Corriente Independiente de La Laguna

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Marzo 3


Comida para el pensamiento.

Precisión

Para lograr el éxito de nuestro programa, hemos descubierto que es importante ser precisos al medir y pesar la comida. Por experiencia sabes que el descuido y la pereza nos llevan a hacer trampas y a darnos un atracón.

Una cucharada o unos gramos aquí y allá podrán no parecer importantes, pero pronto pueden convertirse en una porción extra. Luego es fácil pensar que, como no hemos seguido rigurosamente nuestro plan, bien podemos proseguir y faltar a él realmente.

Hay circunstancias en las cuales es imposible pesar y medir; cuando es así, calculamos las raciones lo mejor que podemos. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, las más de las veces sí es posible medir y pesar con exactitud, lo que se traduce en una invaluable ayuda para guardar la abstinencia. Cada vez que no comemos esa cucharada extra de zanahorias y nos abstenemos de esos gramos más de carne, nos hacemos más fuertes. Es siempre ese primer bocado extra la desgracia del tragón. Si somos cuidadosos y precisos al medir, podremos abstenernos de ese primer bocado extra.

Precisión es honestidad.

Señor, hazme honesto conmigo mismo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Después de habernos rendido, el problema de la comida queda fuera de nuestras manos y se halla en manos de Dios. Lo que tenemos que hacer es estar seguros de que nunca nos volveremos atrás a tomar de nuevo el problema en nuestras manos. Hay que dejarlo en manos de Dios. Cuando me siento tentado a tomar ese bocado extra debo decirme a mí mismo:  ¡No puedo hacerlo. Tengo un convenio con Dios de tragar. Sé que Dios no quiere que trague y no lo haré! Al mismo tiempo digo una pequeña oración a Dios solicitando la fortaleza necesaria para mantener mi convenio con Él.

¿Voy yo a cumplir con mi convenio con Dios?

Meditación del Día.

Trataré de progresar en esta nueva vida. Pensaré con mayor frecuencia en las cosas espirituales y progresaré inconscientemente. Cuanto más cerca me halle de la nueva vida, más pensaré en mi ineptitud. Mi sensación de fracaso es un signo seguro de que voy progresando en la nueva vida. Sólo es la lucha lo que lastima. En la pereza física, mental y espiritual, no existe sensación de fracaso ni de incomodidad. Pero con la lucha y el esfuerzo soy consciente, no de fortaleza, sino de debilidad hasta que realmente esté viviendo la nueva vida. Pero en la lucha siempre puedo confiar en el poder de Dios para ayudarme.

Oración del Día.

Ruego porque pueda ver señales de progreso en la nueva vida. Pido poder siempre tratar de progresar.

Reflexión diaria A.A.

Superar la obstinación

Así es que nuestras dificultades, creemos, son básicamente producto de nosotros mismos; surgen de nosotros, y el alcohólico es un ejemplo extremo de la obstinación desbocada, aunque él piense que no es así. Por encima de todo, nosotros los alcohólicos tenemos que librarnos de ese egoísmo. ¡Tenemos que hacerlo o nos mata!.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 58

Durante muchos años mi vida giraba alrededor de mí mismo. Estaba consumido por el ego en todas sus formas – el egoísmo, el egocentrismo, la lástima de mí mismo – todos los cuales brotaban de mi soberbia. Hoy, mediante la Comunidad de Alcohólicos Anónimos, se me ha regalado la oportunidad de practicar los Pasos y las Tradiciones en mi vida diaria, se me ha regalado mi grupo y mi padrino, y la capacidad – si elijo hacerlo – para dejar mi orgullo a un lado en todas las circunstancias que mi vida me puede presentar.

Hasta que no pudiera mirarme a mí mismo y ver que en muchas circunstancias yo era el problema y responder de la forma apropiada interna y externamente; hasta que no pudiera deshacerme de mis esperanzas y darme cuenta de que mi serenidad estaba en proporción directa con ellas, no podría experimentar la serenidad y la sana sobriedad.

El lenguaje del adiós.

Aceptémonos a nosotros mismos

Un día, al ir manejando, la atención de una mujer se enfocó en el letrero del auto que iba delante de ella. Este decía: “SE LO QUE ERES”. ¿Cómo podría hacerlo?, pensó, ¡No sé quién soy! Algunos de nosotros nos hemos sentido confundidos cuando la gente nos ha animado a ser nosotros mismos. ¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos o ser como somos si durante años muchos nos hemos sumergido en las necesidades de los demás? Pero tenemos un yo. A diario estamos descubriendo más acerca de nosotros mismos. Estamos aprendiendo que somos merecedores de amor.

Estamos aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos en el momento presente, a aceptar nuestros sentimientos, pensamientos, defectos, deseos y necesidades. Si nuestros pensamientos o sentimientos son confusos, lo aceptamos también.

Ser lo que somos significa aceptar nuestro pasado -nuestra historia- exactamente como es.

Ser nosotros mismos significa que tenemos derecho a nuestras opiniones y creencias, por el momento presente, y que están sujetas a cambios. Aceptamos nuestras limitaciones y nuestros puntos fuertes.

Ser lo que somos significa que nos aceptamos físicamente, al igual que mental, emocional y espiritualmente, por lo que somos ahora. Ser como somos en la recuperación significa que debemos llevar esa aceptación un paso más allá. Podemos apreciarnos a nosotros mismos y a nuestra historia

Ser como somos, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, no es una actitud limitante. Aceptarnos y amarnos es como fomentamos el crecimiento interior y el cambio.

Hoy seré lo que soy. Si todavía no estoy seguro de quién soy, afirmaré que tengo derecho a hacer ese emocionante descubrimiento.

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Enero 11


Comida para el pensamiento.

Ninguna cantidad es suficiente

Para el comedor compulsivo, un bocado extra es demasiado y mil no son suficientes. No importa cuánto comamos, nunca estamos “satisfechos”. Creemos recordar la época en la que una pequeña golosina extra nos hacía sentir completamente satisfechos y contentos, y tratamos desesperadamente de recapturar esa sensación.

Entre más comemos, peor nos sentimos. Ahora, en vez de satisfacernos, ese bocado extra compulsivo dispara un antojo insaciable que nos lleva a consumir enormes cantidades de comida innecesaria. A veces comemos hasta sentirnos exhaustos, físicamente enfermos, o hasta que se nos ha acabado la comida, pero aun así, no quedaremos satisfechos.

Entre más comemos, más queremos comer. Cada exceso incrementa ese apetito que ya está fuera de control. Como ninguna cantidad será suficiente para producir el tipo de satisfacción que buscamos, nuestra única esperanza es abstenernos de ese primer bocado compulsivo. Si seguimos honestamente un plan de alimentación y eliminamos todos los excesos y comidas que nos llevas a darnos un atracón, con el tiempo nuestro caprichoso apetito estará bajo control. El trabajo consciente de cada uno de los pasos del programa de T.A. nos brindará día con día la satisfacción emocional y espiritual que nunca podremos obtener de la comida.

Señor, enséñame a trabajar para obtener una satisfacción verdadera.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragabamos, la mayoría de nosotros nunca pensamos en ayudar a los demás. Nos gustaba pagar las “tragadas” de quienes nos rodeaban porque eso nos hacía sentirnos importantes. Pero sólo utilizábamos a los demás para nuestro propio placer. Jamás se nos ocurría levantarnos para tratar de ayudar a alguien que necesitara ayuda. Para nosotros, ayudar a los demás era un juego de tontos. Pero cuando llegamos a T.A. comenzamos a tratar de ayudar a los demás y descubrimos que ayudar a otros nos hacía felices y nos ayudaba, a su vez, a permanecer sobrios.

-¿He aprendido que hay felicidad en ayudar a los demás?

Meditación del Día.

Pediré solamente fortaleza y que se haga la voluntad de Dios. Haré uso de la ilimitada reserva de la fortaleza de Dios para mis necesidades. Procuraré buscar la voluntad de Dios. Me esforzaré por lograr tener la presencia constante de Dios, porque Él es la luz del mundo. He llegado a ser un peregrino que únicamente necesita las órdenes de empresa, fortaleza y dirección para este día.

Oración del Día.

Ruego que encuentre la dirección de Dios, día a día. Pido que me esfuerce a conservarme en presencia de Dios.

Reflexión Diaria A.A.

El paso cien por cien

“Solamente el Paso Uno, donde hicimos una total admisión de que éramos impotentes ante el alcohol, se puede practicar con absoluta perfección.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 72

Mucho antes de que yo lograra la sobriedad en A.A., sabía sin duda alguna que el alcohol me estaba matando; sin embargo, aun con este conocimiento, yo era incapaz de dejar de beber. Así que, cuando me enfrenté al Paso Uno, me resultó fácil admitir que no tenía la capacidad para no tomar. ¿Pero era mi vida ingobernable? ¡Qué va! Cinco meses después de llegar a A.A., estaba bebiendo otra vez y me preguntaba por qué.

Más tarde, de regreso en A.A. y doliéndome todavía de mis heridas, llegué a darme cuenta que el Paso Uno es el único Paso que se puede dar al cien por ciento. Y la única manera de darlo completamente es darlo completo. Desde entonces, ya han pasado muchas veinticuatro horas y no he tenido que volver a dar el Primer Paso.

El lenguaje del Adiós

Deja ir el sentimiento de culpa

“Hay un buen truco que usan las personas que tienen una relación disfuncional”, dijo una mujer en recuperación. “El otro hace algo mal o algo equivocado y luego se queda allí parado hasta que te sientes culpable y terminas ofreciendo disculpas.”

Muchas veces, las cosas por las que nos sentimos culpables no son asunto nuestro. Cuando alguna persona se comporta en forma incorrecta, de alguna manera está violando nuestros límites. Si nos oponemos a esa conducta, la persona se enoja y se pone a la defensiva. Entonces, nosotros nos sentimos culpables.

El sentimiento de culpa puede impedir que fijemos los límites que nos conviene establecer y que les convienen también a los demás. El sentimiento de culpa puede impedir que cuidemos sanamente de nosotros mismos.

No debemos permitir que los demás estén seguros de que siempre nos sentiremos culpables. No tenemos que permitirnos que la culpa nos controle, sea merecida o no.

Podemos romper la barrera de la culpa que nos impide cuidar de nosotros mismos. Empuja. Empuja más fuerte. No tenemos la culpa, ni estamos locos ni equivocados. Tenemos derecho a fijar límites y a insistir en que se nos trate en forma adecuada. Podemos separar nuestros problemas de los demás y dejar que cada persona experimente las consecuencias de su propia conducta, incluyendo el sentimiento de culpa. Podemos confiar en nosotros mismos para saber cuándo están siendo violados nuestros límites.

 

Hoy dejaré ir mis pequeños y mis grandes sentimientos de culpa. La luz y el amor están de mi lado. 

Enero 7


Comida para el pensamiento.

No te comas el primer bocado compulsivo

T.A. nos enseña que si uno no se come ese primer bocado compulsivo, no comerá en exceso; pero es precisamente ese primer bocado extra el que nos mete en problemas. El primer bocado puede ser tan “inofensivo” como un trozo de lechuga, pero si se come entre comidas y no forma parte de nuestro plan diario, invariablemente nos llevará a otro bocado, a otro, y a otro más. Entonces habremos perdido el control; ya no habrá manera de parar.

Ese primer bocado compulsivo es el que rompe la abstinencia. Cuando lo comemos nos engañamos a nosotros mismos y volvemos a ser esclavos de nuestro apetito. Aunque lo racionalicemos y digamos que una pequeña desviación no hará ninguna diferencia, es como decir que alguien está “un poquito embarazada”,

A lo único que debemos renunciar es a ese primer bocado compulsivo. Luego, ya no tendremos que preocuparnos por el resto. Es sencillo. Una vez que hemos decido no comernos el primero, nuestro problema está resuelto. La abstinencia es un bote salvavidas en el que podremos mantenernos a flore siempre y cuando nos brinquemos por la borda al comer ese primer bocado compulsivo.

Gracias, Señor, por el don salvador de la abstinencia.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegue la tentación, como a todos nosotros nos sucede algunas veces, me diré: ¡No!  Mi vida entera depende de no comer ese bocado y nada en el mundo me inducirá a ellos. Además, he prometido a ese Poder Superior que no lo haría. Sé que Dios no desea que yo trague y no quebrantaré mi promesa a Dios. He renunciado a mi derecho a tragar y ya no depende de mí la decisión.

-¿He hecho la elección de una vez por todas, de manera que no me echaré para atrás?

Meditación del Día.

La voluntad de Dios llega al alma en silencio. Ningún hombre puede determinar cuándo entra en el corazón. Únicamente puede juzgar los resultados. La voz de Dios es dirigida a los secretos lugares del alma y en alguna hora de tentación encuentro aquella palabra y por primera vez me cuenta de su valor. Cuando la necesito, allí la hallo.

-Tu Padre, que observa en secreto, te recompensará ampliamente.

Oración del Día.

Ruego que pueda ver la voluntad de Dios en mi vida. Pido que acepte alegremente lo que Dios tiene que enseñarme.

Reflexión Diaria A.A.

En el punto de cambio

“Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p, 59

Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la auto-condena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.

Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.

El lenguaje del Adiós

El manejo de los sentimientos dolorosos

El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.

A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación.

Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.

Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo sólo eso, sentimientos.

Podemos someternos a ellos, sentirlos y seguir adelante. Eso no significa que tengamos que buscar sentirnos heridos o detenernos innecesariamente en ese tipo de sentimientos. El dolor emocional no tiene por qué devastarnos. Podemos sentarnos derechos, sentir el dolor, indagar si necesitamos hacer algo para cuidar de nosotros mismos y luego proseguir con nuestra vida.

No tenemos que actuar con prisas; no tenemos que castigar a los demás para tener control sobre nuestros sentimientos. Podemos empezar compartiendo con otros nuestro dolor de sentirnos lastimados. Esto trae un alivio y a menudo la curación tanto para ellos como para nosotros.

Con el tiempo aprenderemos la lección de que la verdadera fuerza proviene de que nos permitamos a nosotros mismos ser lo bastante vulnerables como para sentir el dolor. La verdadera fuerza proviene de saber que podemos cuidar de nosotros mismos, aunque sintamos dolor emocional. La verdadera fuerza nos viene cuando dejamos de hacer responsables a los demás de nuestro dolor y asumimos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.

Hoy me someteré a mis sentimientos, incluso a los que son emocionalmente dolorosos. En vez de actuar con urgencia, o de intentar castigar a alguien, seré lo bastante vulnerable para experimentar mis sentimientos.

Enero 6


Comida para el pensamiento.

La abstención

Al principio, eliminar todo tipo de azúcar y harina refinadas podrá parecer difícil y hasta imposible. Sin embargo tomar la decisión de evitar este tipo de comida que dispara el antojo por comer más y más es lo que abre la puerta a la libertad: a liberarnos de los antojos y de la grasa.

No nos liberamos inmediatamente. Algunos experimentamos los síntomas de la privación, que a veces causa molestias físicas; otras emocionales, y algunas más de ambos tipos.. Es importante recordar que esta molestia desaparecerá, y que si seguimos absteniéndonos de consumir azúcar y harina refinadas, pronto nos sentiremos mucho mejor, tanto que nuestros cuerpos y nuestras vidas parecerán nuevos.

Para poder entrar en el mundo de la libertad debemos pasar por la puerta de la abstinencia. No tenemos por qué temer a las molestias de la privación. A menudo, crecer es doloroso. Muchos que han estado ahí antes que nosotros opinan que la libertad que se alcanza bien vale el sufrimiento pasajero. Nuestro Poder Superior nos dará la fuerza para soportarlo y nunca nos presionará a ir más allá de nuestras posibilidades. Cuando estemos tentamos a rendirnos, una plegaria y una llamada telefónica pueden ser nuestra salvación.

Condúcenos a la libertad, te rogamos

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El conservarme sobrio es lo más importante en mi vida. La decisión más importante que he adoptado ha sido la de renunciar a tragar. Estoy convencido de que mi vida entera depende de no dar ese primer bocado. Nada en el mundo es tan importante para mí como mi propia sobriedad. Todo lo que tengo, toda mi vida, depende de ese único hecho.

-¿Puedo olvidarlo aunque sea por un minuto?

Meditación del Día.

Me educaré a mí mismo. Empezaré con esta educación ahora. Abandonaré todos los pensamientos inútiles. Sé que la bondad en mi vida es el fundamente necesario para su utilidad. Recibiré este aprendizaje de buen grado, porque sin él, Dios no puede transmitirme su fortaleza. Creo que esta fortaleza es una poderosa fuerza cuando es utilizada en la forma adecuada.

Oración del Día.

Ruego que pueda enfrentar y aceptar cualquier educación que sea necesaria. Pido que pueda ser apto para recibir en mi vida la fortaleza de Dios.

Reflexión Diaria A.A.

La victoria de la rendición.

“Nos damos cuenta de que únicamente por medio de la derrota total, podremos dar los primeros pasos hacia la liberación y la fortaleza. Nuestra admisión de la impotencia personal se convierte en el sólido cimiento sobre el cual podremos construir una existencia feliz y útil.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

Cuando el alcohol influenciaba en todas las facetas de mi vida, cuando las botellas se convirtieron en símbolos de mi libertinaje y de la satisfacción inmoderada de mis deseos, cuando me di cuenta de que, por mí mismo, no podía hacer nada para sobreponerme al poder del alcohol, me di cuenta que no tenía otro recurso que la rendición. En la rendición encontré la victoria – victoria sobre mi egoísta inmoderación, victoria sobre mi necia resistencia a la vida tal como se me había dado. Cuando dejé de pelear con todos y con todo, empecé en el sendero de la sobriedad, de la serenidad y de la paz.

El lenguaje del Adiós

Relaciones

Si estamos descontentos sin una relación, probablemente lo estaremos también teniéndola. Una relación no hace que comience nuestra vida, una relación no se convierte en nuestra vida. Una relación es la continuación de la vida. Más allá de la codependencia.

Las relaciones son la bendición y la ruina de la recuperación. En ellas mostramos dónde estamos en el camino de la recuperación. A diario nos enfrentamos a la tarea de funcionar dentro de varias relaciones. A veces, elegimos esas relaciones; otras, no. La única opción que generalmente tenemos en nuestras relaciones es la que concierne, nuestra conducta.

En la recuperación de la codependencia, nuestra meta es comportarnos de manera que demostremos responsabilidad para con nosotros mismos. Estamos aprendiendo a reconocer nuestro poder para cuidar de nosotros mismos en nuestras relaciones y a tener intimidad con la gente cuando esto sea posible.

¿Necesitamos apartarnos de alguien a quien hemos estado tratando de controlar? ¿Hay alguien con quien necesitamos hablar, aunque lo que tengamos que decirle resulte incómodo? ¿Hay alguien a quien hayamos estado evitando porque nos da miedo cuidar de nosotros mismos con esa persona? ¿Necesitamos reparar un daño? ¿Hay alguien con quien necesitemos ponernos en contacto, o a quien demostrarle nuestro amor?

La recuperación no se lleva a cabo fuera de nuestras relaciones, si no aprendemos a manejar nuestro propio poder y a cuidar de nosotros mismos dentro de nuestras relaciones.

Hoy participaré en mis relaciones al máximo de mi capacidad. Estaré dispuesto a tener intimidad y a compartir con la gente en la que confío. Pediré lo que necesito y daré lo que me parezca adecuado.

Diciembre 22


El lenguaje del adiós

Nos vienen cosas buenas.

No te preocupes cómo vendrá lo bueno que ha sido planeado para ti.

Vendrá.

No te preocupes, ni te obsesiones, ni pienses que tienes que controlar, que tienes que salir de cacería a buscarlo, ni te confundas la mente tratando de averiguar cuándo y cómo te encontrarán esas cosas buenas.

Te encontrarán.

Sométete cada día a tu Poder Superior. Confía en tu Poder Superior.

Luego, quédate en paz. Confía en ti mismo y escúchate. Así es como vendrá a ti lo bueno que quieres.

Tu curación. Tu alegría. Tus relaciones. Tus soluciones. Ese trabajo. Ese cambio que deseas. Esa oportunidad. Vendrá a ti, de manera natural, con facilidad y de una multitud de formas.

Vendrá esa respuesta. Vendrá la dirección. El dinero. La idea. La energía. La creatividad. El camino se te abrirá. Confía en ello, pues ya ha sido planeado.

Preocuparse de cómo vendrá es inútil, un desperdicio y una disipación de energía. Ya está ahora mismo. Está en su lugar. ¡Sólo que no puedes verlo! Serás atraído hacia ello, o ello será atraído hacia ti.

 

Hoy me relajaré y confiaré en que lo bueno que necesito me encontrará. Ya sea por mis propios medios, o por medio de los demás, todo lo que quiero y necesito me vendrá cuando sea el momento.

Reflexión diaria A.A.

Principios, No personalidades

Al reflexionar sobre ello, la manera en que algunas veces los “dignos” alcohólicos han tratado de juzgar a los “menos dignos” es más bien cómica. Imagínate, si puedes, ¡un alcohólico juzgando a otro!.

* EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 37

¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Cuando entré en la Comunidad, descubrí que todos me gustaban. Después de todo, A.A. me iba a ayudar a vivir una vida mejor sin alcohol. La realidad era que a mí no me podrían gustar todos y tampoco yo a ellos. A medida que me he desarrollado en la Comunidad, he aprendido a amar a todos solamente por haber escuchado lo que ellos tenían que decir. Esa persona allá, o ésta aquí, puede ser la que Dios ha elegido para darme el mensaje que necesito hoy. Siempre debo recordar anteponer los principios a las personalidades.

Comida para el pensamiento.

Nos atrevemos

¿Qué es lo que hay dentro de nuestra cabeza que sigue atreviéndose a tratar de probarnos una vez más que no somos tragones? ¿Qué clase de estupidez nos hace pensar que esta vez podremos salirnos con la nuestra y comernos ese bocado compulsivo? En un momento de ciega bravuconería, podemos perder meses o años del control que con tanto trabajo hemos logrado.

Nuestro ego es nuestro peor enemigo. Nos olvidamos de que quien es comedor compulsivo, siempre sigue siéndolo. Nos decimos a nosotros mismos que como lo hemos hecho tan bien durante tanto tiempo, seguramente podremos manejar una o dos pequeñas desviaciones. Nos rebelamos contra el programa y nos colocamos por encima de él. Nos olvidamos de que tenemos una enfermedad, y decidimos hacer lo que nos viene en gana, olvidándonos del hecho de que el comer ese primer bocado compulsivo estaremos destruyendo nuestra cordura y nuestra serenidad.

Debemos evitar a toda costa este tipo de atrevimientos. El mejor antídoto es la humildad, que nos recuerda la realidad de nuestra enfermedad. No somos como todos los demás. Nosotros somos comedores compulsivos y no nos atrevemos a echar por la borda nuestro programa.

Sálvame del tipo de atrevimientos que me destruyen.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Conforme miramos retrospectivamente nuestras carreras de tragones, debemos darnos cuenta que nuestras vidas eran un desastre. La dificultad está dentro de nosotros y no en la vida. La vida en sí era buena, pero la mirábamos desde un punto de vista negativo. Mirábamos la vida a través de un plato de comida y sólo veíamos destrucción. No podíamos ver toda la belleza, la bondad y propósito que había en el mundo, porque nuestra visión estaba nublada. Sólo percibíamos un solo camino a través de la estrechez de nuestra percepción. La gente podía vernos, pero nosotros no podíamos hacer ni ver lo que la vida significaba para los demás y lo que debería significar para nosotros. Entonces estábamos ciegos, pero ahora podemos ver.

– ¿Puedo ahora ver la vida como realmente es?

Meditación del Día.

No hay que temer a la maldad, porque el Poder de Dios puede vencerla. La maldad tiene el poder de lastimar seriamente sólo a aquellos que no se someten a la protección de un poder Superior. Esta no es una idea sentimental, sino que un hecho comprobado por nuestra experiencia. Hay que decirnos nosotros mismos que, pase lo que pase, ningún mal podrá hacernos daño en tanto que dependamos de un Poder Superior. Hay que estar seguro de la protección de la gracia de Dios.

Oración del Día.

Ruego que el temor a la maldad no me desanime. Pido que trate de colocarme hoy bajo la protección de la gracia de Dios.

Antes de tomar ese primer bocado


Su compromiso a la Abstinencia de comer compulsivamente es la cosa mas importante en su vida, ¡sin excepción!

Usted puede creer que otras cosas vienen primero, pero si no se abstiene de comer compulsivamente y practica la moderación en las comidas, puede destruir sus oportunidades de encontrar la salud, la felicidad, la comprensión de si mismo y la tranquilidad mental. Si usted esta convencido de que todo en su vida depende de que practique la abstinencia, casi seguramente lograra estas metas. Si esta confrontando con el impulso de comer, considere los puntos siguientes antes de tomar ese primer bocado compulsivo:

  1. Cultive la aceptación continua del hecho de que su única opción consiste en escoger entre los desgraciados atracones o el privarse de solo un pequeño bocado compulsivo.
  2. Cultive la gratitud humilde de que usted tuvo la suerte de enterarse de cual era su problema antes de que fuera demasiado tarde.
  3. Acepte como algo natural que por un periodo de tiempo (y puede ser largo) es posible que usted repetidamente experimentará:
    1. La tentación y el ansia consciente por comer algo entre comidas.
    2. El impulso súbito y avasallador de tomar solo un bocado.
    3. El antojo desesperante, no por la comida como tal, sino por esa agradable sensación y consuelo que solo uno o dos bocados antes le proporcionaba.

A pesar de ser molestos estos sentimientos, no hay que llevarlos a la práctica.

  1. Recuerde, cada vez que usted enfrenta una situación, sin comer compulsivamente, se le hará más fácil la próxima vez.
  2. Desarrolle y ensaye un plan diario de pensar y actuar por medio del cual usted vivirá ese día sin tomar un bocado impulsivo, a pesar de lo que le pueda perturbar o cuan fuerte sea el antiguo impulso por una probadita.
  3. Ni siquiera por un segundo se permita usted pensar: “No es una lastima o una cruel injusticia que no pueda tomar un bocadillo como la gente que se considera normal?
  4. No se permita ni pensar ni hablar de ningún placer real o imaginario que usted obtuvo alguna vez de ciertos alimentos.
  5. No se permita pensar que uno o dos bocados mejoraría alguna situación mala, o por lo menos la haría mas fácil de aguantar. Piense más bien Así: “Un bocado lo hará peor -un bocado quizá llevara finalmente a un atracón”.
  6. Minimice su situación. Considere el valor de otros quienes Han superado o aceptado gran adversidad en sus vidas. Piense agradecidamente de cuan afortunado es usted de tener una enfermedad que puede detenerse, simplemente por no tomar ese primer bocado compulsivo.
  7. Cultive el placer de abstenerse de comer compulsivamente:
    1. Que bueno es estar libre de culpabilidad, remordimientos y condenación de si mismo.
    2. Que bueno es estar libre del miedo de las consecuencias de un atracón recién terminado, o de un atracón futuro que antes nunca pudo evitar.
    3. Que bueno es estar libre del temor de lo que la gente ha estado pensando y murmurando de usted, libre de su compasión y desprecio mezclados.
    4. Que bueno es estar libre el miedo de si mismo.
  8. Catalogue y vuelva a catalogar el placer positivo de abstenerse de comer compulsivamente, tal como:
    1. La sencilla capacidad de comer y dormir normalmente y de despertarse contento de estar vivo, contento de haberse abstenido ayer, y contento de tener el privilegio de abstenerse hoy.
    2. La capacidad de afrontar cualquier cosa que la vida depare con tranquilidad mental, el respeto de si mismo y la posesión total de todas sus facultades.
  9. Cultive una útil asociación de ideas:
    1. Asocie ese primer bocado compulsivo con toda la miseria, vergüenza y remordimientos que usted siempre ha conocido.
    2. Asocie ese primer bocado compulsivo con la destrucción de su recién-descubierta felicidad y la perdida del respeto de si mismo y de su paz mental.
  10. Cultive la gratitud:
    1. Gratitud de que tanto pueda ser suyo por un precio tan pequeño.
    2. Gratitud de que usted pueda cambiar solo un bocado por toda la felicidad que la abstinencia de comer compulsivamente le proporciona.
    3. Gratitud de que TA exista y de que usted se enterar de ello a tiempo.
    4. Gratitud de que usted solamente sea una víctima de una enfermedad llamada tragonismo, que usted no sea un tragón de débil voluntad ni una persona de dudosa capacidad para razonar.
    5. Gratitud de que, como otros antes de usted han descubierto, con el tiempo usted no querrá ni extrañara la comida excesiva de la que esta usted privándose.
  11. Busque maneras de ayudar a otras personas que comen compulsivamente y recuerde, la primera manera de ayudar a otros es practicar usted mismo la abstinencia de comer compulsivamente.
  12. No olvide que cuando el corazón esta atribulado y la resistencia baja y la mente perturbada y confusa, hay mucho consuelo en un verdadero y comprensivo amigo que esta cerca.

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