Corriente Independiente de La Laguna

Junio 10


Comida para el pensamiento.

La postergación

Éste es un hábito particularmente peligroso para los comedores compulsivos, ya que cuando postergamos las tareas difíciles o desagradables, podemos volver a caer en nuestra antigua rutina de escape: la comida. El resultado es que continuamos con la situación desagradable, y estamos menos capacitados para lidiar con ella. Entre más la postergamos, más grave nos parece. Incluso las pequeñas responsabilidades que dejamos de cumplir debilitan nuestra autoestima.

A menudo postergamos algunas tareas por miedo a sentirnos incapaces para desempeñarlas.  A veces, simplemente nos estamos rebelando contra algo que no queremos hacer.  Si estamos haciendo un inventario a diario, podemos examinar nuestras motivaciones y usar el autoconocimiento que derivemos de ello para emprender una acción constructiva.

Cualquier cosa que estemos postergando, rara vez se volverá más fácil si la dejamos para después. ¡Esto es especialmente cierto cuando lo que estamos postergando es la abstinencia!  El momento para hacerlo es ahora mismo.

Como lo único que tengo es hoy, que lo sepa usar sabiamente.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Si una persona tiene cierta preparación moral, religiosa o espiritual, constituye un mejor prospecto para TA.  Cuando llega al fondo, a ese momento crucial en que ha sido totalmente derrotado, se vuelve instintivamente a la demencia que aún le quede. Acude a las reservas de moral y de fe que hayan quedado en el fondo de su alma.

 –  ¿He tenido yo esta experiencia espiritual?.

Meditación del Día.

El mundo se maravilla cuando ve que un hombre puede sacar inesperadamente grandes e insospechadas cantidades de dinero del banco para alguna emergencia. Pero lo que el mundo no ha visto han sido las incontables pequeñas sumas depositadas en ese banco, logradas mediante un trabajo constante a través de largo tiempo. Y así sucede con el banco del espíritu. El hombre ve al hombre de fe hacer una súbita demanda de fortaleza a los almacenes de Dios, y la demanda es satisfecha. El mundo no ve lo que ese hombre ha estado depositando en forma de gratitud, alabanzas, oración y comunión por medio de pequeñas buenas obras realizadas con constancia y con firmeza a través de los años.

Oración del Día.

Ruego poder seguir haciendo depósitos en el banco de Dios. Pido que en mis horas de necesidad, pueda recurrir a ellos.

Reflexión diaria A.A.

¿Impaciente? Trata la levitación

Reaccionamos ante las frustraciones en forma más violenta que la gente normal.

COMO LO VE BILL, p. 111

La impaciencia con otra gente es una de mis principales fallas. Ir detrás de un auto lento en una línea de “no adelantar”, o esperar la cuenta en un restaurante me vuelve loco. Antes de darle a Dios la oportunidad para que me tranquilice, exploto, y eso es lo que yo llamo ser más rápido que Dios. La repetición de estas experiencias me dio una idea. Se me ocurrió que si yo pudiera mirar estos eventos desde el punto de vista de Dios, podría controlar mejor mis emociones y mi comportamiento. Lo traté y cuando me encontré con el siguiente conductor lento, me elevé por levitación y miré desde arriba al otro auto y al mío. Vi a un matrimonio de gente mayor conversando alegremente acerca de sus nietos. Yo iba detrás de ellos, – el ceño fruncido y la cara roja – sin siquiera tener que cumplir con un horario. Me vi tan tonto que bajé a la realidad y disminuí la marca. Ver las cosas desde el punto de vista de Dios puede ser muy tranquilizador.

El lenguaje del adiós.

Responsabilidad.

Cuidar de uno mismo significa asumir la responsabilidad de nosotros mismos. Asumir responsabilidad por nosotros mismos incluye asumir nuestras verdaderas responsabilidades con los demás.

A veces, cuando empezamos la recuperación, estamos hartos de sentirnos responsables de tanta gente. Aprender que únicamente tenemos que ser responsables de nosotros mismos puede ser un alivio tan grande que, durante un tiempo, desconocemos nuestras responsabilidades hacia los demás.

La meta en la recuperación es encontrar el equilibrio: nos hacemos responsables de nosotros mismos e identificamos nuestras verdaderas responsabilidades hacia los demás.

Esto puede implicar una clasificación, especialmente si hemos funcionado durante años de acuerdo con nociones distorsionadas acerca de nuestras responsabilidades hacia los demás. Podemos ser responsables de una persona como amigo o como empleado; de otra persona, como patrón o como cónyuge. Con cada persona tenemos ciertas responsabilidades. Cuando atendamos a esas responsabilidades reales, encontraremos equilibrio en nuestra vida.

También estamos aprendiendo que aunque los demás no son responsables de nosotros, en cierta manera tienen responsabilidades con nosotros.

Podemos aprender a discernir nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás. Podemos permitirles a los demás que sean responsables de ellos mismos y esperar que sean adecuadamente responsables hacia nosotros. Necesitaremos ser amables con nosotros mismos mientras aprendemos.

Hoy me esforzare en pensar claramente acerca de mis responsabilidades reales hacia los demás. Asumiré esas responsabilidades como parte del cuidar de mí mismo.

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