Corriente Independiente de La Laguna

Abril 15


Comida para el pensamiento.

Un alivio cotidiano

A través de la gracia de nuestro Poder Superior y por medio del programa de TA, los comedores compulsivos recibimos un alivio cotidiano a nuestra enfermedad. Sin embargo, éste depende de nuestro estado espiritual. Si no nos mantenemos en contacto con nuestro Poder Superior y no practicamos los principios de TA todos los días, perdemos ese alivio y volvemos a caer en la manera compulsiva de comer.

Nuestro programa es primero; las otras preocupaciones son secundarias. TA no es algo que incluimos en nuestras actividades cuando así nos conviene. Para que sea efectivo, requiere la más alta prioridad. Esto no significa que tengamos que pasarnos todo el tiempo involucrados en actividades de TA. Significa que todas nuestras actividades se guían por principios espirituales.

¿Imposible? Solamente si nos rehusamos a entregarle nuestra vida a nuestro Poder Superior. Cuando Él tiene el control, nuestro trabajo, actividades recreativas y periodos de descanso están bajo Su dirección. Estamos en sintonía espiritual cada día y a salvo de nuestra enfermedad.

Gracias por salvarme hoy de mi enfermedad.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cada uno de nosotros podrían habernos sucedido cosas terribles. Jamás sabremos lo que podría habernos sucedido cuando estábamos tragando. Generalmente pensábamos: “Eso no podría sucederme a mí”. Pero cualquiera de nosotros podría haber enfermado a alguien o haberse matado a sí mismo estando lo suficientemente tragado. Sin embargo, el temor a estas cosas no nos impedía tragar.

–  ¿Creo que en T.A. tenemos algo más efectivo que el temor?

Meditación del Día.

Tengo que conservarme tranquilo e inalterable ante las vicisitudes de la vida. Tengo que volver al silencio de la comunión con Dios para recobrar esta tranquilidad cuando se haya perdido, aunque sea por un momento. Realizaré más cosas con esta tranquilidad que con todas las actividades de un largo día. A toda costa me mantendré tranquilo. Nada puedo resolver cuando estoy agitado. Debo apartarme de las cosas que son emocionalmente perturbadoras. Debo caminar sobre terreno plano, y no verme agitado por trastornos emocionales. Debo buscar las cosas que sean tranquilas y buenas, y apegarme a ellas.

Oración del Día.

Ruego porque pueda no discutir ni disputar, sino simplemente declarar lo que yo creo que es cierto. Pido poder mantenerme en ese estado de tranquilidad que viene de la fe en los propósitos de Dios para el mundo.

Reflexión diaria A.A.

La Esclavitud De Los Resentimientos

“. . . este asunto de los resentimientos es infinitamente grave. Porque cuando estamos abrigando estos sentimientos nos cerramos a la luz del espíritu.”

COMO LO VE BILL, p. 5

Ya se ha dicho, “La ira es un lujo que no me puedo permitir”. ¿Sugiere esto que yo ignore esta emoción humana” No lo creo. Antes de enterarme del programa de A.A. yo era un esclavo de los moldes de comportamiento del alcoholismo. Estaba encadenado a la negatividad, sin esperanza de poder desencadenarme.

Los Pasos me ofrecieron una alternativa. El Paso Cuatro fue el principio del fin de mi cautiverio. El proceso de “desprenderme” empezó con un inventario. No tenía que estar atemorizado, porque los Pasos previos me aseguraron que no estaba solo. Mi Poder Superior me guio a esta puerta y me dio el regalo de poder escoger. Hoy puedo escoger abrir la puerta hacia la libertad y regocijarme a la luz de los Pasos, según limpian el espíritu dentro de mí.

El lenguaje del adiós.

Comunicación.

Parte de adueñarnos de nuestro poder está en aprender a comunicarnos en forma clara, directa y asertiva. No tenemos que dar grandes rodeos en nuestra conversación para controlar las reacciones de los demás. Los comentarios que infunden sentimientos de culpa únicamente producen culpa. No tenemos que arreglar o cuidar a la gente con nuestras palabras; tampoco podemos esperar que otros nos cuiden con sus palabras. Podemos conformarnos con que nos escuchen y acepten. Y podemos escuchar respetuosamente lo que los demás tienen que decir.

Insinuar lo que necesitamos no funciona. Los demás no pueden leernos el pensamiento y es probable que resientan nuestras indirectas. La mejor manera de asumir responsabilidad de lo que queremos es pedirlo directamente. Y también podemos insistir en que los otros sean directos. Si necesitamos decir “no” a una petición particular, podemos hacerlo. Si alguien está tratando de controlarnos a través de una conversación, podemos rehusarnos a participar.

Reconocer directamente sentimientos, tales como la decepción o la ira, en vez de hacer que los otros adivinen nuestros sentimientos o que éstos afloren de otras maneras, es parte de la comunicación responsable. Si no sabemos lo que queremos decir, también podemos decirlo.

Podemos pedir información y utilizar las palabras para establecer un contacto más cercano, pero no tenemos que escuchar insensateces, ni participar en ellas. Podemos decir lo que queremos y detenernos cuando hayamos acabado.

Hoy me comunicaré en forma clara y directa en mis conversaciones con los demás. Me esforzaré por evitar comentarios manipuladores, indirectos, que produzcan sentimientos de culpa. Puedo tener tacto y ser suave cuando sea posible. Y puedo ser asertivo si es necesario.

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