Corriente Independiente de La Laguna

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La fuerza de voluntad no es suficiente


La ansiedad es una emoción y la fuerza de voluntad no controla
emociones.

Como y como y como, ¿qué necesito?
El calor de la sopa no se queda
en el corazón,
va al estómago demasiado rápido.
Y entonces como y como y como
buscando el calor de unos brazos.

La comida es solo un síntoma de mi enfermedad


“Comer compulsivamente”, es una enfermedad mental. Tengo un trastorno de la alimentación, que es una enfermedad mental, una adicción. Al ser una enfermedad mental, el problema esta en mi cabeza. He descubierto que tengo la tendencia a mentirme a mi mismo y tiendo a culpar a otros por la compulsión por la comida. Es mi mente la que está enferma y la que necesita ser curada, con toda la ayuda que pueda conseguir y conseguida la ayuda, ponerle acción. La enfermedad de la compulsión por la comida está en mi manera enferma de pensar. Quizá ha sido provocada porl ambiente disfuncional y enfermo de la familia en la que crecí. De las personas con actitudes enfermas cuyo trato hacia mi me era doloroso, por lo que yo puse inconscientemente la compensación del dolor con la comida.

Ahora sé que es un problema de mis emociones, hace tiempo que aprendí que con las emociones no tengo que hacer nada, sobre todo con las negativas. Vienen, se sienten, y con el tiempo se van. Antes quería mitigarlas comiendo. Quería arreglar eso que me causaba dolor a base de arreglos o decisiones a la desesperada que siempre lo empeoraban todo.

Ahora que se que la enfermedad está en mi cabeza, no me debo dejar llevar por mis disturbios, le tengo que poner freno a mi mente. Solo, no tengo sano juicio. La obsesión con la comida es tal que imagino cosas, creo cosas que no son, y a veces hasta veo cosas que no son.

Creo que esta enfermedad no va de kilos, ni de comida, ni de mi cuerpo. Eso son solo síntomas, la manifestación. Es una consecuencia nefasta de la forma en que percibo el mundo, de cómo siento, de mis emociones. Y de cómo las proceso en mi cabeza. Las personas normales no se van a comer por que cualquier tontería les supone una dificultad o les duele. Afrontan el suceso o lo ignoran asumiendo sus consecuencias.

Un comedor compulsivo como yo, no actua asi. Agacha la cabeza, mete la cabeza debajo del ala, y come para no sufrir. Para compensar el dolor. Y sin embargo por el camino genera otro dolor aun más grande. El de destruirse a uno mismo comiendo de manera dañina.

Empieza con un problema y comiendo compulsivamente se queda con el original y otro, quizá mucho más grave.

La comida afecta nuestra mente. Me dice que con un poco de este u otro alimento mi vida será mejor, y mis problemas se irán. Se asocian emociones y sensaciones de bienestar a la comida. Un enfermo emocional como yo usa eso para tapar o huir de lo que le duele, en vez de enfrentarse a ello.

En el fondo como adicto soy un cobarde que me escondo en la comida en vez de afrontar mi vida. En TA me han mostrado la responsabilidad y la madurez de solucionar las cosas de ponerle acción a mi vida.

La comida es solo un síntoma de mi enfermedad.

Sentimientos a la vista


Cuando moderamos o compartimos, ¿nos acordamos de contar la historia completa?. ¿Nos estamos poniendo de nuevo en el lugar que estábamos cuando éramos recién llegados o a los días en que estábamos luchando con nuestra enfermedad próximos al desastre?. ¿Compartimos como nuestras soluciones a medias no nos solucionaron nada?. ¿Compartimos todo el largo camino, las caídas tanto como los éxitos? Mira todo el proceso. Entonces estábamos heridos; ahora estamos cicatrizando las heridas. Estábamos desanimados, pero nos animaron. Habíamos estado en el valle pero nos convencimos de que la cima de la montaña era alcanzable.

El cambio nos ocurre a veces lentamente y a veces rápidamente, pero ocurre. Hay mucho dolor, pero también ganamos. Hay esperanza. Hay ayuda. Incluso  entre lágrimas, hay animo por parte de nuestros compañeros. Siempre hay alguien allí y siempre habrá. Habrá caras nuevas entre las viejas, pero el espíritu será el mismo.

Cualquiera de nosotros puede dar el primer mensaje, quizás el único mensaje que los recién llegados o los comedores compulsivos que todavía sufren. Ayúdale a que se queden con nosotros.  Ayúdales a venir. Los necesitamos.

 

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