Corriente Independiente de La Laguna

Mayo 22


Comida para el pensamiento.

En caso de duda, abstente

Si determinado alimento no está incluido en nuestro plan, sabemos que no debemos comerlo. Si tenemos duda, también lo hacemos a un lado. Si en nuestra mente nos preguntamos si nos convendrá o no comer cierto alimento, lo más probable es que estaremos mejor sin él. Ya sea que estemos bajando de peso o manteniendo la baja, habrá determinada comida que hayamos decido evitar, ya que la experiencia nos ha demostrado que no somos capaces de manejarla con moderación.

El principio: “En caso de duda, abstente” se puede extender a otras áreas de nuestra vida. Si no estamos seguros acerca de un particular curso de acción, lo mejor es no apresurarnos a tomarlo. A medida que aprendemos a escuchar la voz interior, mejor respondemos a la guía de nuestro Poder Superior. El conocimiento de lo que es. Su voluntad se vuelve más sólido y desarrollamos una base firme para tomar decisiones.

Cuando estamos dispuestos a esperar la dirección de Dios, ésta llega. Podemos entregarle a Él nuestra indecisión para que nos la aclare.

Señor, danos prudencia para seguir Tu dirección.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Lo que más impresión causa en las juntas de TA es la buena disposición para compartir experiencias sin reserva alguna. Y muy pronto nos hallamos nosotros compartiendo en igual forma. Comenzamos por narrar nuestras experiencias y, al hacerlo, ayudamos a nuestros semejantes. Y cuando hemos descargado estas cosas de nuestro interior, nos sentimos mucho mejor. Nos hace mucho bien compartir con algún otro individuo que se halle en la misma situación angustiosa en que nos encontramos nosotros. Y cuando más compartimos con él, más firmeza adquirimos.

 –  ¿Sé yo que cuanto más comparto más probabilidades tengo de permanecer sobrio?

Meditación del Día.

Hay que solicitar constantemente la fortaleza de Dios. Una vez estando convencidos que la acción por tomar es la adecuada, una vez que se esté razonablemente seguro de la orientación de Dios, hay que solicitar aquella fortaleza. Se puede aspirar a toda la fortaleza que se necesite para hacer frente a cualquier situación. Cuando la propia provisión se haya agotado, se puede solicitar una nueva provisión. Se tiene derecho a solicitarla, y debe hacerse uso de ese derecho. Un mendigo suplica, un hijo reclama. Cuando se suplica, con frecuencia se permanece en espera, pero cuando se reclama la fortaleza de Dios para una buena causa, se obtiene inmediatamente.

Oración del Día.

Ruego poder solicitar la fortaleza de Dios siempre que la necesite. Pido poder tratar de vivir como hijo de Dios.

Reflexión diaria A.A.

Primer paso

Admitimos . . . (“Nosotros”, la primera palabra del Primer Paso).

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23.

Cuando yo bebía lo único en que pensaba era “yo, yo, yo” o “mi, mi, mi”. Tal dolorosa obsesión con uno mismo, tal enfermedad del alma, tal egoísmo espiritual me tenía atado a la botella más de la mitad de mi vida.

La búsqueda de Dios y hacer Su voluntad un día a la vez empezó con la primera expresión del Primer Paso . . . “Nosotros”. Había poder, fortaleza y seguridad en el plural y para un alcohólico como yo también había vida. Si yo hubiera tratado de recuperarme solo, probablemente habría muerto. Con Dios y con otro alcohólico tengo un propósito divino en mi vida . . . Me he convertido en un cauce del amor curativo de Dios.

El lenguaje del adiós.

Tiempo de reprogramar.

No pidas amor hasta que estés listo para estar sanado lo suficiente para dar amor y recibirlo. No pidas alegría hasta que estés listo para sentir tu dolor y liberarlo, para que puedas sentir alegría. No pidas el éxito hasta que estés listo para conquistar las conductas con las que lo sabotearías.

¿No sería bueno que pudiéramos imaginarnos que tenemos o nos hemos convertido –y luego que hemos recibido de inmediato- en aquello que queríamos? Podemos tener y ser todo lo bueno que queramos. Todo lo bueno es nuestro si lo pedimos. Pero primero se debe sembrar el campo, hacer un trabajo de preparación.

Un jardinero no plantaría las semillas a menos que la tierra estuviera adecuadamente preparada para cobijar y alimentar esas semillas. Plantarlas sería un esfuerzo desperdiciado. Sería para nosotros un esfuerzo desperdiciado tener lo que queremos antes de estar listos para ello.

Primero necesitamos hacernos conscientes de nuestro deseo o necesidad. ¡Esto puede no ser fácil! Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a callar la voz interior de nuestros deseos y necesidades. A veces, la vida tiene que trabajar muy duro para captar nuestra atención.

Luego dejamos ir nuestra vieja “programación”, las conductas y creencias que interfieren con fomentar y promover lo bueno. Muchos de nosotros tenemos fuertes programas de sabotaje, aprendidos desde la niñez, de los que necesitamos liberarnos. Podremos necesitar “actuar como si” durante un tiempo hasta que se vuelva realidad la creencia de que merecemos lo bueno.

Combinamos este proceso con mucho dejar ir, mientras nos está cambiando hasta la médula.

Hay una naturalidad en este proceso, pero puede ser intenso. Se lleva su tiempo.

Las cosas buenas son nuestras si las pedimos, si estamos dispuestos a participar en la labor de preparar el campo. Trabaja y espera.

Hoy, Dios mío, dame el valor para identificar el bien que quiero en mi vida y para pedirlo. Dame también la fe y la energía que necesito para llevar a cabo la labor de preparación que debo hacer primero.

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