Corriente Independiente de La Laguna

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Febrero 27


Comida para el pensamiento.

No me estoy quieto

La vida es movimiento, y estar vivo es cambiar. No es quedarse quieto. O estamos progresando en el control de nuestra enfermedad, o estamos empeorando.

El progreso es un camino cuesta arriba. Voltear a ver con añoranza una época que en retrospectiva nos parece más fácil, o pensar en el así llamado placer que antes obteníamos de la comida es invitar al desastre. Hace mucho que rebasamos el punto en que nos satisfacía una pequeña cantidad de comida en forma descontrolada. Ahora, esa pequeña cantidad inevitablemente se convertirá en una gran cantidad y, en vez de placer, sentiremos un gran dolor físico y emocional.

Si estamos progresando, mantengamos dicho avance y no nos engañemos con la idea de volver atrás. Si estamos perdiendo el control y resbalando, reconozcamos que estamos yendo cuesta abajo y que nuestra enfermedad está empeorando. Dejemos de racionalizar y de inventar pretextos. Ahora mismo podemos darnos media vuelta y empezar a subir de nuevo.

Que siga subiendo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegamos a T.A., la primera cosa que hicimos fue admitir que nada podíamos hacer respecto a nuestra manera de tragar. Admitimos que la comida nos había aporreado, y que éramos impotentes contra ella. Jamás podíamos decidir si tomaríamos o no ese bocado. Siempre lo tomábamos. Y puesto que nada podíamos hacer nosotros acerca de ello, pusimos en manos de Dios todo nuestro problema de la comida. Se lo pasamos entero a ese Poder Superior a nosotros mismos. Y nada más nos queda por hacer, sino confiar en que Dios se haga cargo del problema en nuestro bien.

-¿He hecho yo esto honrada y totalmente?

Meditación del Día.

Ha llegado el momento para que el espíritu roce el espíritu de Dios. Sé que el sentimiento del roce espiritual es más importante que todas las sensaciones de las cosas materiales. Tengo que esforzarme por buscar un silencioso contacto espiritual con Dios. Tan sólo el contacto de un instante, se abandona toda la fiebre de la vida. Entonces me siento bien, libre de todo daño, sosegado y capaz de levantarme y socorrer a los demás. El roce de Dios es un potente remedio. Tengo que sentir ese roce y percibir la presencia de Dios.

Oración del Día.

Ruego porque la fiebre del resentimiento, de la preocupación y del temor pueda fundirse en la nada. Pido porque la salud, la satisfacción, la paz y la serenidad puedan ocupar su lugar.

Reflexión diaria A.A.

Una estabilidad única

“. . . la única autoridad fundamental que gobierna a A.A. es un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia del grupo . . . El estadista anciano es el que comprende lo sabia que ha sido la decisión del grupo, que no abriga rencor al verse reducido a una posición menos importante y cuyo juicio madurado por considerable experiencia es justo: es el individuo dispuesto a esperar el desarrollo de los acontecimientos”.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 139-142

En la tela de la recuperación del alcoholismo están tejidos los Doce Pasos y las Doce Tradiciones. Conforme progresaba mi recuperación, me daba cuenta de que este nuevo manto estaba hecho a mi medida. Los veteranos del grupo, amablemente, me ofrecían sugerencias cuando me parecía imposible cambiar. Las experiencias compartidas de todos se convertían en la sustancia misma de amistades valoradas. Yo sé que la Comunidad está lista y preparada para ayudar a todo alcohólico en todas las encrucijadas de la vida. En este mundo rodeado de multitud de problemas, esta seguridad me parece una estabilidad única. Aprecio mucho la dádiva de la sobriedad. Le doy gracias a Dios por la fortaleza que recibo en una Comunidad que verdaderamente existe para el bien de todos sus miembros.

El lenguaje del adiós.

“Queda bien…”

¿Alguna vez has estado cerca de los “queda bien”? Tienden a ser disgustantes. Estar cerca de alguien que se voltea al revés para complacer a otro a menudo es irritante y produce ansiedad.

Ser “queda bien” es una conducta que podemos haber adoptado para sobrevivir dentro de nuestra familia. Tal vez no fuimos capaces de obtener el amor y la atención que merecíamos.

Quizá no se nos dio permiso para complacernos a nosotros mismos, para confiar en nosotros mismos y para elegir un curso de acción que demostrara autoconfianza.

Podemos ser complacedores de gente, abierta o encubiertamente.

Podemos ir por ahí haciendo alharacas, parloteando a mil por hora cuando lo que en realidad estamos diciendo es: ” Espero estarte dando gusto”. O bien, podemos actuar en forma encubierta, yendo calladamente por la vida, tomando importantes decisiones basadas en el hecho de complacer a los demás.

Tomar en cuenta las necesidades y los deseos de otras personas es parte importante de nuestras relaciones. Tenemos responsabilidades para con los amigos, los familiares y los jefes. Tenemos una gran responsabilidad interna de ser amorosos y cariñosos. Pero la conducta complaciente es contraproducente. No sólo se enojan los demás con nosotros, sino que nosotros nos enojamos a menudo cuando nuestros esfuerzos por complacer no funcionan como habíamos planeado.

La gente con quien nos sentimos más a gusto es aquella que es considerada con los demás, pero que en último término se complace a sí misma.

Ayúdame , Dios mío, a superar mis miedos y a empezar a complacerme a mí mismo..

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Enero 2


Comida para el pensamiento.

¡Auxilio!

Cuando hayamos tocado fondo y estemos listos para tragarnos nuestro orgullo, podremos obtener ayuda. Cuando admitimos que solos somos impotentes, entonces se hace cargo de nosotros un Poder Superior. Durante años, la mayoría de nosotros hemos intentado solos controlar lo que comemos. A menudo nos parece que, entre más nos empeñamos, más miserablemente fracasamos. Entonces nos desesperamos. Sin embargo, cuando estamos al borde de la desesperación y pedimos ayuda, T.A. está dispuesto a brindárnosla.

Hemos comprobado que no podemos resolver nuestro problema solos. Una dieta no basta. Necesitamos de un programa que satisfaga nuestras necesidades emocionales y espirituales, al igual que las físicas.

Paso a paso y día con día podremos aprender a vivir sin comer en exceso. Gradualmente nos convenceremos de que nunca ninguna cantidad de comida física saciará nuestra hambre emocional y espiritual. El Poder Superior que se derrama sobre cada uno de los grupos de T.A. se vuelve nuestro sustento y nuestro salvavidas.

Dios, sálvame de mí mismo

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

¿Cómo es que T.A. opera? Lo primero es experimentar una reacción contra uno mismo y mi manera de vivir. Después tengo que admitir que era impotente, que la comida en exceso me había devorado y que nada podía hacer respecto a ello. En seguida desear sinceramente alejarme de mi antigua vida. Luego tengo que entregar mi vida a un Poder Superior, ponerla en sus manos y confiarle mi problema de la “tragada”. Después debo asistir regularmente a las juntas en busca de compañerismo y para participar mis experiencias. También debo tratar de ayudar a otros tragones.

– ¿Estoy haciendo estas cosas?

Meditación del Día.

El hombre ha sido creado en tal forma que únicamente puede soportar el peso de veinticuatro horas “ no más”. Inmediatamente se abruma con el peso de los años pasados y de los días por venir y su espalda se quiebra. Dios ha prometido ayudarlo con la carga del día solamente. Si es lo bastante insensato para volver a recoger la carga del pasado y llevarla a cuestas, no se puede en verdad esperar que Dios ayude a sobrellevarla. Por tanto, hay que olvidar lo que yace detrás y adelantar en la bendición de cada nuevo día.

Oración del Día.

Ruego que pueda darme cuenta de que, para bien o para mal, los días del pasado ha terminado. Pido que pueda enfrentarme a cada nuevo día las veinticuatro horas inmediatas, con esperanza y valor.

Reflexión Diaria A.A.

Primero los cimientos.

“¿Es la sobriedad lo único que habremos de esperar de un despertar espiritual? No, la sobriedad es apenas un principio.”

TAL COMO LO VE BILL, p. 8

Practicar el programa de A.A. es como construir una casa. Primero tuve que poner una capa grande y gruesa de concreto sobre la cual erigir la casa; para mí, eso correspondió a dejar de beber. Pero es muy incómodo vivir desprotegido en una capa de concreto, expuesto al calor, al frío, al viento y a la lluvia. Así que construí un cuarto sobre la base empezando a practicar el programa. El primer cuarto era un poco tambaleante porque yo no estaba acostumbrado al trabajo. Pero con el paso del tiempo, según iba practicando el programa, aprendí a construir mejores cuartos. Mientras más practicaba y más construía, más confortable y feliz era la casa que tenía, la casa en que vivo ahora.

El lenguaje del Adiós

Límites sanos

Los límites son vitales para la recuperación. Tener y fijar límites sanos es importante en todas las fases de la recuperación: en el aumento de la autoestima, en el manejo de sentimientos y en el aprender a amarnos y valorarnos realmente.

Los límites surgen desde lo profundo de nuestro ser. Tienen relación con el cese de los sentimientos de culpa y de vergüenza, y con el cambio de nuestra creencia respecto de lo que merecemos. A medida que se clarifican nuestros pensamientos acerca de todo esto, sucede lo mismo con nuestros límites.

Los límites también están conectados a un Tiempo Superior al nuestro. Fijaremos un límite sólo cuando estemos listos para hacerlo, ni un momento antes. Lo mismo harán los demás. Hay algo mágico acerca de alcanzar el punto en que uno está listo para fijar un límite. Sabemos que hablamos en serio; los demás también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estemos controlando a los demás, sino porque nosotros hemos cambiado.

Hoy confiaré en que aprenderé, en que creceré interiormente y en que fijaré a mi propio ritmo los límites que necesito en mi vida. Este ritmo debe ser el adecuado sólo para mí. 

Aceptar, rendirse


La característica del llamado alcohólico típico es un sentimiento egocéntrico narcisista, dominado por sensaciones de omnipotencia, que intenta mantener a toda costa su integridad interior . . . Interiormente el alcohólico no acepta ser controlado por el hombre o por Dios. El, el alcohólico, es y debe ser el dueño de su propio destino. Luchará hasta el final por preservar esa posición.

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 306

El gran misterio es: “¿Por qué algunos de nosotros morimos de muerte alcohólica, luchando por conservar la ‘independencia’ de nuestro ego, mientras otros parecen lograr la sobriedad en A.A. sin ningún esfuerzo?”. La ayuda de un Poder Superior, el regalo de la sobriedad, me llegó cuando un inexplicable deseo de dejar de beber coincidió con mi disposición de aceptar sugerencias de hombres y mujeres de A.A. Yo tuve que rendirme porque sólo podía ser rescatado pidiendo la ayuda de Dios y de mis compañeros.

 

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