Corriente Independiente de La Laguna

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Serenidad


La serenidad nos llega cuando estamos en sintonía con nuestro PS. La serenidad nos permite asimilar las dificultades externas con calma, aún las más difíciles. La serenidad es un don que todos estamos libres para recibir diariamente.

El poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, tal y como cada uno de nosotros lo concibe, alienta la serenidad. El mantenernos en contacto con nuestro PS mientras llevamos a cabo nuestras actividades diarias nos produce serenidad. Practicar la abstinencia de comer en exceso en forma compulsiva mantiene la serenidad.

En una reunión tras otra, escuchamos los testimonios de la gente acerca del cambio que han experimentado desde que decidieron seguir el programa de TA. Las circunstancias que antes los hubieran echado de cabeza al refrigerador ahora son manejables. Por la gracia de Dios se les ha dado la serenidad para aceptar las cosas que no pueden cambiar.

 

Que crezca yo en serenidad.

 

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Proyecta los planes, no los resultados


Comprender que no tenemos poder para planear los resultados de nuestros planes es un paso importante para aceptar la realidad. Hacemos planes basados en la información, en la experiencia y en la comprensión de que disponemos. Sin embargo, el resultado de nuestros planes depende de circunstancias que generalmente están más allá de nuestro control.

Cuando aceptamos el hecho de que los resultados de nuestros planes siempre están en manos de nuestro Poder Superior, podemos descansar y dejarle a Él el resultado. Cuando no insistimos compulsivamente en que la vida vaya de acuerdo con nuestros designios, somos capaces de evitar la inevitable frustración producida por una actitud tan irreal. Por muy buenas que sean nuestras intenciones, nuestros designios siempre son finitos y basados en un conocimiento limitado. Necesitamos confiar en un Poder que es superior a nosotros mismos.

La idea de lo que más nos conviene a nosotros y a las personas que amamos puede no ser siempre correcta, de acuerdo con la voluntad de Dios. La fe que tenemos en que Él llevará a cabo sus designios para con nosotros, aunque no los comprendamos, nos libera de mucha ansiedad y frustración.

Te dejo a ti los resultados.

El punto del cambio


Las medidas parciales no nos sirvieron para nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p, 59

Todos los días yo me encuentro en momentos decisivos. Mis pensamientos y mis acciones pueden impulsarme hacia el desarrollo o encaminarme a las viejas costumbres y a la bebida. Algunas veces los momentos decisivos son comienzos, como cuando empiezo a encomiar, en lugar de criticar a alguien. O cuando empiezo a pedir ayuda en lugar de intentarlo solo. Otras veces los momentos decisivos son finales, tales como cuando veo claramente la necesidad de dejar de alimentar resentimientos o el egoísmo. Muchos defectos me tientan diariamente; por esto yo tengo también oportunidades diarias para darme cuenta de ellos. De una u otra manera, muchos de mis defectos de carácter aparecen diariamente: la auto-condena, la ira, la evasión, la soberbia, el deseo de desquitarme y la grandiosidad.

Intentar medidas parciales para eliminar estos defectos solamente paralizan mis esfuerzos para cambiar. Solamente cuando le pido ayuda a Dios, con total entrega, llego a tener la voluntad y la capacidad para cambiar.

Haz que te funcione


Cuando vayas a una reunión fíjate en aquellos que lo están logrando.  Sé humilde, pregúntales como lo hacen. No salgas de la reunión apurado, tómate tu tiempo en preguntar y escuchar. Ese es el momento de aprender cómo se lleva a cabo el vivir en recuperación. El ejemplo es tu mejor aliado. Si otros pueden, tú también puedes, porque al fin y al cabo no somos diferentes. Pregúntale a esa persona cuya recuperación te gusta, como estaba cuando llego a TA y que ha hecho para llegar hasta donde está hoy.

 

Soy Rogelio, un enfermo de tragonismo


Hola, soy Rogelio M. un joven de 18 anos, llegué al grupo hace 4 meses y pesando 126.6 kg., sufriendo mucho, pues además de mis complejos por mi aspecto físico estaba muy angustiado pues me diagnosticaron un quiste, razón por la cual. necesitaba una intervención quirúrgica, pero debido a mi gran sobrepeso no la podían realizar en aquellos mementos, por lo que el médico me indicó que era urgente que bajara de peso, fue por eso que me presenté al grupo de Tragones Anónimos “FUENTE DE VIDA”, pidiendo un anexo (eso significa que me quede a vivir ahí) por 4 meses, donde mis compañeros además de hospedarme, me dieron un plan de alimentación: y una terapia constante que me ayuda a que el día de hoy, 4 y medio meses después estoy pesando 90.4 Kg. Y lo mas especial de todo es que al acudir nuevamente con el medico me dijo que era tanta la mejoría de mi padecimiento por la bajada de peso, que ya no me iba a operar porque ya no era necesario, pero que debía continuar bajando de peso El día de hoy ya no estoy anexado, pero continué asistiendo a la terapia que el grupo me ofrece, y con el plan de alimentación que me hace sentir cada día mejor, tanto física como emocionalmente. Por eso quiero decirles a todos los chavos que, como yo, son obesos, que hay un lugar en el que yo poco a poco estoy adquiriendo un cuerpo y una figura nueva.

Mi nombre es Lety M. soy una enferma de tragonismo


Llegué al grupo por un mensaje que me pasó mi mamá, ella no tenía grupo pero me decía que una sobrina de ella había bajado muchos kilos en un anexo de Durango.

Antes de llegar al grupo yo pesaba hasta 105 kg. y en el intento de bajar de peso probé de todas las dietas que me decían, la de la luna, el plátano, agujas, pastillas, tés y la de Angélica María, que era la que estaba de moda en ese tiempo. Me sentía muy mal al hacerla, el no poder dormir en noches completas, temblor, resequedad en la boca, taquicardia y mal humor. Hacia todo para bajar de peso menos dejar de comer porque aún con todo lo que tomaba yo comía y bajaba de peso pero dejaba todo eso y volvía a subir. Sentir el sufrimiento que la ropa no te queda, las rozaduras en las piernas, el calzón que me aprieta y se revienta y que casi te destroza la piel al igual que el brassier; esas marcas que me dejaban. Hasta que llegué al grupo de Tragones Anónimos y empecé a hacer el plan de alimentación, la primera semana baje 2.800 Kg. y empecé a hacer cuentas en cuanto tiempo cuanto bajaría de peso. Al llegar al grupo contaba con 89 Kg. y en 3 meses baje 20 Kg. Así dure como unos 8 años. Yo creí que jamás iba a recuperar los kilos pues no sabia que la obesidad es una enfermedad incurable, progresiva y mortal y tardé mucho tiempo en hacer conciencia de que si yo sigo tragando, los kilos me van a seguir acompañando, pero si yo hago un plan de alimentación puedo volver a llegar a un peso, muchas veces me he querido ir del grupo, pero pienso que Tragones Anónimos ya forma parte de mi vida, que ya no podría vivir sin un grupo. He visto como a través de estar aquí, esta enfermedad es cruel, muchos compañeros que se han ido, y otros, ya no viven; todo por no estar en un grupo y esta experiencia es lo que a mi me ha servido para quedarme. Por la gracia de Dios mi vida ha cambiado, he tratado de enfrentar la vida con sus buenos y malos momentos; me dijeron que los tiempos buenos estaban por llegar y lo mas hermoso que he recibido a través de estar en el grupo es ver las manifestaciones de Dios. El estar bien de mi columna que en un tiempo estuve en cama paralizada por 3 meses sin poder caminar y no depender de medicamentos para el dolor y tantas cosas que Dios me ha dado, entre ellas el estar dentro de un grupo. Como servidora de Tesorería me fui conociendo mi defecto de avaricia y me di cuenta que si yo doy, Dios me regresa mas y el defecto se fue limando. Como servidora de anexo me dejó mucha enseñanza y orden, pero sobre todo ver mi enfermedad de obesidad a través de mis compañeros y ver como se van yendo los kilos y me voy poniendo diferente.   Y como servidora de publicidad siempre vi como mis compañeros se iban a pasar el mensaje y desde que llegué yo, quería ir con mucho miedo porque yo creía que era para lucirme porque había bajado 20 Kg. Pero al pasar el tiempo de este servicio en dos ocasiones me he dado cuenta del compromiso que tengo conmigo al invitar a alguien para que vaya al grupo y ver como mi enfermedad de defiende. Cuando llegue al grupo me dijeron que nunca se te olvide como llegaste porque el servir a otro te da vida y el compartir mis experiencias es para seguir reviviendo y este servicio me recuerda mi obesidad. Si tienes un familiar, un amigo o vecino con problemas, hazle saber que hay un lugar que es

“Tragones Anónimos”,

Grupo FUENTE DE VIDA

Av. Ocampo y González Ortega,

Tels. (871) 718-87-46 y (871) 718-16-99

Torreon, Coah.

La comida no es amor


Con la cabeza, sabemos que la comida no es lo mismo que el amor. Cuando este hecho se hunde en nuestras emociones, traducido en acción, nos libera de nuestra obsesión por la comida. Para poder alcanzar ese punto de desarrollo emocional, necesitamos abstenernos físicamente de la compulsión de comer. Mientras tengamos una adicción física a los azúcares y harinas refinados y a las comidas que nos llevan al atracón, no tendremos la perspectiva necesaria para alejarnos del apego emocional que tenemos hacia este tipo de alimentos.

 

Para los bebés y los niños es fácil confundir el amor con la comida. A medida que crecen aprenden a discriminar entre ambos. Si somos comedores compulsivos, necesitamos el programa TA y un despertar espiritual para que se aclare nuestra confusión. Nos falta mucho por crecer emocional y espirítualmente.

 

Si nuestras necesidades tempranas de amor no fueron satisfechas, ninguna cantidad de comida las podrá compensar. Es al dar amor que somos capaces de llenar nuestro vacío interior, y es por medio de nuestro Poder Superior que se nos cura y se nos capacita para amar.

 

Que recordemos de corazón que la comida no es amor

 

 

 

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