Corriente Independiente de La Laguna

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Febrero 24


Comida para el pensamiento.

Valores

¿Qué es lo que más valoro? ¿Qué ocupa el número uno en mi vida? ¿Qué el centro?

Cuando comía en exceso, yo era el centro. Yo era lo más grande dentro de mi universo, y todo lo demás giraba a mí alrededor. Temible estado, ya que el egocentrismo no brinda seguridad ni paz interior. Para mí, lo más importante era YO, y ese egocentrismo era mi perdición. Cuando me caí de mi nube y toqué fondo, no tenía a dónde ir excepto a algo que estuviera fuera de mí mismo.

A medida que nosotros, tragones, seguimos el Paso Dos y llegamos a creer que un Poder Superior nos puede devolver a nuestro sano juicio, empezamos a cambiar el centro de nuestra conciencia de nosotros mismos a Dios. Ésa es nuestra única esperanza. Mientras nuestros débiles YOs estén en el centro, no podemos lograr un progreso real, ni en cuanto a controlar nuestra adicción, ni en cuanto a vivir una vida productiva.

Cuando tocamos fondo, nos sentimos humillados. Cuando nos sentimos humillados, somos capaces de percibir y de reconocer que Dios es lo primero y que la abstinencia es nuestra tarea primordial. Discernimos nuestros valores y el orden nos brinda paz y seguridad.

Tú, Señor, eres el centro de mi vida.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegamos a nuestra primera reunión en T.A. miramos a lo alto de la pared de los extremos de la habitación y vimos la inscripción: “Pero por la Gracias de Dios”. Supimos entonces que teníamos que solicitar la Gracia de Dios para mantener la abstinencia y vencer nuestra enfermedad del espíritu. Escuchamos a los compañeros cómo habían llegado a depender de un Poder Superior a ellos. Nos pareció sensato y resolvimos intentarlo.

-¿Estoy dependiendo de la Gracia de Dios para ayudarme a permanecer abstinente?

Meditación del Día.

Comparta con todos gustosamente su amor, su alegría, su felicidad, su tiempo, su comida, su dinero. Reparta todo el afecto que sea capaz con el corazón abierto y contento. Haga todo lo que pueda por los demás y en respuesta le vendrán incontables bendiciones. El compartir atrae a los demás hacia usted.  Acepte todo lo que venga como enviado por Dios y recíbalo con una regia bienvenida. Puede usted no ver jamás los resultados de haber compartido. Hoy pueden ellos no necesitar de usted, pero el mañana puede traer los resultados de que usted haya compartido hoy.

Oración del Día.

Ruego poder hacer que todo visitante desee regresar. Pido que jamás haga que alguien se sienta rechazado o indeseado.

Reflexión diaria A.A.

Un corazón agradecido

“Me esfuerzo por aferrarme a la verdad de que un corazón lleno y agradecido no puede abrigar grandes presunciones. Rebosante de gratitud, el corazón tiene que latir con un amor que fluye hacia todo lo que nos rodea, la emoción más elevada que jamás podamos experimentar.”

COMO LO VE BILL, p. 37

Mi padrino me dijo que yo debía ser un alcohólico agradecido y siempre tener “una actitud de gratitud” – que la gratitud es el ingrediente básico de la humildad, que la humildad es el ingrediente básico del anonimato y que “el anonimato es la base espiritual de todas nuestras tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades”.

Como resultado de este consejo que me dio, yo empiezo todas las mañanas de rodillas, dándole gracias a Dios por tres cosas: estar vivo, estar sobrio y ser miembro de Alcohólicos Anónimos. Entonces trato de vivir una “actitud de gratitud” y de disfrutar completamente de otras veinticuatro horas de la manera de vivir de A.A.

Alcohólicos Anónimos no es meramente algo a lo que me uní; es algo que yo vivo.

El lenguaje del adiós.

Reconoce los sentimientos

Experimentar sentimientos puede ser todo un reto si no hemos tenido la experiencia previa o el permiso para hacerlo. Aprender a identificar lo que estamos sintiendo es un reto que podemos superar, pero no nos volveremos expertos de la noche a la mañana. Ni tampoco tenemos por qué lidiar perfectamente con nuestros sentimientos.

He aquí algunas ideas que podrían ser útiles mientras aprendes a reconocer tus sentimientos y a lidiar con ellos.

Toma una hoja de papel. En la parte superior escribe: “Si estuviera bien sentir lo que estoy sintiendo y nadie me juzgara como bueno o malo, ¿qué sería lo que estoy sintiendo?”. Luego, escribe lo que te venga a la mente. También puedes usar el recurso favorito de mucha gente al descubrir sus sentimientos: escribirlos. Puedes llevar un diario, escribir cartas que no tienes la intención de enviar, o simplemente garabatear tus pensamientos en una libreta para recados.

Mírate y escúchate a ti mismo como lo haría una tercera persona objetiva. Escucha tu tono de voz y las palabras que utilizas. ¿Qué es lo que escuchas? ¿Tristeza, miedo, ira, felicidad?

¿Qué te está diciendo tu cuerpo? ¿Está tenso y rígido de ira?

¿Muerto de miedo? ¿Cargado de tristeza y de pena? ¿Bailando de gusto?

También ayuda hablar con gente que está en recuperación. Ayuda asistir a las reuniones. Una vez que nos sentimos seguros, muchos descubrimos que nos abrimos de una manera fácil y natural a nuestros sentimientos.

En la recuperación estamos en una continua búsqueda de tesoros. Uno de los tesoros que estamos buscando es nuestra propia parte emocional. No tenemos que hacerlo a la perfección. Lo único que necesitamos es ser honestos, abiertos y estar dispuestos a intentarlo. Nuestras emociones están ahí, esperando a convivir con nosotros.

Hoy me veré y me escucharé a mi mismo durante el día. No me juzgaré por lo que estoy sintiendo; me aceptaré a mí mismo.

Empezar a creer…


“. . . el Paso Dos empezó gradual y suavemente a infiltrarse en mi vida. NO sabría decirte en qué día o en qué momento empecé a creer en un Poder superior a mí mismo, pero puedo afirmarte que ahora si tengo esa creencia”.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 29

“¡Llegué a creer!” Yo hablaba de mi creencia cuando me daba la gana o cuando pensaba que quedaría bien. No confiaba realmente en Dios. No creía que El se preocupara por mí. Seguía tratando de cambiar las cosas que no podía cambiar. Gradualmente, con desgana, empecé a entregárselo todo, diciendo: “Tú que eres tan omnipotente, hazte cargo de ello”. Y El lo hizo. Empecé a obtener soluciones a mis problemas más difíciles, algunas veces en el momento más inesperado: manejando al trabajo, mientras estaba almorzando, o cuando estaba profundamente dormido. Me di cuenta de que yo no había pensado en aquellas soluciones – un Poder más grande que yo me las había dado. Llegué a creer.

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