Corriente Independiente de La Laguna

Entradas etiquetadas como ‘Cuidar de uno mismo’

Enero 7


Comida para el pensamiento.

No te comas el primer bocado compulsivo

T.A. nos enseña que si uno no se come ese primer bocado compulsivo, no comerá en exceso; pero es precisamente ese primer bocado extra el que nos mete en problemas. El primer bocado puede ser tan “inofensivo” como un trozo de lechuga, pero si se come entre comidas y no forma parte de nuestro plan diario, invariablemente nos llevará a otro bocado, a otro, y a otro más. Entonces habremos perdido el control; ya no habrá manera de parar.

Ese primer bocado compulsivo es el que rompe la abstinencia. Cuando lo comemos nos engañamos a nosotros mismos y volvemos a ser esclavos de nuestro apetito. Aunque lo racionalicemos y digamos que una pequeña desviación no hará ninguna diferencia, es como decir que alguien está “un poquito embarazada”,

A lo único que debemos renunciar es a ese primer bocado compulsivo. Luego, ya no tendremos que preocuparnos por el resto. Es sencillo. Una vez que hemos decido no comernos el primero, nuestro problema está resuelto. La abstinencia es un bote salvavidas en el que podremos mantenernos a flore siempre y cuando nos brinquemos por la borda al comer ese primer bocado compulsivo.

Gracias, Señor, por el don salvador de la abstinencia.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegue la tentación, como a todos nosotros nos sucede algunas veces, me diré: ¡No!  Mi vida entera depende de no comer ese bocado y nada en el mundo me inducirá a ellos. Además, he prometido a ese Poder Superior que no lo haría. Sé que Dios no desea que yo trague y no quebrantaré mi promesa a Dios. He renunciado a mi derecho a tragar y ya no depende de mí la decisión.

-¿He hecho la elección de una vez por todas, de manera que no me echaré para atrás?

Meditación del Día.

La voluntad de Dios llega al alma en silencio. Ningún hombre puede determinar cuándo entra en el corazón. Únicamente puede juzgar los resultados. La voz de Dios es dirigida a los secretos lugares del alma y en alguna hora de tentación encuentro aquella palabra y por primera vez me cuenta de su valor. Cuando la necesito, allí la hallo.

-Tu Padre, que observa en secreto, te recompensará ampliamente.

Oración del Día.

Ruego que pueda ver la voluntad de Dios en mi vida. Pido que acepte alegremente lo que Dios tiene que enseñarme.

Reflexión Diaria A.A.

En el punto de cambio

“Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p, 59

Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la auto-condena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.

Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.

El lenguaje del Adiós

El manejo de los sentimientos dolorosos

El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.

A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación.

Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.

Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo sólo eso, sentimientos.

Podemos someternos a ellos, sentirlos y seguir adelante. Eso no significa que tengamos que buscar sentirnos heridos o detenernos innecesariamente en ese tipo de sentimientos. El dolor emocional no tiene por qué devastarnos. Podemos sentarnos derechos, sentir el dolor, indagar si necesitamos hacer algo para cuidar de nosotros mismos y luego proseguir con nuestra vida.

No tenemos que actuar con prisas; no tenemos que castigar a los demás para tener control sobre nuestros sentimientos. Podemos empezar compartiendo con otros nuestro dolor de sentirnos lastimados. Esto trae un alivio y a menudo la curación tanto para ellos como para nosotros.

Con el tiempo aprenderemos la lección de que la verdadera fuerza proviene de que nos permitamos a nosotros mismos ser lo bastante vulnerables como para sentir el dolor. La verdadera fuerza proviene de saber que podemos cuidar de nosotros mismos, aunque sintamos dolor emocional. La verdadera fuerza nos viene cuando dejamos de hacer responsables a los demás de nuestro dolor y asumimos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.

Hoy me someteré a mis sentimientos, incluso a los que son emocionalmente dolorosos. En vez de actuar con urgencia, o de intentar castigar a alguien, seré lo bastante vulnerable para experimentar mis sentimientos.

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Enero 3


Comida para el pensamiento.

La respuesta

En un principio a muchos de nosotros nos parece difícil aceptar el programa de T.A. Muchos no podemos, o nos da miedo, creer la buena nueva. Lo único que necesitamos para empezar es tener el deseo de dejar de comer inadecuadamente.

Si nos abrimos al programa, lo iremos descubriendo gradualmente. Lo que nos resulte difícil de comprender en un principio lo entenderemos perfectamente una vez que estemos dispuestos a aceptarlo. Nunca lograremos la perfección, pero podemos progresar a diario.

Cuando estemos dispuestos a cambiar y a crecer, Dios puede obrar Sus milagros. T.A. está integrado por miembros cuyas historias dan testimonio del Poder que ha cambiado sus vidas.

– Señor, me abro a tu Poder.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegué a T.A. supe lo que era ser tragón y entonces apliqué este conocimiento a mí mismo para ver si yo lo era. Cuando estuve convencido de que lo era, lo admití sin reservas. Desde entonces, ¿he estado aprendiendo a vivir de acuerdo con esta convicción? ¿He leído el libro Alcohólicos Anónimos? ¿Me he aplicado el conocimiento obtenido? ¿He admitido francamente que soy un tragón?

– ¿Estoy dispuesto a admitirlo en cualquier momento en que yo pueda ser útil?

Meditación del Día.

Me regeneraré espiritualmente. Volveré a ser amoldado. Para ello necesito la ayuda de Dios. Su espíritu fluirá a través de mí y al inundarme, arrastrará todo el amargo pasado. Obtendré ánimo. Se me abrirá el camino. Cada día ofrecerá algo bueno, a medida en que esté tratando de vivir en la forma en que creo que Dios desea que yo viva.

Oración del Día.

–      Ruego que pueda ser enseñado como lo sería un niño. Pido que jamás desconfíe de los designios de Dios, sino que los acepte de corazón.

Reflexión Diaria A.A.

Importante

Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol: que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

No es una mera casualidad que el mismo Primer Paso mencione la impotencia: La admisión de impotencia personal ante el alcohol es la piedra angular de la base para la recuperación. Me he dado cuenta que no tengo el poder y el control que una vez creía tener. Soy impotente ante lo que la gente piense de mí. Soy impotente ante el hecho de haber perdido el tren. Soy impotente respecto a la forma en que otra gente trabaje (o no trabaje) en los Pasos. Pero también me he dado cuenta de que no soy impotente ante otras cosas. No soy impotente ante mis actitudes. No soy impotente el negativismo. No soy impotente en cuanto a asumir la responsabilidad en mi propia recuperación. Tengo el poder de ejercer una influencia positiva sobre mí mismo, sobre mis seres queridos y sobre el mundo en el que vivo.

El lenguaje del Adiós

El amoroso cuidado de uno mismo

“….no hay una guía para fijar límites. Cada uno tiene su propia guía en su interior.

Si seguimos trabajando en nuestra recuperación, se desarrollarán nuestros límites y se volverán sanos y sensatos. Nuestro Yo nos dirá lo que necesitamos saber, y nos amaremos lo suficiente a nosotros mismos como para escuchar.”

¡Más allá de la codependencia!

¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos? Escuchar la voz interior.

¿Qué te hace enojar? ¿De qué estás harto? ¿En qué no confías? ¿Qué no te parece bien? ¿Qué no puedes soportar? ¿Qué te pone incómodo? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Qué no quieres ni necesitas? ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sentir bien?

En la recuperación aprendemos que cuidar de uno mismo nos conduce al sendero de la voluntad de Dios y al plan que Él tiene para nuestra vida. El cuidar de uno mismo nunca nos aparta de lo que es nuestro mayor beneficio; nos conduce a ello.

Aprende a cultivar esa voz interior. Podemos confiar en nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos. Somos más sabios de lo que pensamos. Nuestra guía es interior y siempre está presente. Escucha esa guía, confía en ella y cultívala.

Hoy afirmaré que soy un regalo para mí mismo y para el Universo. Recordare que el amoroso cuidado de uno mismo hace posible ese regalo en su forma más superior. 

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