Corriente Independiente de La Laguna

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Usa el teléfono


Cuando entramos a TA descubrimos que no estamos solos. Nos convertimos en parte de un enorme grupo de personas que compartimos un problema, comer compulsivamente y que obtenemos fuerza y ayuda de cada uno de nosotros. El teléfono es nuestra línea de vida. Una conversación telefónica es una pequeña junta en donde un ser humano nos dice que no estoy solo al darme su afecto escuchándome. La mayoría de nosotros encontramos que necesitamos hacer varias llamadas cada día.

Llamamos en momentos de tentación y dificultades. También llamamos cuando tenemos buenas noticias que compartir. Una llamada podría prevenir el tener problemas durante el día o ser simplemente un gesto de amistad y compañerismo – estar en contacto–. Cualquiera que fuera la razón, la persona que recibe la llamada se beneficia tanto como el que la hace. Una llamada telefónica es un recordatorio de que ninguno de nosotros está solo, que tenemos un programa que nos sostiene y que juntos seguiremos adelante por el camino de la abstinencia del síntoma.

Recordemos algo:

  • Cuando hagamos una llamada procuremos saber si el compañero que la recibe puede atendernos y
  • no la alarguemos demasiado.

Nuestro compañero quizá no tenga todavía la humildad de decirnos que en ese momento no puede atendernos. Humildad es verdad y la verdad nos hará libres.

SEÑOR, QUE NO SEA YO TAN ORGULLOSO O TAN TIMIDO O ESTE TAN OCUPADO QUE NO PUEDA USAR EL TELEFONO

Mi nombre es Lety M. soy una enferma de tragonismo


Llegué al grupo por un mensaje que me pasó mi mamá, ella no tenía grupo pero me decía que una sobrina de ella había bajado muchos kilos en un anexo de Durango.

Antes de llegar al grupo yo pesaba hasta 105 kg. y en el intento de bajar de peso probé de todas las dietas que me decían, la de la luna, el plátano, agujas, pastillas, tés y la de Angélica María, que era la que estaba de moda en ese tiempo. Me sentía muy mal al hacerla, el no poder dormir en noches completas, temblor, resequedad en la boca, taquicardia y mal humor. Hacia todo para bajar de peso menos dejar de comer porque aún con todo lo que tomaba yo comía y bajaba de peso pero dejaba todo eso y volvía a subir. Sentir el sufrimiento que la ropa no te queda, las rozaduras en las piernas, el calzón que me aprieta y se revienta y que casi te destroza la piel al igual que el brassier; esas marcas que me dejaban. Hasta que llegué al grupo de Tragones Anónimos y empecé a hacer el plan de alimentación, la primera semana baje 2.800 Kg. y empecé a hacer cuentas en cuanto tiempo cuanto bajaría de peso. Al llegar al grupo contaba con 89 Kg. y en 3 meses baje 20 Kg. Así dure como unos 8 años. Yo creí que jamás iba a recuperar los kilos pues no sabia que la obesidad es una enfermedad incurable, progresiva y mortal y tardé mucho tiempo en hacer conciencia de que si yo sigo tragando, los kilos me van a seguir acompañando, pero si yo hago un plan de alimentación puedo volver a llegar a un peso, muchas veces me he querido ir del grupo, pero pienso que Tragones Anónimos ya forma parte de mi vida, que ya no podría vivir sin un grupo. He visto como a través de estar aquí, esta enfermedad es cruel, muchos compañeros que se han ido, y otros, ya no viven; todo por no estar en un grupo y esta experiencia es lo que a mi me ha servido para quedarme. Por la gracia de Dios mi vida ha cambiado, he tratado de enfrentar la vida con sus buenos y malos momentos; me dijeron que los tiempos buenos estaban por llegar y lo mas hermoso que he recibido a través de estar en el grupo es ver las manifestaciones de Dios. El estar bien de mi columna que en un tiempo estuve en cama paralizada por 3 meses sin poder caminar y no depender de medicamentos para el dolor y tantas cosas que Dios me ha dado, entre ellas el estar dentro de un grupo. Como servidora de Tesorería me fui conociendo mi defecto de avaricia y me di cuenta que si yo doy, Dios me regresa mas y el defecto se fue limando. Como servidora de anexo me dejó mucha enseñanza y orden, pero sobre todo ver mi enfermedad de obesidad a través de mis compañeros y ver como se van yendo los kilos y me voy poniendo diferente.   Y como servidora de publicidad siempre vi como mis compañeros se iban a pasar el mensaje y desde que llegué yo, quería ir con mucho miedo porque yo creía que era para lucirme porque había bajado 20 Kg. Pero al pasar el tiempo de este servicio en dos ocasiones me he dado cuenta del compromiso que tengo conmigo al invitar a alguien para que vaya al grupo y ver como mi enfermedad de defiende. Cuando llegue al grupo me dijeron que nunca se te olvide como llegaste porque el servir a otro te da vida y el compartir mis experiencias es para seguir reviviendo y este servicio me recuerda mi obesidad. Si tienes un familiar, un amigo o vecino con problemas, hazle saber que hay un lugar que es

“Tragones Anónimos”,

Grupo FUENTE DE VIDA

Av. Ocampo y González Ortega,

Tels. (871) 718-87-46 y (871) 718-16-99

Torreon, Coah.

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