Corriente Independiente de La Laguna

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Marzo 3


Comida para el pensamiento.

Precisión

Para lograr el éxito de nuestro programa, hemos descubierto que es importante ser precisos al medir y pesar la comida. Por experiencia sabes que el descuido y la pereza nos llevan a hacer trampas y a darnos un atracón.

Una cucharada o unos gramos aquí y allá podrán no parecer importantes, pero pronto pueden convertirse en una porción extra. Luego es fácil pensar que, como no hemos seguido rigurosamente nuestro plan, bien podemos proseguir y faltar a él realmente.

Hay circunstancias en las cuales es imposible pesar y medir; cuando es así, calculamos las raciones lo mejor que podemos. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, las más de las veces sí es posible medir y pesar con exactitud, lo que se traduce en una invaluable ayuda para guardar la abstinencia. Cada vez que no comemos esa cucharada extra de zanahorias y nos abstenemos de esos gramos más de carne, nos hacemos más fuertes. Es siempre ese primer bocado extra la desgracia del tragón. Si somos cuidadosos y precisos al medir, podremos abstenernos de ese primer bocado extra.

Precisión es honestidad.

Señor, hazme honesto conmigo mismo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Después de habernos rendido, el problema de la comida queda fuera de nuestras manos y se halla en manos de Dios. Lo que tenemos que hacer es estar seguros de que nunca nos volveremos atrás a tomar de nuevo el problema en nuestras manos. Hay que dejarlo en manos de Dios. Cuando me siento tentado a tomar ese bocado extra debo decirme a mí mismo:  ¡No puedo hacerlo. Tengo un convenio con Dios de tragar. Sé que Dios no quiere que trague y no lo haré! Al mismo tiempo digo una pequeña oración a Dios solicitando la fortaleza necesaria para mantener mi convenio con Él.

¿Voy yo a cumplir con mi convenio con Dios?

Meditación del Día.

Trataré de progresar en esta nueva vida. Pensaré con mayor frecuencia en las cosas espirituales y progresaré inconscientemente. Cuanto más cerca me halle de la nueva vida, más pensaré en mi ineptitud. Mi sensación de fracaso es un signo seguro de que voy progresando en la nueva vida. Sólo es la lucha lo que lastima. En la pereza física, mental y espiritual, no existe sensación de fracaso ni de incomodidad. Pero con la lucha y el esfuerzo soy consciente, no de fortaleza, sino de debilidad hasta que realmente esté viviendo la nueva vida. Pero en la lucha siempre puedo confiar en el poder de Dios para ayudarme.

Oración del Día.

Ruego porque pueda ver señales de progreso en la nueva vida. Pido poder siempre tratar de progresar.

Reflexión diaria A.A.

Superar la obstinación

Así es que nuestras dificultades, creemos, son básicamente producto de nosotros mismos; surgen de nosotros, y el alcohólico es un ejemplo extremo de la obstinación desbocada, aunque él piense que no es así. Por encima de todo, nosotros los alcohólicos tenemos que librarnos de ese egoísmo. ¡Tenemos que hacerlo o nos mata!.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 58

Durante muchos años mi vida giraba alrededor de mí mismo. Estaba consumido por el ego en todas sus formas – el egoísmo, el egocentrismo, la lástima de mí mismo – todos los cuales brotaban de mi soberbia. Hoy, mediante la Comunidad de Alcohólicos Anónimos, se me ha regalado la oportunidad de practicar los Pasos y las Tradiciones en mi vida diaria, se me ha regalado mi grupo y mi padrino, y la capacidad – si elijo hacerlo – para dejar mi orgullo a un lado en todas las circunstancias que mi vida me puede presentar.

Hasta que no pudiera mirarme a mí mismo y ver que en muchas circunstancias yo era el problema y responder de la forma apropiada interna y externamente; hasta que no pudiera deshacerme de mis esperanzas y darme cuenta de que mi serenidad estaba en proporción directa con ellas, no podría experimentar la serenidad y la sana sobriedad.

El lenguaje del adiós.

Aceptémonos a nosotros mismos

Un día, al ir manejando, la atención de una mujer se enfocó en el letrero del auto que iba delante de ella. Este decía: “SE LO QUE ERES”. ¿Cómo podría hacerlo?, pensó, ¡No sé quién soy! Algunos de nosotros nos hemos sentido confundidos cuando la gente nos ha animado a ser nosotros mismos. ¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos o ser como somos si durante años muchos nos hemos sumergido en las necesidades de los demás? Pero tenemos un yo. A diario estamos descubriendo más acerca de nosotros mismos. Estamos aprendiendo que somos merecedores de amor.

Estamos aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos en el momento presente, a aceptar nuestros sentimientos, pensamientos, defectos, deseos y necesidades. Si nuestros pensamientos o sentimientos son confusos, lo aceptamos también.

Ser lo que somos significa aceptar nuestro pasado -nuestra historia- exactamente como es.

Ser nosotros mismos significa que tenemos derecho a nuestras opiniones y creencias, por el momento presente, y que están sujetas a cambios. Aceptamos nuestras limitaciones y nuestros puntos fuertes.

Ser lo que somos significa que nos aceptamos físicamente, al igual que mental, emocional y espiritualmente, por lo que somos ahora. Ser como somos en la recuperación significa que debemos llevar esa aceptación un paso más allá. Podemos apreciarnos a nosotros mismos y a nuestra historia

Ser como somos, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, no es una actitud limitante. Aceptarnos y amarnos es como fomentamos el crecimiento interior y el cambio.

Hoy seré lo que soy. Si todavía no estoy seguro de quién soy, afirmaré que tengo derecho a hacer ese emocionante descubrimiento.

Trabajar en forma compulsiva


 

No queremos cambiar la compulsión por la comida por la compulsión por el trabajo. Éste es, también, un intento de escapar a la realidad. Trabajar en forma compulsiva es algo particularmente peligroso para nosotros, ya que cuando nos permitimos cansarnos en exceso, corremos el riesgo de romper nuestra abstinencia.

 

Trabajar de manera compulsiva implica que tenemos miedo de que lo que hacemos no es completamente bueno. Cuando no estamos seguros de nuestra propia valía es cuando tenemos que probar continuamente cuánto podemos lograr. El trabajo compulsivo es también una manera de evitar entablar relaciones significativas con familiares y amigos. Si tememos a la intimidad y a exponernos, a veces tratamos de escondernos bajo una fachada de exceso de ocupaciones.

 

Cuando Dios controla nuestra voluntad y nuestra vida, trabajamos de acuerdo con Su dirección. Tenemos fe en que lo que hagamos será aceptable y suficiente. Al creer que Dios cuida de nosotros, no nos fiamos únicamente de nuestras propias capacidades. Trabajar para un Poder Superior significa trabajar con serenidad y confianza, sabiendo que Él dirige y sostiene nuestros esfuerzos.

 

 

Enséñame a trabajar productivamente para Ti.

Una rigurosa honestidad


A medida que seguimos el programa TA, descubrimos que no podemos ser rigurosamente honestos acerca de lo que comemos a menos que lo seamos acerca de nuestras otras acciones. Una vez que nuestro Poder Superior como nosotros lo concibamos se hace cargo de nuestras vidas, ocurre una limpieza general. En forma gradual, nos vamos dando cuenta que tenemos que abandonar las actitudes y actividades que minan nuestra integridad.

El proceso de limpieza puede ser doloroso. Implica enfrentar aspectos de nosotros mismos que preferiríamos que permanecieran ocultos, aún ante nosotros mismos: nuestra dependencia, orgullo, egoísmo, avaricia. Con frecuencia, el sexo y el dinero son áreas en las cuales necesitamos revisar nuestras actitudes y prácticas. Lo que estamos haciendo es cambiar de una postura egocéntrica a una postura centrada en un Poder Superior a nosotros mismos, y el cambio no siempre es suave.

Una honestidad rigurosa exhibe las relaciones perjudiciales tal como son. Ilumina nuestras motivaciones, que no siempre son las mejores y algunas hasta son tóxicas. Al amor y cuidado de nuestro Poder Superior nos sirve de apoyo mientras se exhiben nuestras debilidades. Por medio de Su poder curativo, nos fortalecemos y sanamos.

Concédeme la capacidad para practicar una rigurosa honestidad en todas las áreas de mi vida.

Para no dormirme en mis laureles


Es fácil descuidarnos en el programa espiritual de acción y dormirnos en nuestros laureles. Si lo hacemos, estamos buscando dificultades porque el alcohol es un enemigo sutil.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

Cuando sufro me es fácil mantenerme cerca de los amigos que he encontrado en el programa. Las soluciones contenidas en los Doce Pasos de A.A. me alivian de ese dolor. Pero cuando me siento bien y las cosas me van bien, puede que me duerma en mis laureles. Para decirlo sencillamente, me vuelvo perezoso y me convierto en el problema en lugar de en la solución. Tengo que ponerme en acción, hacer mi inventario: ¿dónde estoy y a dónde voy? Un inventario diario me enseñará lo que tengo que cambiar para recuperar mi equilibrio espiritual. Admitir lo que encuentro dentro de mí, ante Dios y ante otro ser humano, me mantiene honesto y humilde.

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