Corriente Independiente de La Laguna

Entradas etiquetadas como ‘frenar mi mente’

Diciembre 18


El lenguaje del adiós

Permanezcamos abiertos a nuestros sentimientos.

Muchos de nosotros nos hemos vuelto tan buenos para seguir la regla “no sientas”, que tratamos de convencernos a nosotros mismos de no tener sentimientos, incluso en la recuperación.

“Si realmente estuviera trabajando un buen programa, no me sentiría enojado.” “Yo no me enojo. Soy cristiano. Yo perdono y olvido” “No estoy enojado. Estoy afirmando que estoy feliz.” Todas estas son aseveraciones, algunas de ellas muy hábiles, que nos indican que estamos operando otra vez bajo la regla “no sientas”.

Parte de trabajar un buen programa significa reconocer nuestros sentimientos y lidiar con ellos. Nos esforzamos por aceptar y lidiar con nuestra ira para que ésta no se endurezca y se convierta en resentimiento. No usamos la recuperación como pretexto para cerrar nuestras emociones.

Si, estamos esforzándonos por el perdón, pero queremos seguir sintiendo, escuchando y quedándonos con nuestros sentimientos hasta que llegue el momento de librarlos adecuadamente. Nuestro Poder Superior creó nuestra parte emocional. Dios no nos está diciendo que no sintamos; son nuestros sistemas disfuncionales.

Hoy me rehusaré a aceptar la vergüenza por parte de los demás o de mí mismo por el hecho de sentir mis sentimientos.

Reflexión diaria A.A.

Honestidad con los recién llegados

“Dile exactamente qué fue lo que sucedió. Haz hincapié sin reserva en el aspecto espiritual.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 86

Lo maravilloso de A.A. es que sólo cuento lo que me sucedió a mí. No pierdo el tiempo ofreciendo consejo a posibles principiantes, porque si el consejo diera buenos resultados, nadie llegaría a A.A. Todo lo que tengo que hacer es mostrar lo que me ha traído la sobriedad y lo que ha cambiado mi vida. Si dejo de hacer hincapié en el aspecto espiritual del programa de A.A., soy deshonesto. No se le debe causar al recién llegado una falsa impresión de la sobriedad. Yo estoy sobrio solamente por la gracia de mi Poder Superior, y esto hace posible que yo comparta con otros.

Comida para el pensamiento.

Concentrémonos

Nuestro programa requiere de concentración. No es algo que podamos considerar casualmente en nuestros ratos de ocio. Como la abstinencia es lo más importante en nuestra vida, dedicamos nuestras mejores energías a guardarla. Muchos encontramos que el tiempo que invertimos concentrándonos en nuestro programa al principiar el día es el más fructífero.

Estos periodos de concentración no tienen que ser largos. Lo que cuenta es la calidad de nuestra atención. Unos cuantos minutos que utilicemos en la mañana para ponernos en contacto con nuestro Poder Superior pueden fijar la pauta para el día entero. Tocamos la base de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. La concentración da resultado.

Cada vez que los pensamientos acerca de la comida y el comer interrumpan nuestras actividades, nos detendremos un momento para concentrarnos en nuestro programa. La abstinencia no siempre está en primer término en nuestra mente, pero siempre está ahí cuando estamos amenazados de recaer en viejos pensamientos y antojos. La compulsión consistía en estar concentrados en la comida; la abstinencia es estar concentrados en la recuperación.

Te pido que dirijas mi concentración.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

A menos que tengamos la llave de la fe para penetrar en el significado de la vida, estaremos perdidos. No escogemos la fe porque represente un camino para nosotros, sino porque para nosotros es el único camino. Muchos han fallado y fallarán, pues no podemos vivir victoriosamente sin fe. Navegamos en el mar sin timón ni ancla, perdidos en el oleaje de la vida. Somos pasajeros sin hogar. Nuestras almas están en desasosiego hasta que encuentran el descanso en Dios. Sin fe nuestras vidas son una sucesión de hechos confusos que no tienen significado, armonía o razón.

–  ¿He llegado a descasar en la fe?

Meditación del Día.

Este vasto universo alrededor de nosotros, que incluye esta maravillosa tierra en la que vivimos, fue en algún tiempo quizá tan sólo un pensamiento de Dios. Mientas más se acercan los astrónomos y los físicos al descubrimiento de la verdadera composición de todas las cosas, se acerca más el universo a la fórmula matemática que es el pensamiento. El universo debe ser el pensamiento del Divino Pensador. Debemos tratar de tener los pensamientos que Dios indique en nuestra conciencia. Debemos tratar de obtener la orientación de la Mente Divina para saber cuál es la intención de Él para el mundo de los hombres, y cuál es la parte que podemos hacer para realizar esa intención.

Oración del Día.

Ruego que no me preocupe por las limitaciones de mi mente humana. Pido que viva como si mi mente fuera reflejo de la Mente Divina.

El descubrimiento del café frío


25 05 2011

Acabo de ver una compañera vertiendo una taza de café debidamente en el resumidero, se enfrió. Me recuerda que mi vida está llena de paradigmas muchos de ellos basados en nada.

No rechaces lo que no conoces, el que no creas en él no te librará del mal, el desconocimiento de las leyes no nos eximen de su aplicación.

Ahora soy capaz de consumir el café que me he servido aunque se haya enfriado, no sabe ni mejor ni peor, simplemente diferente. Gracias a este intento he descubierto que es tan disfrutable como el café a punto de hervor.

Tomo un sorbo de café caliente y paladeo su sabor, siento que está ralo, al mismo tiempo siento ganas de orinar y me da pereza ir a descargar, apenas hace menos de una hora que lo hice, esto me hace cuestionarme acerca de que me tomo un litro de agua al amanecer, dicen que algo purifica, lo entiendo, pero me incomoda interrumpir este escrito para ir a orinar… pausa… iba a poner la hora pero voy a esperar que pase el minuto que corresponde a las 9:41 porque no quiero que se quede ese dato en este escrito, son las 9:42… pausa… dos minutos después estoy de regreso, la velocidad de mi mente: opiniones acerca de los compañeros que vi en el camino y en el baño, K, F, I, M. L, pensé en los que no ví, E, J, M, R, en los proyectos en las actividades en el viaje, en la utilidad del lavado de manos, la resequedad después de la lavada.

Siento ansiedad, culpa, porque ayer me salí del plan de alimentación y unos minutos después me llegó la sugerencia con la palabra “moderado”. Demasiado tarde.

Eso me hace sentir inflado mi abdomen, disminuyen mi capacidad de tolerancia y me promueven la pereza.

El título ya nada tiene que ver con el escrito, esto me dice que mi mente es dispersa en sus pensamientos, le cuesta trabajo organizarse.

Ahora mi café está… lo prueba… más caliente de lo que esperaba… ahora con un toque amargo, jabonoso.

El siguiente sorbo me parece más frío de lo que esperaba.

El grado de ansiedad que siento en mi pecho fluctúa, disminuye un poco, quizá porque escribo, mas bien porque estoy ocupando mi mente en algo, hago una pausa, a la expectativa la ansiedad no aumenta, pienso en una rebanada de pastel y siento una leve sensación de empalago, la sensación de mi abdomen me dice claramente que debo evitarla.

Atiendo una llamada, me solicitan una opinión acerca de los sistemas de información, durante la llamada mantengo ocupada mi mente y no percibo ansiedad alguna hasta que cuelgo, mi mente me dice que mi opinión fue mala, me siento que dije algo que no es cierto, no fui objetivo.

Otro sorbo de café… tibio… el sabor suave.

Apuro el último sorbo de la taza.

Cierro este escrito con ansiedad, pero no de comer, ansiedad de esperar que mi compañera se sienta bien mañana, de los pendientes no resueltos, ansiedad de incertidumbre, ansiedad de no entender los enredos de mi mente.

La comida es solo un síntoma de mi enfermedad


“Comer compulsivamente”, es una enfermedad mental. Tengo un trastorno de la alimentación, que es una enfermedad mental, una adicción. Al ser una enfermedad mental, el problema esta en mi cabeza. He descubierto que tengo la tendencia a mentirme a mi mismo y tiendo a culpar a otros por la compulsión por la comida. Es mi mente la que está enferma y la que necesita ser curada, con toda la ayuda que pueda conseguir y conseguida la ayuda, ponerle acción. La enfermedad de la compulsión por la comida está en mi manera enferma de pensar. Quizá ha sido provocada porl ambiente disfuncional y enfermo de la familia en la que crecí. De las personas con actitudes enfermas cuyo trato hacia mi me era doloroso, por lo que yo puse inconscientemente la compensación del dolor con la comida.

Ahora sé que es un problema de mis emociones, hace tiempo que aprendí que con las emociones no tengo que hacer nada, sobre todo con las negativas. Vienen, se sienten, y con el tiempo se van. Antes quería mitigarlas comiendo. Quería arreglar eso que me causaba dolor a base de arreglos o decisiones a la desesperada que siempre lo empeoraban todo.

Ahora que se que la enfermedad está en mi cabeza, no me debo dejar llevar por mis disturbios, le tengo que poner freno a mi mente. Solo, no tengo sano juicio. La obsesión con la comida es tal que imagino cosas, creo cosas que no son, y a veces hasta veo cosas que no son.

Creo que esta enfermedad no va de kilos, ni de comida, ni de mi cuerpo. Eso son solo síntomas, la manifestación. Es una consecuencia nefasta de la forma en que percibo el mundo, de cómo siento, de mis emociones. Y de cómo las proceso en mi cabeza. Las personas normales no se van a comer por que cualquier tontería les supone una dificultad o les duele. Afrontan el suceso o lo ignoran asumiendo sus consecuencias.

Un comedor compulsivo como yo, no actua asi. Agacha la cabeza, mete la cabeza debajo del ala, y come para no sufrir. Para compensar el dolor. Y sin embargo por el camino genera otro dolor aun más grande. El de destruirse a uno mismo comiendo de manera dañina.

Empieza con un problema y comiendo compulsivamente se queda con el original y otro, quizá mucho más grave.

La comida afecta nuestra mente. Me dice que con un poco de este u otro alimento mi vida será mejor, y mis problemas se irán. Se asocian emociones y sensaciones de bienestar a la comida. Un enfermo emocional como yo usa eso para tapar o huir de lo que le duele, en vez de enfrentarse a ello.

En el fondo como adicto soy un cobarde que me escondo en la comida en vez de afrontar mi vida. En TA me han mostrado la responsabilidad y la madurez de solucionar las cosas de ponerle acción a mi vida.

La comida es solo un síntoma de mi enfermedad.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: