Corriente Independiente de La Laguna

Junio 22


Comida para el pensamiento.

Dios es un Verbo

No podemos encerrar a nuestro Poder Superior en un determinado punto ni dentro de un sistema cerrado.  Como quiera que concibamos a Dios, nuestra comprensión de Él  siempre será limitada.  El Poder que nos rescata de la forma compulsiva de comer es una fuerza activa que constantemente nos motiva  a continuar.  Lo que hicimos ayer es cosa del pasado; un nuevo día trae otros retos y oportunidades.

Nuestra compulsión nos ha atrapado en un modelo de repetición autodestructiva.   Cometimos la misma tontería una y otra vez. Cuando ponemos nuestras vidas y nuestras voluntades al cuidado de Dios, tal como lo concebimos, nos estamos vinculando con la fuerza de la novedad y la creatividad.  Dios se mueve, y si estamos vinculados a Él, nosotros nos movemos también.  Su espíritu nos transforma, y lo que pensamos e hicimos ayer no resulta adecuado para las demandas de hoy.

Confiar en nuestro Poder Superior significa actuar de acuerdo con Sus apremios.  Lo seguimos a medida que nos va guiando hacia nuevas tareas, actividades e ideas.  Aprendemos por experiencia que Él es siempre más que adecuado para nuestras necesidades.

Que te siga hacia donde me llevas.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Si se tiene alguna duda, hay que preguntar a cualquiera de los miembros más antiguos del grupo y prontamente dirán que desde que entregaron sus vidas al cuidado de Dios, tal y como ellos lo conciben, muchos de sus problemas se ha desvanecido en las nieblas del ayer. Cuando se permite que algo llegue a trastornar, solamente se consigue abrir la puerta a futuros centeneras de trastornos.

 –  ¿Estoy permitiendo que me trastornen pequeñas cosas?.

Meditación del Día.

Haría bien en no pensar en el Mar Rojo de dificultades que se hallan ante Mí. Estoy seguro que cuando llegue a ese Mar Rojo, se abrirán las aguas y se me concederá toda la fuerza que necesito para enfrentarme y vencer muchas dificultades y recibir con valor lo que me espere. Creo que atravesaré ese Mar Rojo y llegaré a la tierra prometida, la tierra del espíritu, donde muchas almas se encuentran disfrutando de perfecta camaradería. Creo que cuando llegue ese momento me hallaré libre de toda la escoria de las cosas materiales y encontraré la paz.

Oración del Día.

Ruego porque pueda hacer frente al futuro con valor. Pido poder recibir fortaleza para enfrentarme sin temor a la vida y a la muerte.

Reflexión diaria A.A.

Hoy, soy libre

Esto me llevó a la sana conclusión de que había muchísimas situaciones en el mundo ante las cualidades yo no tenía ningún poder personal – que si estaba tan dispuesto a admitir que éste era el caso respecto ala alcohol, tendría que reconocer lo mismo respecto a otros muchos asuntos: tendría que sosegarme y saber que El, no yo, era Dios.

COMO LO VE BILL, p. 114

 

Estoy aprendiendo a practicar la aceptación en todas las circunstancias de mi vida, para poder disfrutar de tranquilidad de espíritu. En el pasado la vida era una constante batalla porque yo creía que tenía que pasar cada día peleando conmigo mismo y con todos los demás. Finalmente, esto se convirtió en una batalla perdida. Terminaba emborrachándome y llorando por mi miseria. Cuando empecé a desprenderme y dejar que Dios se hiciera cargo de mi vida, empecé a tener tranquilidad de espíritu. Hoy soy libre. Ya no tengo que pelear con nadie ni con nada.

El lenguaje del adiós.

Historiales laborales.

Al igual que tenemos historiales de relaciones, la mayoría de nosotros tenemos historiales laborales.

Al igual que tenemos una circunstancia actual que aceptar y con la cual lidiar en nuestra vida de relaciones, tenemos una circunstancia actual que aceptar y con la cual lidiar en nuestra vida de trabajo.

Al igual que desarrollamos una actitud sana hacia nuestra historia de relaciones – que nos ayudará a aprender y a seguir adelante-podemos desarrollar una actitud sana hacia nuestra historia laboral.

En mi vida he tenido muchos empleos, desde que tenía once años. Al igual que he aprendido muchas cosas acerca de mí misma a través de mis relaciones, he aprendido muchas lecciones a través de mi trabajo. A menudo, estas lecciones corren paralelas a las lecciones que estoy aprendiendo en otras áreas de mi vida.

He trabajado en empleos que odiaba, pero de los cuales dependía temporalmente. Me he quedado atorada en empleos porque me daba miedo lanzarme yo sola y encontrar mi siguiente serie de circunstancias.

He estado en algunos empleos para desarrollar habilidades. A veces, no supe que estaba desarrollado esas habilidades hasta más tarde, cuando se convirtieron en una parte importante de la carrera que elegí.

He trabajado en empleos donde me he sentido victimada, donde sentía que daba y daba sin recibir nada a cambio. He estado en relaciones donde fabricaba sentimientos similares.

He trabajado en algunos empleos que me han enseñado lo que no quería en absoluto; y en otros que han despertado en mí la idea de lo que realmente quería y me merecía en mi carrera.

Algunos de mis empleos me han ayudado a fortalecer el carácter; otros, a desarrollar habilidades sutiles. Todos han sido un lugar dónde practicar conductas de recuperación.

Al igual que tuve que lidiar con mis sentimientos y con los mensajes acerca de mí misma en mis relaciones, he tenido que lidiar con mis sentimientos y con los mensajes acerca de mí misma, y de lo que creía que me merecía en mi trabajo.

Así como he tenido que limpiar los despojos de sentimientos acerca de relaciones del pasado, he necesitado concluir mis asuntos en lo relativo a mis trabajos y a mi carrera.

En mi vida he atravesado por dos cambios importantes de carrera.

Aprendí que ninguna de esas carreras fue un error y que ningún empleo fue un desperdicio de tiempo, he aprendido algo en cada empleo que he tenido, y mi historia laboral me ha ayudado a crear lo que soy.

Aprendí algo más: había un Plan, estaba siendo guiada. Cuanto más confiaba en mis instintos, en que lo que quería y lo que sentía era correcto, más sentía que era guiada.

Cuanto más rehusaba a perder mi alma en un empleo y trabajaba en él porque lo quería y no por la paga, menos victimada me sentía por cualesquiera de mis carreras, aún en aquellos empleos donde recibía un magro salario. Cuanto más fijaba metas y trabajaba responsablemente por lograr el tipo de carrera que quería, más podía decidir si un empleo en particular encajaba en el esquema de las cosas. Podía entender por qué estaba en ese empleo en particular y cómo me beneficiaría de ello.

Hay veces en que he sentido pánico en el trabajo y acerca de dónde me encontraba en mi historia laboral. El pánico nunca me ayudó. Lo que me ayudó fue confiar y trabajar mi programa.

Hubo veces en que miraba a mi alrededor y me preguntaba por qué estaba donde estaba. Hubo veces en que la gente pensó que yo debía estar en otro sitio diferente. Pero cuando veía en mi interior y veía a Dios, yo sabía que estaba en el lugar correcto, por el momento.

Hubo veces en que no fui promovida como quería. Hubo veces en que me negué a ser promovida porque no lo sentía correcto.

Hubo veces en que tuve que renunciar a un empleo y alejarme para ser fiel a mí misma. A veces, eso era atemorizante. A veces, me sentía un fracaso. Pero aprendí esto: si estaba trabajando mi programa y me ra fiel a mí misma, nunca tendría que temer hacia dónde se me estaba guiando.

Ha habido veces en que no podía sobrevivir con la escasa cantidad de dinero que estaba recibiendo. En vez de llevar ese asunto ante un jefe o patrón en particular y echarle la culpa, he tenido que aprender a llevar ese asunto ante mí misma y ante mi Poder Superior. He aprendido que yo soy la responsable de fijar mis límites y de establecer lo que creo que merezco. También he aprendido que es Dios, y no un patrón en particular, la fuente de mi guía.

He aprendido que no estoy atorada o atrapada en un trabajo al igual que no lo estoy en una relación. Tengo alternativas. Tal vez no pueda verlas claramente ahora, pero tengo alternativas. He aprendido que si realmente quiero cuidar de mí misma de una forma en particular en un empleo, lo haré. Y si realmente quiero ser victimada en un empleo, también permitiré que eso ocurra.

Yo soy responsable de lo que elijo, y tengo alternativas. Por encima de todo lo demás, he aprendido a aceptar mis circunstancias actuales en el trabajo y a confiar en ellas. Eso no significa doblegarse; no significa renunciar a nuestros límites. Significa confiar, aceptar y luego cuidarme a mí misma lo mejor que pueda en cualquier día dado.

Dios mío, ayúdame a llevar mis conductas de recuperación a los asuntos relacionados con mi carrera.

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