Corriente Independiente de La Laguna

Abril 26


Comida para el pensamiento.

Cómo superar la pereza

Otro de los siete pecados capitales de los que no se habla mucho es la pereza. El diccionario la define como flojera o indolencia. Por experiencia sabemos que entre más comemos, más flojos nos volvemos. Todo lo postergamos, no tenemos ganas de hacer nada que sea difícil y evitamos el movimiento hasta donde sea posible.

La abstinencia pone nuestros cuerpos en un tono más alto. Con una alimentación adecuada y sin un exceso de comida para digerir, nos sentimos alertas y vivos.

Descubrimos que necesitamos menos horas de sueño y menos siestas. Los hábitos de pereza de toda la vida no cambian inmediatamente, pero si queremos ser más activos, nuestro Poder Superior nos dará la motivación.

A veces es agobiante pensar que tenemos una gran tarea esperándonos y sentimos que nunca seremos capaces de terminarla. Aquí es donde la gran diferencia estriba en la disposición de ir paso a paso. Si comenzamos, Dios nos mantendrá activos si esa tarea forma parte de Su plan.

Líbranos de la pereza.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El programa de T.A. es un programa de sumisión, liberación y acción. Cuando tragábamos estábamos sometidos a un poder más grande que nosotros mismos: la comida.

Nuestras voluntades no son útiles contra el poder de la comida. Una tragada y nos hundimos. En T.A. dejamos de estar sometidos al poder de la comida. En su lugar nos sometimos a un Poder, también superior a nosotros mismos, al que llamamos Dios.

–  ¿Me he sometido a ese Poder Superior?

Meditación del Día.

La actividad incesante no es el plan de Dios para su vida. Siempre son necesarios los momentos de recreo en busca de renovada fortaleza. Espere el más débil síntoma de temor y suspenda todo trabajo, todo, y descanse ante Dios hasta que se sienta fuerte de nuevo. Trate de la misma forma toda sensación de fatiga. Necesita descanso corporal y renovación de la fuerza espiritual. San Pablo dijo: ¿Puedo hacer todo a través de Aquel que me fortalece . Esto no quiere decir que usted tenga que hacer todas las cosas y confiar después en Dios para hallar fortaleza. Quiere decir que usted va a hacer las cosas que cree que Dios desea que haga, y solamente entonces puede descansar en Dios y en su provisión de fuerza.

Oración del Día.

Ruego porque el espíritu de Dios pueda ser siempre mi dueño. Pido poder aprender cómo descansar y escuchar, así como trabajar.

Reflexión diaria A.A.

El Punto Esencial No Es La Felicidad

“No creo que la cuestión está en la felicidad o la infelicidad. ¿Cómo abordamos los problemas que se nos presentan? ¿Cómo aprendemos mejor de estos problemas, y cómo transmitimos lo que hemos aprendido a otra gente que deseen estos conocimientos?”

COMO LO VE BILL, p. 306

En mi búsqueda de “ser feliz”, cambié empleos, me casé y me divorcié, tomé curas geográficas y me metí en deudas – financieras, emocionales y espirituales. En A.A. estoy aprendiendo a madurar. En vez de exigir a la gente, lugares y cosas, que me hagan feliz, puedo pedir a Dios que me haga aceptarme a mí mismo. Cuando me abruma mi problema, los Doce Pasos de A.A. me ayudarán a desarrollarme a través del dolor. La experiencia que gano puede ser un regalo para otros que sufren del mismo problema. Como dijo Bill, “Cuando llega el dolor, se espera de nosotros que aprendamos de buena gana la lección que nos deje, y ayudemos a otros a aprender. Cuando la felicidad llega, la aceptamos como un don, y le damos gracias a Dios por ella”. (Como lo Ve Bill, p. 306).

El lenguaje del adiós.

Resiste la negatividad.

Algunas personas son portadoras de negatividad. Son almacenes de ira acumulada y de emociones volátiles. Algunas permanecen atrapadas en el papel de víctimas y actúan de manera que prolongan su victimización. Y otras siguen presas en el ciclo de patrones adictivos o compulsivos.

La energía negativa nos puede dar un buen tirón, especialmente si estamos luchando por mantener una energía positiva y un equilibrio.

Podría parecer que a aquellos que exudan energía negativa les gustaría arrastrarnos con ellos a la oscuridad. No tenemos por qué ir. Sin juzgarlos, podemos decir que está bien alejarnos de ellos, que está bien protegernos a nosotros mismos.

No podemos hacer cambiar a las otras personas. A los otros no les ayuda que perdamos el equilibrio. No conducimos a los otros a la Luz si nos metemos con ellos en la oscuridad.

Hoy, Dios mío, ayúdame a saber que no tengo por qué permitirme a mí mismo que me arrastren a la negatividad, aunque sean los seres que amo. Ayúdame a fijar límites. Ayúdame a saber que está bien que cuide de mí mismo.

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