Corriente Independiente de La Laguna

Mayo 16


Comida para el pensamiento.

Rebelión

A menudo, el comer en forma compulsiva puede ser una forma de rebelión. En el pasado, entre más tratábamos de ponernos a dieta, más nos rebelábamos en contra de ella, y más comíamos. No sólo nos estábamos rebelando en contra de la dieta, sino también en contra de otras personas, de nosotros mismos y de nuestro Poder Superior.

Nunca debemos considerar la abstinencia, tal como la define TA, como una dieta más. Hacerlo sería una invitación a la rebelión. Los comedores compulsivos parece que tenemos una particular tendencia a luchar contra todo tipo de limitaciones. En vez de limitarnos, la abstinencia nos libera. Ya no tenemos una dieta contra la cual rebelarnos.

Cuando aceptamos la abstinencia, decidimos hacer tres comidas al día, con medida, no comer nada entre ellas y evitar aquella que nos lleva al atracón. Nosotros escogemos en qué consistirán esas comidas, y hacemos esta elección diariamente. Lo único que tenemos que hacer es planear qué comeremos, pesar esa comida, disfrutarla y luego seguir a la siguiente sin haber comido ese primer bocado compulsivo. Es sencillo. No hay ninguna dieta contra la cual rebelarse.

Pido que nunca más necesite rebelarme.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

En la historia del Buen Samaritano, el caminante cayó entre ladrones y fue abandonado, medio muerto, en una cuneta. Y un sacerdote y un levita pasaron por el otro lado del camino, sin prestarle atención. Pero el Buen Samaritano se sintió conmovido de compasión y se acercó a él. Le vendó las heridas y lo llevó a un albergue, y cuidó de él.

–  ¿Trato yo a un compañero tragón como un sacerdote y el levita o como el Buen Samaritano?

Meditación del Día.

No hay que sentirse jamás fatigado de la plegaria. Cuando un día se vea como ha sido inesperadamente contestada la oración, se lamentará profundamente haber orado tan poco. La oración cambia las cosas. Hay que practicar la oración hasta darse cuenta de que la confianza en Dios ha llegado a ser fuerte. Y entonces hay que seguir orando, porque ha llegado a ser un hábito tan fuerte que se necesita diariamente. Hay que continuar orando hasta que la plegaria parezca llegar a ser la comunión con Dios. Esa es la verdad a la que deben llegar los verdaderos momentos de plegaria.

Oración del Día.

Ruego poder adquirir el hábito de la diaria oración. Pido poder hallar la fortaleza que necesito como resultado de esta comunión.

Reflexión diaria A.A.

Nosotros perdonamos

Frecuentemente, mientras trabajábamos en este Paso con nuestros padrinos o consejeros espirituales, nos sentíamos capaces por primera vez de perdonar, sin importarnos la profundidad del daño que creíamos que nos habían causado. Nuestro inventario moral nos había persuadido de que era deseable un perdón general para todos, pero sólo cuando resueltamente afrontamos el Paso Cinco, vimos interiormente que podíamos disponernos a recibir el perdón y a otorgarlo.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 62

¡Qué gran sensación es el perdonar! Qué revelación de mi naturaleza emocional, psicológica y espiritual. No se necesita más que la disposición de perdonar; Dios hace el resto.

El lenguaje del adiós.

Amor propio.

“Me desperté en la mañana y tuve unos momentos difíciles durante un rato”, dijo un hombre en recuperación. “Luego me di cuenta de que eso se debía a que no me estaba gustando mucho a mí mismo”. La gente que está en recuperación a menudo dice: “Simplemente no me gusto a mí misma ¿Cuándo empezaré a gustarme?”

La respuesta es: empieza ahora. Podemos aprender a ser amables, amorosos y cariñosos con nosotros mismos. De todas las conductas de recuperación que estamos luchando por lograr, amarnos a nosotros mismos puede ser la más difícil y la más importante. Si habitualmente somos duros y críticos con nosotros mismos, aprender a ser amables puede requerir de un delicado esfuerzo.

¡Pero qué valiosa aventura! Al no gustarnos a nosotros mismos, podemos estar perpetuando el desprecio, el abandono o el abuso que recibimos durante la niñez por parte de la gente importante en nuestra vida. No nos gustó lo que sucedió entonces, pero nos descubrimos copiando a aquellos que nos maltrataron al tratarnos mal a nosotros mismos.

Podemos detener ese patrón. Podemos empezar a darnos el tratamiento amoroso, respetuoso, que merecemos.

En vez de criticarnos, podemos decirnos que nos hemos desempeñado suficientemente bien. Podemos despertar por la mañana y decirnos que nos merecemos tener un día bueno. Podemos hacer el compromiso de cuidar bien de nosotros mismos durante el día. Podemos reconocer que somos merecedores de amor. Podemos hacer cosas amorosas por nosotros mismos. Podemos amar a otras personas y dejarlas que nos amen. La gente que en verdad se ama a sí misma no se centra destructivamente en sí misma. No abusa de los demás. No deja de crecer y de cambiar. La gente que se ama bien a sí misma aprende a amar también a los demás. Continuamente crece para convertirse engente más sana, aprendiendo que colocó su amor en el lugar correcto.

Hoy me amaré a mi mismo. Si caigo en el viejo patrón de no gustarme a mí mismo, encontraré una manera de salir de el.

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