Corriente Independiente de La Laguna

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OA cumple 51 años.


OA (Comedores Compulsivos Anónimos) está celebrando 51 años desde su fundación. Nos unimos con alegría al regocijo de esta Asociación y deseamos fraternalmente que lo celebren en perfecta armonía, es innegable el beneficio desplegado a lo largo de tantos años.

Aquí la historia de la fundación de esta importante organización.

Rozanne era una pequeña mujer de 29 años, con 1.45 mts. De estatura y 70 kilos de peso, que vivía en Los Ángeles, California. Llevaba 3 años de casada y tenía dos pequeñas niñas. Era una noche del mes de Nov. De 1958 cuando estaba en su casa preparándose para su rutina diaria: Ver Tele y atiborrarse de comida.

En ese momento pasaban el show de Paúl Coats, un periodista y entrevistador muy famoso a nivel nacional, quien entrevistaba a un miembro de un nuevo grupo de anónimos que se llamaba Jugadores Compulsivos Anónimos. Al escuchar de que se trataba, ella se intereso mucho en esos conceptos pues su esposo Marvin tenía un amigo que era jugador compulsivo; así que al día siguiente investigó donde eran las juntas y para allá fueron llevando al amigo. Lo que nunca se figuró fue que personalmente quedaría profundamente marcada para el resto de su vida, y que estaba a punto de comenzar una gran empresa.

En aquella primera junta se identificó mucho con aquellas personas, sintiéndose exactamente como ellos, con la única diferencia de que ella comía en lugar de apostar. Entonces supo que esto era una enfermedad la cual en un futuro se le conocería como “Comer Compulsivamente”, y que ella tenía esta enfermedad.

Y así comienza a buscar en la guía telefónica a una agrupación que había oído mencionar que ayudaba a las personas a perder peso. Pero no tuvo suerte, no encontró nada.

Exactamente un año después, en Dic. De 1959, luego de unas vacaciones fuera de Los Ángeles, ya pesaba 10 kilos de más. Los médicos y las dietas no la habían ayudado. Tampoco los años de psicoterapia. Estaba más gorda que nunca.

Frenética y desesperada regreso a aquel grupo de jugadores compulsivos y decidió quedarse con ellos. Después de esa sesión, se acercó a JIM, el fundador, y temblando le preguntó si creía que su organización pudiese ayudarla a ella una comedora compulsiva. El le contestó que no veía porque no, pues él había ido a Alcohólicos Anónimos antes de iniciar este grupo. Entonces Rozanne, que se encontraba al borde de la locura, le manifiesta su deseo de crear una organización que la ayudara a ella y a otros comedores compulsivos.

En ese momento, Jim le extiende la mano ofreciéndole su apoyo, sus consejos, su aliento, su estímulo y su ayuda incondicional, iniciando así un trabajo de titanes para desarrollar lo que hoy es OA, una organización con miles de grupos regados por los cinco continentes.

Al día siguiente principia la búsqueda de mujeres pasadas de peso, encontrando un rechazo total. ¿Como no? Si estaba tremendamente gorda. Pero esto no la desanimó y siguió buscando hasta que una vecina, Jo, le aceptó probar y juntas fueron a una reunión de Jugadores Compulsivos. Ahí estaba Berenice, la esposa de un jugador compulsivo la cual también aceptó, y de esta manera da comienzo la primera reunión de tres compañeras con un problema en común. Era el martes 19 de Enero de 1960.

Un comedor compulsivo hablando con otro comedor compulsivo. Esta es la esencia espiritual de los grupos de 12 pasos y ya estaba presente entre ellas. Compartiendo sus problemas se identificaron, buscando una solución para el problema común: el comer Compulsivamente. Expresaban sus sentimientos, sus frustraciones, sus problemas, sus resentimientos, envidias, enfados y baja auto estima. ¡Que alivio! Saberse comprendidas y confiadas de que en ese lugar se darían mutuamente la compasión, la fuerza, la Fe y la Esperanza que necesitaban para vencer su enfermedad. Ellas realmente tenían una triste vida con esta forma excesiva de comer. Tenían una compulsión que les producía sentimientos de despecho, tristeza y desesperación. Nadie en el mundo las comprendía; pero entre ellas sí se comprendían y así entablaron una reunión semanal y se comenzaron a comunicar telefónicamente casi a diario.

Conforme pasaba el tiempo mas gente llegaba, pero no muchos se quedaban. Sin embargo, luego de 10 meses eran ya 7 mujeres las que se juntaban compartiendo y enfrentándose a su problema con gran Esperanza y confianza.

Pues bien, para dar a conocer esta recién nacida organización, decidieron solicitar corno en su momento lo hicieron los jugadores anónimos, una entrevista televisiva con Paúl Coats en su show. En Noviembre de 1960 les ofrecieron esta oportunidad. La respuesta del público fue increíblemente abrumadora. Recibieron 500 cartas en los siguientes dos meses. Después de esto, CCA empezó a expandirse y a crecer. Muchos grupos nacían y florecían en diferentes partes del país. CCA estaba encaminado. Así pues, la fundadora se enfrasca en la tremenda tarea de organizar esta Hermandad:

  • Adaptar Pasos, Tradiciones y Conceptos. *Escribir literatura propia e imprimirla.
  • Crear un logotipo
  • Iniciar un boletín informativo que luego se convertiría en la revista mensual LIFELINE.
  • Decidir y solucionar diversas controversias
  • Crear un Consejo de Administración
  • Abrir una Oficina Nacional de Servicio que luego se volvió Mundial.
  • Reclutar trabajadoras voluntarias y emplear profesionales para estructurar la organización. (Como crear documentos, exentar impuestos, y atender todas las disposiciones legales).
  • Estos Documentos se crearon para tener una base sobre la cual trabajar y operar.
  • Organizar Conferencias de Servicio y Convenciones Nacionales y Mundiales.

Una decisión clave


Estoy celebrando ahora mis nueve años de abstinencia. Para alguien que no puede seguir una dieta más de tres días, esto es un milagro. Un milagro que se ha hecho posible, gracias a CCA. Hace nueve años llevaba ya cuatro en CCA y no había logrado más de unos pocos días seguidos de abstinencia. Miraba a aquellos que llevaban años abstinentes y pensaba que no tenían el mismo trastorno que yo.

En aquellos cuatro años no pude avanzar mucho en los pasos porque no tenía una sólida práctica del primer paso en la cual basar mi recuperación. Guiado por el miedo y la desesperación, aprendí a usar  las herramientas de recuperación. Superé mi miedo a hacer llamadas telefónicas, sobre todo a aquellos que llevaban más tiempo abstinentes. Presté el servicio de preparar las sillas y distribuir la literatura en la reunión. Me reunía en mi casa con pequeños grupos de compañeros que se estaban recuperando de la recaída, escribía, meditaba y leía la literatura del programa.

Desde la niñez, el miedo siempre me ha anulado y me ha aislado. Sólo por la agonía de la compulsión por la comida me atrevía a acudir a otros para obtener ayuda. Después de cuatro años en CCA tenía la suficiente esperanza como para rendirme completamente. Había admitido mi impotencia antes, pero nunca que mi vida era ingobernable. Después de una semana de abstinencia, escribí un inventario del cuarto paso y se lo leí a un amigo con seis años de abstinencia.

Titubeé mucho, pero si quería tener lo que este amigo tenía (abstinencia duradera, claridad de pensamiento, respeto a sí mismo y recuperación), tenía que comprometerme a la abstinencia al cien por cien. Pero, ¿qué había de eso de comer cómo y cuándo quería? Tenía dos opciones: disciplina y recuperación o libertad y enfermedad. Mi Poder Superior intervino, opté por la abstinencia. Pero, ¿cómo? Después de cuatro años intentándolo y fallando, ¿Qué podía intentar ahora diferente? ¿Cómo podía estar seguro de que nunca volvería, sólo por hoy, a dar un bocado compulsivo? Muchas veces leí el folleto de CCA, Antes de que Tomes el Primer Bocado Compulsivo y estaba totalmente de acuerdo con él. Una y otra vez intenté y fracasé. ¿por  qué? Por que no sabía que era ese primer bocado compulsivo el que debía evitar. Sólo algunas veces lograba evitar el atracón, pero la mayor parte del tiempo sucumbía.

Así que tomé la determinación de identificar cuándo estaba enfrentándome a un primer bocado compulsivo y telefonear antes de tomarlo. Nueve años de abstinencia iniciaron con una sola comida. Ahora no estoy más lejos ni más cerca que antes de la compulsión por la comida. Sólo estoy a un bocado de distancia.

Nueve años de practicar, comprometerme y trabajar los pasos me han alejado de ese primer bocado. Dejé mi comida en manos de mi padrino. Durante varios años, no podía evitar los alimentos que me provocaban compulsión, porque eran casi todos, pero logré eliminar los peores. Pude entonces trabajar plenamente los pasos confiando en que el dolor, el miedo, la ira y el placer no me volverían a llevar a la comida. He conseguido ser honesto respecto a lo que como. Podía entonces aprender a ser honesto con todo lo demás.

Todo ha cambiado en unos pocos años. Ahora como todo tipo de comida sin ansiedad ni compulsión, y no planeo ya mis comidas ni se las confío a nadie salvo cuando estoy muy estresado y veo que lo necesito. Pero una cosa no ha cambiado: esté comiendo en casa, en un picnic, en un buffet, restaurante o en casa de un amigo, siempre estudio qué sería en ese caso un primer bocado compulsivo, y me comprometo a telefonear antes de tomarlo.

Mi vida es ahora maravillosa. Estoy comprometido para casarme, voy a volver a estudiar, las promesas se han convertido en una realidad para mi. Todo comenzó con mi abstinencia y mi compromiso de reconocer el primer bocado compulsivo y llamar antes, hace nueve años.

Glorieta, New México

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