Corriente Independiente de La Laguna

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Febrero 26


Comida para el pensamiento.

Yo como despacio

Los tragones tendemos a devorar nuestra comida. Con frecuencia, la hora de la comida nos encuentra ansiosos y tensos, ¡y a veces sencillamente glotones! Mientras que otros en la mesa se interesan en la conversación y en socializar, nosotros podemos concertarnos casi exclusivamente en la comida y preocuparnos por tratar de satisfacer un apetito voraz.

Necesitamos romper nuestro egocentrismo. En vez de dedicarnos por entero a satisfacer nuestro apetito (lo cual nunca lograremos), podemos aprender a dirigir una parte de nuestra atención a lo que le interesa a quienes están a nuestro alrededor. Cuando comemos más despacio, dedicamos más tiempo a los demás y sentimos menos privación. Aumenta nuestro disfrute, tanto que la compañía como de la comida.

Aun cuando comemos solos, debemos recordar que no recibimos todo nuestro alimento a partir de la comida física. Cuando comemos con lentitud, nos relajamos más tanto física como espiritualmente. Cuando estamos conscientes de nuestro Poder Superior y agradecidos por todas Sus bendiciones, la comida es más satisfactoria.

Ayúdame a comer despacio y a apreciar Tus dones.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegamos a T.A. llegamos a creer en un Poder Superior a nosotros. Venimos para creer en aquel Principio Divino del Universo que llamamos Dios y al que podemos acudir en busca de ayuda. Cada mañana tenemos un momento de tranquilidad. Pedimos a Dios fuerza para permanecer abstinentes y en el plan de alimentación las siguientes veinticuatro horas. Y todas las noches le damos gracias por ayudarnos por haber permanecido abstinentes ese día.

– ¿Creo que todo hombre o mujer que veo en T.A. es una demostración del poder de Dios para transformar a un ser humano de un tragón a persona abstinente?

Meditación del Día.

Debo pedir más fe, como un hombre sediento pide agua en un desierto. ¿Sé lo que significa sentirse seguro de que Dios jamás me abandonará? Debo rogar todos los días y más cuidadosamente para que pueda crecer mi fe. Nada falta en mi vida, porque realmente todo lo que necesito es mío. Únicamente carezco de la fe necesaria para saberlo. Soy el hijo de un rey vestido de andrajos, y sin embargo, en torno mío hay cantidades de todo lo que pudiera desear.

Oración del Día.

Ruego porque me dé cuenta que Dios tiene todo lo que necesito. Pido poder saber que su poder es siempre alcanzable.

Reflexión diaria A.A.

Una historia de éxito fuera de lo común

“A.A. no es una historia de éxito en el sentido común y corriente de la palabra. Es la historia del sufrimiento transmutado bajo la gracia en progreso espiritual”.

COMO LO VE BILL, p. 35

Al entrar en A.A. escuchaba a otra gente hablar de la realidad de su vida de bebedor: la soledad, el terror y el sufrimiento. Al escucharles más, les oía describir otra realidad muy diferente: la realidad de la sobriedad. Es una realidad de libertad y de felicidad, de intención y dirección, y de serenidad y tranquilidad con Dios, con nosotros mismos y con otra gente. Cuando asisto a las reuniones, me reintroducen a esta realidad una y otra vez. La veo en los ojos y la escucho en las voces de aquellos alrededor mío. Trabajando en el programa, encuentro la dirección y la fortaleza que me hacen posible hacer esta realidad la mía. La alegría de A.A. es que esta nueva realidad está a mi alcance.

El lenguaje del adiós.

Programas de Doce Pasos

Estaba furiosa cuando acudí a mi primera junta de Al- Anón. Me parecía muy injusto que él tuviera el problema y yo fuera la que tuviera que asistir a una reunión. En esa época, no me quedaba nadie en el mundo a quien acudir con mi dolor. Ahora, estoy agradecida por Al-Anón y mi recuperación de la codependencia. Al-Anón me mantiene sobre el camino; la recuperación me ha dado una vida.

Anónimo

Hay muchos programas de Doce Pasos: Al-Anón, Hijos Adultos de Alcohólicos, Drog-Anón, AA, TA, y más. Tenemos varias opciones de dónde elegir acerca del tipo de grupo adecuado para nosotros y acerca de cuál grupo en particular satisface nuestras necesidades. Los grupos de Doce Pasos son gratuitos, anónimos, y existen en la mayoría de las comunidades.

El objetivo de los grupos de Doce Pasos para no es cómo ayudar a la otra persona; es ayudarnos a nosotros mismos a crecer interiormente y a cambiar. El grupo nos puede ayudar a aceptar la forma como la enfermedad nuestra o de otros nos ha afectado y a lidiar con ella. También a ponernos sobre el camino y a permanecer en él.

Hay magia en los programas de Doce Pasos. Hay un poder curativo en el contacto con otras personas en recuperación. Accedemos a este poder curativo trabajando los Doce Pasos y permitiendo que éstos trabajen para nosotros. Los Doce Pasos son una fórmula para sanar.

¿Durante cuánto tiempo tenemos que asistir a las reuniones? Podemos asistir hasta que “captamos el programa”, o hasta que el programa “nos capta a nosotros”. Y luego, seguimos yendo y creciendo.

Seleccionar un grupo y asistir a él con regularidad son dos maneras importantes de empezar a cuidar de nosotros mismos y de seguir haciéndolo. Participar activamente en nuestro programa de recuperación trabajando los Pasos es otra manera.

Estaré abierto al poder curativo que ponen a mi disposición los Doce Pasos y el programa de recuperación.

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Enero 3


Comida para el pensamiento.

La respuesta

En un principio a muchos de nosotros nos parece difícil aceptar el programa de T.A. Muchos no podemos, o nos da miedo, creer la buena nueva. Lo único que necesitamos para empezar es tener el deseo de dejar de comer inadecuadamente.

Si nos abrimos al programa, lo iremos descubriendo gradualmente. Lo que nos resulte difícil de comprender en un principio lo entenderemos perfectamente una vez que estemos dispuestos a aceptarlo. Nunca lograremos la perfección, pero podemos progresar a diario.

Cuando estemos dispuestos a cambiar y a crecer, Dios puede obrar Sus milagros. T.A. está integrado por miembros cuyas historias dan testimonio del Poder que ha cambiado sus vidas.

– Señor, me abro a tu Poder.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando llegué a T.A. supe lo que era ser tragón y entonces apliqué este conocimiento a mí mismo para ver si yo lo era. Cuando estuve convencido de que lo era, lo admití sin reservas. Desde entonces, ¿he estado aprendiendo a vivir de acuerdo con esta convicción? ¿He leído el libro Alcohólicos Anónimos? ¿Me he aplicado el conocimiento obtenido? ¿He admitido francamente que soy un tragón?

– ¿Estoy dispuesto a admitirlo en cualquier momento en que yo pueda ser útil?

Meditación del Día.

Me regeneraré espiritualmente. Volveré a ser amoldado. Para ello necesito la ayuda de Dios. Su espíritu fluirá a través de mí y al inundarme, arrastrará todo el amargo pasado. Obtendré ánimo. Se me abrirá el camino. Cada día ofrecerá algo bueno, a medida en que esté tratando de vivir en la forma en que creo que Dios desea que yo viva.

Oración del Día.

–      Ruego que pueda ser enseñado como lo sería un niño. Pido que jamás desconfíe de los designios de Dios, sino que los acepte de corazón.

Reflexión Diaria A.A.

Importante

Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol: que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

No es una mera casualidad que el mismo Primer Paso mencione la impotencia: La admisión de impotencia personal ante el alcohol es la piedra angular de la base para la recuperación. Me he dado cuenta que no tengo el poder y el control que una vez creía tener. Soy impotente ante lo que la gente piense de mí. Soy impotente ante el hecho de haber perdido el tren. Soy impotente respecto a la forma en que otra gente trabaje (o no trabaje) en los Pasos. Pero también me he dado cuenta de que no soy impotente ante otras cosas. No soy impotente ante mis actitudes. No soy impotente el negativismo. No soy impotente en cuanto a asumir la responsabilidad en mi propia recuperación. Tengo el poder de ejercer una influencia positiva sobre mí mismo, sobre mis seres queridos y sobre el mundo en el que vivo.

El lenguaje del Adiós

El amoroso cuidado de uno mismo

“….no hay una guía para fijar límites. Cada uno tiene su propia guía en su interior.

Si seguimos trabajando en nuestra recuperación, se desarrollarán nuestros límites y se volverán sanos y sensatos. Nuestro Yo nos dirá lo que necesitamos saber, y nos amaremos lo suficiente a nosotros mismos como para escuchar.”

¡Más allá de la codependencia!

¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos? Escuchar la voz interior.

¿Qué te hace enojar? ¿De qué estás harto? ¿En qué no confías? ¿Qué no te parece bien? ¿Qué no puedes soportar? ¿Qué te pone incómodo? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Qué no quieres ni necesitas? ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sentir bien?

En la recuperación aprendemos que cuidar de uno mismo nos conduce al sendero de la voluntad de Dios y al plan que Él tiene para nuestra vida. El cuidar de uno mismo nunca nos aparta de lo que es nuestro mayor beneficio; nos conduce a ello.

Aprende a cultivar esa voz interior. Podemos confiar en nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos. Somos más sabios de lo que pensamos. Nuestra guía es interior y siempre está presente. Escucha esa guía, confía en ella y cultívala.

Hoy afirmaré que soy un regalo para mí mismo y para el Universo. Recordare que el amoroso cuidado de uno mismo hace posible ese regalo en su forma más superior. 

Soy Rogelio, un enfermo de tragonismo


Hola, soy Rogelio M. un joven de 18 anos, llegué al grupo hace 4 meses y pesando 126.6 kg., sufriendo mucho, pues además de mis complejos por mi aspecto físico estaba muy angustiado pues me diagnosticaron un quiste, razón por la cual. necesitaba una intervención quirúrgica, pero debido a mi gran sobrepeso no la podían realizar en aquellos mementos, por lo que el médico me indicó que era urgente que bajara de peso, fue por eso que me presenté al grupo de Tragones Anónimos “FUENTE DE VIDA”, pidiendo un anexo (eso significa que me quede a vivir ahí) por 4 meses, donde mis compañeros además de hospedarme, me dieron un plan de alimentación: y una terapia constante que me ayuda a que el día de hoy, 4 y medio meses después estoy pesando 90.4 Kg. Y lo mas especial de todo es que al acudir nuevamente con el medico me dijo que era tanta la mejoría de mi padecimiento por la bajada de peso, que ya no me iba a operar porque ya no era necesario, pero que debía continuar bajando de peso El día de hoy ya no estoy anexado, pero continué asistiendo a la terapia que el grupo me ofrece, y con el plan de alimentación que me hace sentir cada día mejor, tanto física como emocionalmente. Por eso quiero decirles a todos los chavos que, como yo, son obesos, que hay un lugar en el que yo poco a poco estoy adquiriendo un cuerpo y una figura nueva.

Trabajar en forma compulsiva


 

No queremos cambiar la compulsión por la comida por la compulsión por el trabajo. Éste es, también, un intento de escapar a la realidad. Trabajar en forma compulsiva es algo particularmente peligroso para nosotros, ya que cuando nos permitimos cansarnos en exceso, corremos el riesgo de romper nuestra abstinencia.

 

Trabajar de manera compulsiva implica que tenemos miedo de que lo que hacemos no es completamente bueno. Cuando no estamos seguros de nuestra propia valía es cuando tenemos que probar continuamente cuánto podemos lograr. El trabajo compulsivo es también una manera de evitar entablar relaciones significativas con familiares y amigos. Si tememos a la intimidad y a exponernos, a veces tratamos de escondernos bajo una fachada de exceso de ocupaciones.

 

Cuando Dios controla nuestra voluntad y nuestra vida, trabajamos de acuerdo con Su dirección. Tenemos fe en que lo que hagamos será aceptable y suficiente. Al creer que Dios cuida de nosotros, no nos fiamos únicamente de nuestras propias capacidades. Trabajar para un Poder Superior significa trabajar con serenidad y confianza, sabiendo que Él dirige y sostiene nuestros esfuerzos.

 

 

Enséñame a trabajar productivamente para Ti.

Antes de tomar ese primer bocado


Su compromiso a la Abstinencia de comer compulsivamente es la cosa mas importante en su vida, ¡sin excepción!

Usted puede creer que otras cosas vienen primero, pero si no se abstiene de comer compulsivamente y practica la moderación en las comidas, puede destruir sus oportunidades de encontrar la salud, la felicidad, la comprensión de si mismo y la tranquilidad mental. Si usted esta convencido de que todo en su vida depende de que practique la abstinencia, casi seguramente lograra estas metas. Si esta confrontando con el impulso de comer, considere los puntos siguientes antes de tomar ese primer bocado compulsivo:

  1. Cultive la aceptación continua del hecho de que su única opción consiste en escoger entre los desgraciados atracones o el privarse de solo un pequeño bocado compulsivo.
  2. Cultive la gratitud humilde de que usted tuvo la suerte de enterarse de cual era su problema antes de que fuera demasiado tarde.
  3. Acepte como algo natural que por un periodo de tiempo (y puede ser largo) es posible que usted repetidamente experimentará:
    1. La tentación y el ansia consciente por comer algo entre comidas.
    2. El impulso súbito y avasallador de tomar solo un bocado.
    3. El antojo desesperante, no por la comida como tal, sino por esa agradable sensación y consuelo que solo uno o dos bocados antes le proporcionaba.

A pesar de ser molestos estos sentimientos, no hay que llevarlos a la práctica.

  1. Recuerde, cada vez que usted enfrenta una situación, sin comer compulsivamente, se le hará más fácil la próxima vez.
  2. Desarrolle y ensaye un plan diario de pensar y actuar por medio del cual usted vivirá ese día sin tomar un bocado impulsivo, a pesar de lo que le pueda perturbar o cuan fuerte sea el antiguo impulso por una probadita.
  3. Ni siquiera por un segundo se permita usted pensar: “No es una lastima o una cruel injusticia que no pueda tomar un bocadillo como la gente que se considera normal?
  4. No se permita ni pensar ni hablar de ningún placer real o imaginario que usted obtuvo alguna vez de ciertos alimentos.
  5. No se permita pensar que uno o dos bocados mejoraría alguna situación mala, o por lo menos la haría mas fácil de aguantar. Piense más bien Así: “Un bocado lo hará peor -un bocado quizá llevara finalmente a un atracón”.
  6. Minimice su situación. Considere el valor de otros quienes Han superado o aceptado gran adversidad en sus vidas. Piense agradecidamente de cuan afortunado es usted de tener una enfermedad que puede detenerse, simplemente por no tomar ese primer bocado compulsivo.
  7. Cultive el placer de abstenerse de comer compulsivamente:
    1. Que bueno es estar libre de culpabilidad, remordimientos y condenación de si mismo.
    2. Que bueno es estar libre del miedo de las consecuencias de un atracón recién terminado, o de un atracón futuro que antes nunca pudo evitar.
    3. Que bueno es estar libre del temor de lo que la gente ha estado pensando y murmurando de usted, libre de su compasión y desprecio mezclados.
    4. Que bueno es estar libre el miedo de si mismo.
  8. Catalogue y vuelva a catalogar el placer positivo de abstenerse de comer compulsivamente, tal como:
    1. La sencilla capacidad de comer y dormir normalmente y de despertarse contento de estar vivo, contento de haberse abstenido ayer, y contento de tener el privilegio de abstenerse hoy.
    2. La capacidad de afrontar cualquier cosa que la vida depare con tranquilidad mental, el respeto de si mismo y la posesión total de todas sus facultades.
  9. Cultive una útil asociación de ideas:
    1. Asocie ese primer bocado compulsivo con toda la miseria, vergüenza y remordimientos que usted siempre ha conocido.
    2. Asocie ese primer bocado compulsivo con la destrucción de su recién-descubierta felicidad y la perdida del respeto de si mismo y de su paz mental.
  10. Cultive la gratitud:
    1. Gratitud de que tanto pueda ser suyo por un precio tan pequeño.
    2. Gratitud de que usted pueda cambiar solo un bocado por toda la felicidad que la abstinencia de comer compulsivamente le proporciona.
    3. Gratitud de que TA exista y de que usted se enterar de ello a tiempo.
    4. Gratitud de que usted solamente sea una víctima de una enfermedad llamada tragonismo, que usted no sea un tragón de débil voluntad ni una persona de dudosa capacidad para razonar.
    5. Gratitud de que, como otros antes de usted han descubierto, con el tiempo usted no querrá ni extrañara la comida excesiva de la que esta usted privándose.
  11. Busque maneras de ayudar a otras personas que comen compulsivamente y recuerde, la primera manera de ayudar a otros es practicar usted mismo la abstinencia de comer compulsivamente.
  12. No olvide que cuando el corazón esta atribulado y la resistencia baja y la mente perturbada y confusa, hay mucho consuelo en un verdadero y comprensivo amigo que esta cerca.

Humildad


El sufrimiento que experimentamos como resultado de comer compulsivamente es el que eventualmente nos hace lo suficientemente humildes para admitir que somos impotentes ante la comida. Mientras no tengamos la suficiente humildad no podremos recuperarnos. Entre tanto creamos que nosotros podemos controlar y manejar con éxito nuestras vidas, seguiremos fracasando.

Algunos de nuestros compañeros tocan fondo antes que nosotros. Si somos afortunados podemos ver a donde nos lleva nuestra enfermedad y cual será el resultado inevitable si no encontramos ayuda fuera de nosotros mismos Ya sea que toquemos un fondo mas o menos profundo, al hacerlo, lo único que podemos hacer es levantarnos. Cuando somos lo suficientemente humildes para buscar ayuda invirtiendo nuestros deseos, seguramente encontramos esa ayuda que tanto necesitamos. Mantener una actitud humilde es esencial para nuestra recuperación. Si nos permitimos caer en la trampa de nuestro orgullo y de nuestro egoísmo, nos dirigimos a una recaída. Entender nuestra debilidad y mantener nuestra dependencia de nuestro Poder Superior son las bases del programa y la fuente de nuestra fortaleza.

“Concédeme ser obsequiado con humildad”

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