Corriente Independiente de La Laguna

Junio 3


Comida para el pensamiento.

Una enfermedad democrática

Nuestra enfermedad no tiene nada de elitista.  Ataca a las personas de todas clases sociales y económicas.  En TA encontramos jóvenes y viejos, hombres y mujeres, ricos y pobres.  Una de las cosas sorprendentes de una reunión de TA es que esta logra establecer una comunicación significativa entre gente de estratos muy diversos.  Hasta la brecha generacional se cierra cuando un problema en común es el tema de genuina preocupación.

Gracias a TA experimentamos una cálida camaradería.  Quizá por primera vez en la vida nos reunimos con otras personas dentro de un marco donde juegan un papel mínimo el ego y los juegos sociales.

El ser aceptado por lo que somos y como somos es una experiencia curativa. Podemos quitarnos la máscara y dejar caer nuestras defensas, ya que no necesitamos impresionar a nadie en TA.  Como hijos de Dios, independientemente de ser comedores compulsivos, todos somos iguales.

Damos Gracias por TA.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Hay muchas cosas que no echo de menos al ir recobrando la sobriedad: Deambular por todos los lados para encontrar un puesto de comida abierto y conseguir aquella “media vida” que me daba un atracón. Reunirme con los amigos y tratar de ocultar lo desdichado que me sentía. Mirarme en un espejo y decirme a mí mismo toda clase de improperios. Luchar conmigo mismo para apaciguar mis sentimientos de culpa.

 – Estoy seguro de que no echo de menos esas cosas, ¿verdad?.

Meditación del Día.

El amor es la fuerza que transforma la vida. Hay que tratar de amar a la familia, a los amigos, y también a toda la humanidad, incluyendo a quienes se considere como “pecadores”.

El amor de Dios es algo cada vez más grande. Es el resultado de la gratitud a Dios, y es el reconocimiento de las bendiciones que Dios envía. El amor a Dios reconoce los dones, y deja el camino abierto para que Dios derrame aún más bendiciones sobre el corazón agradecido. Hay que decir: “Gracias, Dios mío”, hasta que el hacerlo se convierta en un hábito.

Oración del Día.

Ruego poder tratar de amar a Dios y a toda la humanidad. Pido poder agradecer continuamente a Dios todas sus bendiciones.

Reflexión diaria A.A.

En alas y en una oración.

“. . . entonces vemos el Sexto Paso. Hemos insistido en que la buena voluntad es indispensable.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 70

Los Pasos Cuatro y Cinco fueron difíciles pero valieron la pena. Ahora estaba atascado en el Paso Seis y, desesperado, tomé el Libro Grande y leí esta parte. Estaba afuera orando por buena voluntad, cuando levanté la mirada y vi una enorme ave ascendiendo hacia el cielo. La vi de repente entregarse a las poderosas corrientes de aire de la montaña. Arrastrado por el viento, abatiéndose y elevándose, el ave hizo cosa aparentemente imposibles. Fue un ejemplo inspirador de una criatura “dejándose llevar” por un poder superior a ella. Me di cuenta de que si el ave hubiera “tratado de recobrar los controles” y volar con menos confianza, usando sólo su fuerza, habría echado a perder su aparente vuelo libre. Este discernimiento me concedió la disposición de rezar la oración del Séptimo Paso.

No siempre es fácil reconocer la voluntad de Dios. Debo buscar y estar listo par aprovechar las corrientes de aire, y en esto me ayudan la oración y la meditación. Ya que yo, por mí mismo, soy nada, le pido a Dios que me haga conocer Su voluntad y me dé el poder y el valor para cumplirla hoy.

El lenguaje del adiós.

Caridad.

Necesitamos tener límites sanos en lo que se refiere a recibir dinero, y a dar dinero.

Algunos de nosotros damos dinero por razones inadecuadas.

Quizá nos sintamos avergonzados porque tenemos dinero y no creemos merecerlo. Podemos pertenecer a una organización que usa la vergüenza como una forma de control para obligarnos a soltar nuestro dinero que la organización quiere.

Podemos quedarnos atrapados en darles dinero a nuestros hijos, familiares o amigos por sentimientos de culpa justificados o injustificados. Permitimos que nos chantajeen económicamente, a veces la que amamos.

Este no es dinero que damos libre o sanamente.

Algunos de nosotros damos dinero por una necesidad de cuidar en exceso. Podemos tener sentimientos de exagerada responsabilidad por otros, incluyendo la responsabilidad económica. Podemos estar dando simplemente porque no hemos aprendido a adueñarnos de nuestro poder para decir no cuando la respuesta es no.

Algunos de nosotros damos porque tenemos la esperanza o creemos quela gente nos amará si cuidamos de ella económicamente.

No tenemos por qué darle dinero a nadie. Dar dinero es una elección que hacemos. No tenemos por qué permitir que se nos victime, se nos manipule o se nos obligue para sacarnos dinero. Nosotros somos económicamente responsables de nosotros mismos. Parte de estar sano es permitir que los que nos rodean sean económicamente responsables de ellos mismos.

No tenemos por qué sentir vergüenza de tener el dinero que hemos ganado; nos merecemos el dinero que se nos ha pagado, cualquiera quesea la cantidad, sin sentirnos obligados a regalarlo todo, o culpables porque otros quieren lo que nosotros tenemos.

La caridad es una bendición. Darla es parte de vivir sanamente.

Podemos aprender a desarrollar límites sanos en cuanto a dar dinero.

Hoy me esforzaré por empezar a desarrollar límites sanos en relación con dar dinero. Comprendo que el dar es una elección mía.

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