Corriente Independiente de La Laguna

Mayo 29


Comida para el pensamiento.

Calidad, no cantidad

Tendemos a impresionarnos con la cantidad. ¿Cuánto cuesta? ¿Cuántos amigos tengo? ¿Qué tanto puedo incluir en mi plan de alimentación? En una sociedad materialista, más es sinónimo de mejor.

Antes que encontráramos a TA, comíamos más y disfrutábamos menos. De hecho, entre más comíamos, más infelices éramos. Una mayor cantidad no nos trajo mejor salud ni una mejor calidad de vida.

En este programa estamos aprendiendo a poner la calidad antes que la cantidad. Descubrimos que pequeñas cantidades de alimentos nutritivos, de alta calidad, resultan más satisfactorias y nos hacen sentir mejor que grandes cantidades de calorías sin contenido nutricional. Nos volvemos más selectivos acerca del modo como gastamos nuestro tiempo, escogiendo las actividades las personas que más enriquecen nuestra vida, en vez de tratar de hacer y de ser todo para todo el mundo. Cada día nos damos más cuenta de que la calidad de nuestra vida espiritual es lo que nos da la satisfacción interior que buscábamos, pero que no pudimos encontrar en la cantidad de cosas materiales.

Enséñame a vivir bien.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Nosotros, que hemos aprendido a poner en manos de Dios nuestro problema de la comida, podemos ayudar a otros a hacerlo así. Podemos ser utilizados como una conexión entre la necesidad de un tragón y la provisión de fortaleza de Dios. En TA podemos ser útiles en forma única, precisamente porque tenemos el infortunio o la fortuna de ser tragones nosotros mismos.

 –  ¿Deseo ser una persona útil en forma única? ¿Emplearé mi gran derrota, fracaso y enfermedad propios como un arma para ayudar a otros?

Meditación del Día.

Trataré de ayudar a otros. Trataré de no dejar pasar un día sin extender el brazo de amor a alguien. Cada día trataré de hacer algo para elevar a otro ser humano del pozo de desaliento en el que él o ella hayan caído. Mi mano auxiliadora es necesitada para levantar el ánimo, la fortaleza, la fe y la salud del desamparado. Por gratitud, transferiré y ayudaré a otro alcohólico a aliviar la carga que está gravitando demasiado pesadamente sobre él.

Oración del Día.

Ruego poder ser auxiliado por Dios para aliviar muchas cargas. Pido porque muchas almas puedan ser ayudadas a través de mis esfuerzos.

Reflexión diaria A.A.

Verdadera tolerancia

El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 147

Oí por primera vez la forma corta de la Tercera Tradición en el Preámbulo. Cuando llegué a A.A. no podía aceptarme a mí mismo, a mi alcoholismo o a un Poder Superior. Si hubiera existido algún requisito físico, mental, moral o religioso para ser miembro, ya estaría hoy muerto. Bill W. dijo en una charla grabada acerca de las Tradiciones, que la Tercera Tradición es una carta de garantía para la libertad individual. Lo más impresionante para mí fue la sensación de aceptación por parte de los miembros que estaban practicando la Tercera Tradición tolerándome y aceptándome. Creo que la aceptación es amor y el amor es lo que Dios tiene dispuesto para nosotros.

El lenguaje del adiós.

Impotencia e ingobernabilidad.

La fuerza de voluntad no es la clave para lograr el modo de vida que estamos buscando. El sometimiento lo es.

“He pasado gran parte de mi vida tratando que la gente sea, haga o sienta algo que no es, que no quiere y que escoge no sentir. En ese proceso la he vuelto loca y me he vuelto loca yo misma”, dijo una mujer en recuperación.

“Me pasé la niñez tratando de hacer que un padre alcohólico que no se amaba a sí mismo fuera una persona normal que me amara. Luego me casé con un alcohólico y me pasé una década tratando de hacerlo dejar de beber.”

“Me he pasado años tratando de hacer presente para mí a gente que no está disponible emocionalmente.”

“Me he pasado mas años aún tratando de hacer felices a miembros de la familia, que están contentos sintiéndose desdichados. Lo que estoy diciendo es esto: me he pasado gran parte de mi vida tratando desesperadamente y en vano de hacer lo imposible y sintiéndome un fracaso al no haberlo podido hacer. Es como haber estado sembrando maíz y tratando de que de las semillas salgan chícharos. ¡No funcionará!”

“Al someterme a la impotencia, gano inteligencia suficiente para dejar de seguir desperdiciando mi tiempo y energía tratando de cambiar y de controlar lo que no puedo cambiar ni controlar. Esto me da permiso para dejar de estar tratando de hacer lo imposible y concentrarme en lo que sí es posible: ser como soy, amarme a mí misma, sentir lo que siento y hacer con mi vida lo que quiera”

En la recuperación aprendemos a dejar de pelear contra los leones, simplemente porque no podemos ganar. También aprendemos que, cuanto más nos concentremos en controlar o en cambiar a los demás, más ingobernable se volverá nuestra vida. Cuanto más nos concentremos en vivir nuestra propia vida, más tendremos una vida por vivir y más gobernable se volverá nuestra vida.

Hoy admitiré la impotencia donde no tengo poder para cambiar las cosas, y le permitiré a mi vida volverse gobernable.

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