Corriente Independiente de La Laguna

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Diciembre 24


El lenguaje del adiós

Pasando las navidades.

Para algunos, las escenas, los signos y los olores de las navidades les traen un sentimiento de alegría y calidez. Pero, mientras otros se sumergen alegremente en la época navideña, algunos de nosotros nos hundimos en el conflicto, en la culpa y en un sentimiento de pérdida.

Leemos artículos acerca de cómo disfrutar las vacaciones, leemos acerca de la depresión de Navidad, pero muchos de nosotros aún no podemos figurarnos cómo atravesar la temporada navideña. No sabemos cómo es y cómo se siente tener una Navidad alegre.

Muchos de nosotros estamos divididos entre lo que queremos hacer en las festividades navideñas y lo que sentimos que tenemos que hacer.

Podemos sentirnos culpables porque no queremos estar con nuestras familias. Podemos experimentar una sensación de pérdida porque no tenemos el tipo de familia con la que querríamos estar. Muchos de nosotros, año tras año, entramos al mismo comedor en el mismo día festivo, esperando que este año sea diferente. Luego nos marchamos, año tras año, sintiendo que nos han fallado, sintiéndonos decepcionados y confundidos por todo ello.

Muchos de nosotros tenemos viejos recuerdos dolorosos que los días festivos disparan. Muchos de nosotros sentimos un gran alivio cuando terminan los días festivos.

Uno de los más grandes regalos de la recuperación es aprender que no estamos solos. Probablemente hay tantos de nosotros que se sienten en conflicto durante los días festivos como tantos que se sienten en paz. Estamos aprendiendo, por medio de ensayo y error, a cuidar un poco mejor de nosotros cada época navideña.

Nuestra primera tarea de recuperación durante las festividades navideñas, es aceptarnos a nosotros mismos, nuestra situación y nuestros sentimientos acerca de la situación. Aceptamos nuestro sentimiento de culpa, nuestra ira y nuestra sensación de pérdida.

Todo está bien.

No hay una manera perfecta o correcta de manejar las festividades.

Podemos encontrar nuestra fortaleza haciendo las cosas lo mejor que podamos, un año a la vez.

Esta temporada navideña, me daré permiso para cuidarme a mí mismo.

Reflexión diaria A.A.

Una “Sana y feliz unidad”

“Hemos llegado al convencimiento de que El quisiera que tuviéramos la cabeza con El en las nubes, pero que nuestros pies deben estar firmemente plantados en la tierra. Aquí es donde están nuestros compañeros de viaje y donde tiene que realizarse nuestro trabajo. Estas son nuestras realidades. No hemos encontrado nada incompatible entre una poderosa experiencia espiritual y una vida de sana y feliz utilidad.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 120

Todas las oraciones y meditaciones del mundo no me ayudarán a menos que estén acompañadas de la acción. Practicar los principios en todos mis asuntos me muestra el cuidado que tiene Dios en todos los aspectos de mi vida. Dios aparece en mi mundo cuando yo me hago a un lado y permito que entre El.

Comida para el pensamiento.

Piensa correctamente

Antes de encontrar este programa, pensábamos mucho en forma de círculos viciosos. Como no sabíamos cómo dejar de comer compulsivamente, pasábamos mucho tiempo pensando acerca de las razones de nuestra conducta, haciendo planes para cambiar y racionalizando nuestro fracaso de un día más en que no pudimos comer normalmente. Nuestro pensamiento a menudo se desviaba hacia la fantasía, y soñábamos con el día en que estaríamos delgados y en la cima del mundo. Como teníamos que tener razones por las cuales nuestros sueños no se materializarán, culpábamos de nuestro fracaso a quienes nos rodeaban. Si tan sólo ellos fueran más amorosos, más considerados, más capaces, más divertidos, más listos…

Ese pensamiento circular no nos llevaba a ninguna parte. Entre más fantaseábamos, más comíamos, y entre más comíamos, más nos aislábamos de la realidad.

Cuando nuestras mentes no están turbias por el exceso de comida, nuestro pensamiento se aclara. Los Doce Pasos nos pusieron en el camino de la acción responsable, no en el de la racionalización irresponsable. Aceptar el hecho de que tenemos una enfermedad nos mantiene en el mundo de la realidad en vez de en la tierra de la fantasía.

Mantén mi pensamiento recto, con Tu verdad.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Se nos ha dado una vida nueva, sólo porque llegamos a ser tragones. Desde luego, no nos merecemos la vida nueva que se nos ha dado. Hay poco en nuestro pasado que justifique la vida que tenemos ahora. Muchas personas viven una vida buena desde su juventud, sin meterse en dificultades, viviendo una vida equilibrada, sin embargo, aún no han encontrado todo lo que los tragones hemos hallado. Tuvimos la buena fortuna de encontrar a Tragones Anónimos y con ello una nueva vida. Somos de los pocos seres afortunados del mundo que han aprendido una nueva forma de vivir.

– ¿Estoy profundamente agradecido por la nueva vida que he aprendido en T.A.?

Meditación del Día.

Nos ha llegado una profunda gratitud al Poder Superior por todas las bendiciones que tenemos y que no merecemos. Damos gracias a Dios sinceramente. Después viene el servicio a nuestros semejantes como resultado de la gratitud por lo que hemos recibido. Esto implica algún sacrificio de nosotros mismos y de nuestros asuntos personales; pero nos da gusto hacerlo. La gratitud, el servicio y luego el sacrificio son los pasos que llevan al trabajo efectivo de A.A. Son los que abren la puerta a una nueva vida para nosotros.

Oración del Día.

Ruego que sirva con gusto a los demás, como resultado de una profunda gratitud por todo lo que he recibido. Pido que conserve un hondo sentido de responsabilidad.

Que es para mí la abstinencia


Hay dos palabras muy importantes, a ninguna le puedo asignar una mayor importancia: cordura y valor.

Para los recién llegados a TA les puede parecer muy extraño que se hable de lo que significa la cordura, pueden pensar: “Pero si yo no estoy demente como ellos, solo tengo sobrepeso”. Ese fue mi pensamiento cuando leí en uno de los doce pasos que “devolvernos el sano juicio”. Quizá alguien de ustedes se pueda identificar con esto: Jamás comer en exceso delante de comedores normales (nos dicen, y lo creemos: Con lo que comes no es para que tenga tal sobrepeso) y confirmamos: Si, es que tengo tendencia a engordar. Pero algunos de nosotros, lo aceptemos o no, devoramos todo lo que estaba a nuestra vista, muchos pequeños bocados, ocultándonos de miradas indiscretas, en forma cuidadosa y furtiva para no hacer ruido y deshacernos de las evidencias de nuestros atracones.

¿Y que hay sobre los ingeniosos métodos usados a todas las horas del día y la noche en busca de un motor y de comida que consumir? Por ejemplo, encontrar diferentes tiendas a las que ir para que no nos reconozcan; luego inventándonos historias en el mostrador para explicar, sin que nadie nos lo solicite, las enormes cantidades de comida basura a unas horas tan extrañas.

Es muy probable que todos tenemos nuestros pequeños juegos que agregar a los citados. Ningunos son racionales o cuerdos; ellos son locura. Estaré eternamente agradecida por no tener que vivir tales tormentos como los que experimentaba ante el pensamiento de que me sorprendieran en ellos. Con cordura yo puedo, con la mente clara, elegir entre comer en exceso o no.

La locura del comer a escondidas – la culpabilidad, la ansiedad y el miedo –destruyeron mi valor, mi auto estima. Me sentía peor que cualquier persona que hubiera vivido nunca; Mis hábitos eran los peores, Llegué a ser la persona más obesa y si daba la casualidad que había en ese momento alguna persona masa gorda que yo, o bien mi grasa era más desagradable o esa persona era superior a mí mental y emocionalmente. Era una forma sutil de egocentrismo; todo se refería a mi, solo que estaba distorsionado y limitando mi pensamiento solo a los aspectos negativos.

Aunque siempre he tenido fuerza de voluntad, y he sido extrovertido y feliz funcionalmente (la risa y la comedia son métodos agudos de autodefensa), al final siempre salía por el camino más corto. Mis opiniones parecían válidas, pero eran diferentes a las de “ellos” así que naturalmente yo estaba en un error, y no solo me había equivocado sino que era un persona extraña. Esto me llevaba fijarme en los detalles más mínimos: ”esta persona hace la limpieza de una forma distinta y con más frecuencia de lo que yo lo hago. Esta persona debe estar haciéndolo bien y yo debo estar haciéndolo mal”.

Yo me desesperaba acerca de estas diferencias, escondiendo mi dolor de los demás y sobre todo de mi, no solo atiborrándome de basura casi continuamente sino también buscando y encontrando, con una voluntad asombrosa, los pros y los contras de aquellos que estaban a mi alrededor. Así podía decir: ”Bueno, por lo menos yo no hago eso”.

La abstinencia significa pues que he recibido salud y valor propio. Digo Recibido” cuidadosamente; la abstinencia simplemente representa la oportunidad de encontrar y trabajar por ambas cosas, cordura y, especialmente, el propio valor, porque los viejos hábitos son difíciles de romper.

Mientras que la abstinencia me ha dado una nueva vida – ese “algo” que estaba fuera de mi alcance y que he pasado buena parte de mi vida buscándolo o tratando de comprarlo a charlatanes o profesionales – no es un “ellos vivieron felizmente por siempre jamás después de la pastilla”. Es, sin embargo, la llave. Sin abstinencia, no puedo siquiera empezar a cavar mi camino desde la oscuridad de una carrera de toda la vida de la progresiva y destructiva enfermedad de la compulsión por la comida.

Soy libre por fin para continuar el sendero que dejé hace algunas 24 horas – el sendero a una vida llena de aprendizaje, crecimiento y cambio. Soy libre para elegir abstinencia o muerte. Se ha reducido a eso para mí. Abstinencia es la forma más suave, más fácil

Debo recordar siempre que mi enfermedad es incurable y que se defiende de la abstinencia, siempre tengo presente que hay una línea muy delgada entre mi libertad y mi anarquía entre mi sano juicio y mi locura.

Devolvernos el Sano Juicio


 

Son muy pocos en realidad, los alcohólicos activos que tienen una idea siquiera aproximada de lo irracional que son, o que, conociendo su insensatez, pueden afrontarla. Algunos prefieren empezar a llamarse “bebedores problemáticos”, pero no pueden soportar la idea de que se encuentran enfermos mentalmente.

 

Se ven incitados a esta actitud por un mundo que no comprende la diferencia entre el bebedor normal y el alcohólico. El sano juicio se define como “salud mental”. Ningún alcohólico, al analizar fríamente su conducta destructiva y no importa si los destrozos que ha ocasionado se muestran en los muebles de su casa o en su estructura moral, puede alegar que posee “salud mental”.

 

DOCE Y DOCE, Pág. 35

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