Corriente Independiente de La Laguna

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Oración de San Francisco


Señor: hazme un instrumento de Tu paz – que donde haya odio, siembre amor – donde haya injuria, perdón – donde haya duda, fe – donde haya desesperación, esperanza – donde haya sombras, luz – donde haya tristeza, alegría. ¡Oh! ¡Divino Maestro! concédeme que no busque ser consolado, sino consolar – que no busque ser comprendido, sino comprender – que no busque ser amado, sino amar – porque para encontrarse, hay que olvidarse de sí mismo – perdonando, es como Tú nos perdonas – y muriendo en Ti, nazco para la vida eterna. Amén.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 106

No importa en qué parte de mi desarrollo espiritual me encuentre, la oración de San Francisco me ayuda a mejorar mi contacto consciente con el Dios de mi entendimiento. Creo que una de las grandes ventajas de mi fe en dios está en que yo no lo comprenda a El o a Ella o a Ello. Puede ser que mi relación con mi Poder superior sea tan fructífera que yo no tengo que comprenderlo. Sólo estoy seguro de que si practico el Undécimo Paso regularmente, lo mejor que pueda, continuaré mejorando mi contacto consciente, que conoceré su voluntad para conmigo y que tendré la fortaleza para cumplirla.

Un don inapreciable


Para esta etapa, según toda probabilidad, hemos alcanzado hasta cierto punto la liberación de nuestras desventajas más arrolladoras. Disfrutamos de momentos en los cuales hay algo parecido a la verdadera tranquilidad de espíritu. Para aquellos de nosotros que hasta ahora sólo hemos conocido la excitación, depresión o ansiedad (en otras palabras, todos nosotros), esta paz recién encontrada resulta un don inapreciable.

Estoy aprendiendo a “desprenderme” y “dejarlo en manos de Dios”, a tener una mente abierta y un corazón dispuesto a recibir la gracia de Dios en todos mis asuntos; de esta manera puedo experimentar la paz y libertad que vienen como resultado de la entrega. Se ha demostrado que un acto de entrega, que se origina en la desesperación y en la derrota, puede convertirse en un continuo acto de fe, y que la fe significa libertad y victoria.

El don de la risa


En esta coyuntura, su padrino en A.A. se ríe.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 27

Antes de empezar mi recuperación del alcoholismo, la risa era uno de los sonidos más penosos que conociera. Yo nunca me reía y cualquiera que se riera me parecía que se estaba riendo de mí. Mi ira y la lástima que tenía de mí mismo me privaban de los placeres más sencillos y de la alegría del corazón. Al llegar al fin de mis días de bebedor, ni siquiera el alcohol podía provocar en mí una risita borracha.

Cuando mi padrino de A.A. empezaba a reír y a señalarme esa lástima de mí mismo y los engaños que alimentaban mi ego, me sentía molesto y herido, pero me enseñaba a no tomarlo todo tan en serio y a enfocarme en mi recuperación. Pronto aprendí a reírme de mí mismo y, finalmente, enseñé a reír también a aquellos a quienes yo apadrinaba. Cada día pido a Dios que me ayude a dejar de tomarme a mí mismo demasiado en serio.

 

 

Oración de la Serenidad


Reinhold Niebuhr

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que si puedo cambiar y la sabiduría para distinguir la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; aceptando, como lo hizo Dios, este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amen.”

 

Adelante


Dedicar demasiado tiempo a un alcohólico en particular es negarle a otro la oportunidad de vivir y ser feliz. Uno de los de nuestra agrupación fracasó con sus primeros seis candidatos. Frecuentemente dice que si hubiera seguido trabajando con ellos, podría haber privado de la oportunidad a muchos otros que desde entonces se han recuperado.

* * * *

“Nuestra responsabilidad primordial con el principiante es hacerle una presentación adecuada del programa. Si él o ella no hace nada, o comienza a disputar, no hacemos nada, sino mantener nuestra propia sobriedad. Si empieza a adelantarse, aunque sea poca distancia, con una mentalidad abierta, podemos hacer todo esfuerzo para ayudarle en todo lo que podamos”.

La abstinencia viene primero


Yo no estoy de acuerdo con la definición de abstinencia que aparece en el folleto Un Compromiso a la Abstinencia. Para mí, comer compulsivamente y darme atracones son comportamientos causados por una reacción a determinados alimentos. Por lo tanto, la abstinencia es abstenerse de consumir aquellos alimentos que tiene cualidades adictivas.

En AA estás sobrio o no lo estás. Los miembros se abstienen de todo lo que contenga alcohol. No puedo seguir llamándome comedor compulsivo, si no reconozco que soy un adicto a la comida, adicto a ciertos alimentos que me hacen actuar compulsivamente en todas las áreas de mi vida.

Ya no estoy confundido por las distintas definiciones de abstinencia. Me ha llevado quince años lograr abstenerme de determinados alimentos a los que era adicto, y hoy me siento libre de esa adicción.

¿La abstinencia es lo más importante en mi vida. Si como compulsivamente, cada área de mi vida se ve afectada. Entonces, no tengo contacto con mi ser espiritual. Estoy siendo mi propio Dios. Entonces es que le he dado a la comida el poder de ser más poderosa que Dios, y entonces no habrá razón de ser de mi vida.

Ahora veo que cuando no me abstenía de comer compulsivamente aquellos alimentos a los que era adicto, mi cerebro estaba tan trastornado que era incapaz de comprender los pasos. Estaba demasiado ocupado preocupándome de cómo y cuándo iba a darme mi siguiente atracón y no era capaz de sentir mi impotencia y la ingobernabilidad de mi vida. (Paso 1)

Estaba buscando comida para hacer más llevadera mi dependencia de la gente, las cosas y los lugares, en vez de buscar a mi Dios (Pasos 2 y 3)

Tenía que tener la comodidad de la comida para soportar el dolor de mis propios defectos de carácter y de reconocer que no soy perfecto. (Pasos 4 y 5)

Sólo Dios sabe cuánto dolor sentí al tener que aceptar mis defectos, estar dispuesto a ser liberado de ellos y hacer mis reparaciones. (Pasos 6 al 9)

Seguía considerando a la comida como mi Dios, así no tendría que continuar haciendo mi inventario personal y luego admitir que yo era menos que perfecto. (Paso 10) Rezaba por la comida y a la comida, y no tenía conciencia de mi espiritualidad, sólo de la comida. (Paso 11)

El único mensaje que podía dar a los recién llegados era el de la recaída y el pensamiento irracional, porque elegí seguir comiendo. (Paso 12)

Para mí, la abstinencia ha de lograrse antes de comenzar a practicar los pasos. No creo que los pasos puedan convertirme en abstinente. Estar dispuesto a sentir y aprender a afrontar la vida como venga, vendrá sólo después de que esté dispuesto a no volver a comer de nuevo. Tengo que crecer y actuar como un adulto, no como un niño. Los instrumentos de recuperación junto con mi abstinencia serán los que me mantengan en recuperación. No puedo mantenerme abstinente de mis comportamientos compulsivos si elijo aislarme no yendo a las reuniones, si no pido ayuda a mi padrino, si no reservo tiempo para rezar y meditar, leer y escribir un diario. Y si no establezco un plan de comida diario, no estoy abstinente.

Debo proteger mi anonimato y el de mis compañeros. Debo continuadamente colaborar con mis compañeros, mi grupo y mi intergrupal a través del servicio. Los instrumentos fueron diseñados para mantenerme abstinente, pero he de usarlos. Gracias a Dios por TA, por mi programa de recuperación y por esta maravillosa herramienta que es la abstinencia.

Paradojas misteriosas


Tal es la paradoja de la sugerencias en A.A.: la fortaleza que se levanta de la derrota y la debilidad completa; la pérdida de la vida antigua como condición para encontrar una nueva vida.

A.A. LLEGA A SU MAYORÍA DE EDAD, p. 49

¡Qué misterios más gloriosos son las paradojas! Con la lógica no las podemos solucionar, pero cuando las reconocemos y las aceptamos, reafirman algo en el universo que sobrepasa la lógica humana. Cuando me enfrento con algún temor, se me da ánimo; cuando presto ayuda a un hermano o a una hermana, se aumenta mi capacidad para amarme a mí mismo; cuando acepto el dolor como parte de la experiencia de desarrollarme en la vida, experimento una felicidad más grande; cuando miro mi lado oscuro me veo bañado en una nueva luz; cuando acepto mis debilidades y me entrego a un Poder Superior, la gracia me infunde una fortaleza imprevista. Llegué tambaleando a A.A., en desgracia, no esperando nada de la vida, y se me ha dado la esperanza y la dignidad. Milagrosamente, la única forma de guardar las dádivas del programa es la de seguir pasándolas a otros.

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