres acerca de la soberbia


La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.

San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.

Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.

La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.

Nicolás Maquiavelo (1469-1527) Historiador, político y teórico italiano.

La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.

Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.

Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.

Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.

Aceptar, rendirse


La característica del llamado alcohólico típico es un sentimiento egocéntrico narcisista, dominado por sensaciones de omnipotencia, que intenta mantener a toda costa su integridad interior . . . Interiormente el alcohólico no acepta ser controlado por el hombre o por Dios. El, el alcohólico, es y debe ser el dueño de su propio destino. Luchará hasta el final por preservar esa posición.

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 306

El gran misterio es: “¿Por qué algunos de nosotros morimos de muerte alcohólica, luchando por conservar la ‘independencia’ de nuestro ego, mientras otros parecen lograr la sobriedad en A.A. sin ningún esfuerzo?”. La ayuda de un Poder Superior, el regalo de la sobriedad, me llegó cuando un inexplicable deseo de dejar de beber coincidió con mi disposición de aceptar sugerencias de hombres y mujeres de A.A. Yo tuve que rendirme porque sólo podía ser rescatado pidiendo la ayuda de Dios y de mis compañeros.

 

Unidad


La unidad de Alcohólicos Anónimos es la cualidad más preciada que tiene nuestra Sociedad . . . Nos mantenemos unidos o A.A. muere.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 135

Nuestras Tradiciones son los elementos clave en el proceso de desinflar el ego necesario para lograr y mantener la sobriedad de Alcohólicos Anónimos. La Primera Tradición me recuerda que no debo atribuirme el mérito ni la autoridad por mi recuperación. El anteponer a todo nuestro bienestar común me recuerda no convertirme en un curandero en este programa; yo soy todavía uno de los pacientes. Modestos veteranos construyeron la sala de hospital. Sin ella, yo dudo que estuviera vivo. Sin el grupo, pocos alcohólicos se recuperarían.

Mi participación activa en una renovada entrega de la voluntad me hace posible alejarme de la necesidad de dominar y del deseo de reconocimiento, los cuales desempañaron un papel muy significativo en mi alcoholismo activo. Supeditar mis deseos personales al desarrollo del grupo contribuye a la unidad de A.A. que es crucial para toda recuperación. Contribuye a que tenga presente que el total es mayor que la suma de sus partes.

 

Es la forma de pensar


Un tragón que esta viviendo en un callejón sin salida rehúsa ser verdaderamente honrado consigo mismo y con las demás personas. Esta huyendo de la vida y no quiere aceptar las cosas como son. No quiere renunciar a sus resentimientos. Es demasiado sensible y se siente fácilmente lastimado. Rehúsa tratar de ser desinteresado. Todavía desea todo para él y sin importarle cuantas experiencias desastrosas ha tenido con la comida, aun continua probando una y otra vez. Solamente existe un camino para escapar de ese callejón sin salida como manera de vivir y es cambiando el modo de pensar.

“¿He cambiado  mi manera de pensar?”

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