Corriente Independiente de La Laguna

Mayo 20


Comida para el pensamiento.

Metas

En el programa TA, nuestra meta principal no es poder seguir a la perfección una u otra dieta. No es llegar a pesar determinado número de kilos para cierta fecha. Nuestra meta es nada más y nada menos que convertirnos en una persona nueva, en esa que Dios quiere que seamos. ¡Esa meta bien vale el esfuerzo de toda una vida!

Empezamos con el deseo de dejar de comer en forma compulsiva. Por un tiempo esa meta puede bastar. Tarde o temprano descubrimos que para poder dejar de comer compulsivamente necesitamos apoyarnos en un Poder Superior a nosotros mismos, y en el proceso de establecer una relación con ese Poder Superior nuestras metas cambian.

A medida que aumenta nuestra percepción espiritual se nos abren nuevas posibilidades. A medida que experimentamos la gracia de Dios en nuestra vida diaria, nos volvemos menos egocéntricos y nos centramos más en el Él. Poco a poco, Su voluntad va absorbiendo nuestra obstinación y nos vamos volviendo más sensibles a Su guía. Nuestro estado de ánimo, que antes era de desesperación se tiñe de esperanza, y cada vez estamos más dispuestos a dejarnos llevar a donde diga nuestro Poder Superior.

Señor, dirige mis metas.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Si en una reunión nos levantamos y decimos algo acerca de nosotros mismos con el fin de ayudar a un semejante, nos sentimos mucho mejor. Es la antigua ley de que, cuanto más se da, más se recibe. El hecho de dar testimonio y la confesión forma parte de la conservación de la sobriedad. Nunca se sabe cuándo se puede necesitar de alguien. Ayudar a los demás es una de las mejores formas para conservarse sobrio. Y la satisfacción que se obtiene al ayudar a un semejante es una de las más hermosas experiencias que se pueden vivir.

 –  ¿Estoy yo ayudando a otros?

Meditación del Día.

Jamás se alcanza una victoria real sin Dios. Todas las victorias militares de los grandes conquistadores han pasado a la historia. El mundo podría ser mejor sin los conquistadores militares. Las victorias reales son las obtenidas en el reino espiritual. “Aquel que se conquista a sí mismo es más grande que el que conquista países  Las victorias verdaderas son las victorias sobre el pecado y las tentaciones, conducentes a una vida victoriosa y plena. Por lo tanto, hay que enfrentarse a todas las dificultades con espíritu de conquista. Hay que recordar que, allí donde se halle Dios, se encuentra la victoria verdadera.

Oración del Día.

Ruego porque las fuerzas del mal en mi vida huyan ante la presencia de Dios. Pido porque, en unión de Dios, pueda obtener la victoria real sobre mí mismo.

Reflexión diaria A.A.

Un día a la vez

Por encima de todo, toma las cosas un día a la vez.

COMO LO VE BILL, p. 11

¿Por qué me engaño a mí mismo diciéndome que tengo que alejarme de la bebida solamente por un día, cuando sé muy bien que nunca debo beber otra vez en mi vida? No me estoy engañando, porque un día a la vez es probablemente la única manera en que yo puedo alcanzar el objetivo a largo plazo de mantenerme sobrio.

Si me resuelvo a nunca más beber mientras viva, creo las condiciones para un fracaso. ¿Cómo puedo estar seguro de que no beberé cuando no tengo idea de lo que me espera en el futuro?

En el plan de un día a la vez, tengo la confianza de que puedo estar alejado de la bebida por un día. Así es que empiezo con confianza. Al fin del día tengo la recompensa de haberlo logrado. El haberlo logrado me hace sentir bien y me da el deseo de más.

El lenguaje del adiós.

Tristeza.

En último término, penar por nuestras pérdidas significa someternos a nuestros sentimientos.

Tantos de nosotros hemos perdido muchas cosas, hemos dicho muchas veces adiós, hemos tenido muchos cambios. Podremos detestar las mareas del cambio, no porque el cambio no sea bueno, sino porque hemos tenido muchos cambios, muchas pérdidas.

A veces, cuando estamos en medio del dolor y de la pena, nos volvemos miopes, como los miembros de la tribu que nos muestra la película África mía. “Si los meten en la cárcel,” dijo uno de los personajes, describiendo a esta tribu, “se mueren”. “¿Por qué?”, Preguntó otro personaje.

“Porque no pueden captar la idea de que algún día saldrán de ella.

Piensan que es algo permanente, así que se mueren.”

Muchos de nosotros tenemos mucho por qué penar. A veces empezamos a pensar que la pena, o el dolor, es un estado permanente.

El dolor cesará. Una vez que lo sintamos y lo liberemos, nuestros sentimientos nos llevarán a un lugar mejor que donde estábamos cuando empezamos. Sentir nuestros sentimientos, en vez de negarlos o minimizarlos, es como nos curamos del pasado y nos movemos a un futuro mejor. Sintiendo nuestros sentimientos es como los dejamos ir.

Podrá dolernos un rato, pero la paz y la aceptación están del otro lado. De modo que es un comienzo.

Dios mío, ayúdame a admitir mis finales y a terminarlos para que pueda estar listo para nuevos comienzos.

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