Corriente Independiente de La Laguna

Abril 14


Comida para el pensamiento.

Glotonería

En la Edad Media se consideraba a la glotonería como uno de los siete pecados capitales. Ahora que el pecado se ha convertido en un concepto impopular, nos inclinamos a pasar por alto la glotonería. Pero ésta sigue apareciendo en el diccionario, donde se le define como “comer en exceso”. Todo comedor compulsivo sabe muy bien qué es eso.

TA dice que la glotonería empieza con un bocado de más. Cuando caemos en ese primer bocado compulsivo, nos apartamos de la protección de nuestro Poder Superior y caemos en las garras de la autoindulgencia. A veces somos lo suficientemente afortunados para escapar antes de que las consecuencias sean desastrosas, pero generalmente caemos en nuestra propia trampa.

No hay cura para la glotonería, pero podemos dejar de practicarla. Podemos rehusarnos a comer ese primer bocado de más. Podemos fortalecer de tal forma nuestra mente y nuestro corazón con los dones del Espíritu, que no necesitamos comer en exceso. El tiempo que invertimos cada día trabajando los pasos de nuestro programa es nuestro seguro contra la glotonería.

Por Tu gracia, protégeme de la glotonería.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Un médico hablaba una vez acerca de ciertos casos que había conocido en su trabajo. La causa de la tragedia en cada uno de estos casos había sido la “tragonería”. Habló a la concurrencia sobre un individuo que empezó a discutir con su esposa estando “tragado” y la golpeó cuando perdió el control. Salió después y todavía “tragó” más. También hablo acerca de un hombre que se “atrancó” indigestándose hasta que se congestionó  matándose.

– ¿Cuándo leo o escucho estas historias ¿pienso en nuestro lema: pero por la Gracia de Dios?.

Meditación del Día.

Tengo que conservar el equilibrio manteniendo las cosas espirituales en el centro de mi vida. Dios me dará este reposo y equilibrio si ruego por conseguirlo. Esta tranquilidad me dará fuerza para tratar con la vida de los demás. Este equilibrio se manifestará cada vez más en mi propia vida. Debo conservar las cosas materiales en el debido lugar y mantener las cosas espirituales en el centro de mi vida. Entonces, estaré en paz en medio de la agitación del diario vivir.

Oración del Día.

Ruego porque pueda vivir con Dios en el centro de mi vida. Pido poder mantener esa paz interior en el centro de mi ser.

Reflexión diaria A.A.

El “Ofensor Numero Uno”

“El resentimiento es el ofensor número uno. Destruye más alcohólicos que cualquier otra cosa. De éste se derivan todas las formas de enfermedad espiritual, ya que nosotros hemos estado no solamente física y mentalmente enfermos, sino también espiritualmente.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 60

Cuando yo me veo practicando el Cuarto Paso, es fácil pasar por alto el daño que yo he causado, porque fácilmente puedo verlo como una cuestión de “desquitarme” por algún daño que me hicieron. Si vuelvo a vivir mis viejas heridas, esto es un resentimiento y los resentimientos ocultan de mi alma la luz del sol. Si continúo reviviendo los dolores y los odios, me heriré y odiaré a mí mismo. Después de años en la obscuridad de los resentimientos, he encontrado la luz del sol. Tengo que despojarme de mis resentimientos; no puedo permitirme el lujo de conservarlos.

El lenguaje del adiós.

Perfeccionismo.

Recuperarse de la codependencia es un proceso individual en el que es necesario cometer errores, luchar contra problemas y encarar asuntos difíciles.

Esperar que seamos perfectos retarda este proceso; nos pone en un estado de ansiedad y culpa. Esperar que los otros sean perfectos es igualmente destructivo; hace que los demás se sientan avergonzados y puede interferir con su desarrollo emocional.

La gente es humana y vulnerable, y eso es maravilloso. Podemos aceptar esa idea y apreciarla. Esperar que los demás sean perfectos nos pone en ese estado codependiente de superioridad moral. Esperar que nosotros seamos perfectos nos hace sentir rígidos e inferiores.

Podemos dejar ir ambas ideas.

Pero no es necesario que nos vayamos al otro extremo, tolerando cualquier cosa que la gente nos aviente. Podemos seguir esperando una conducta adecuada, responsable, por parte nuestra. Pero la mayoría de nosotros podemos darnos el lujo de aflojar un poquito. Y cuando dejamos de esperar que los demás sean perfectos, quizá descubramos que están actuando bastante mejor de lo que habíamos pensado. Cuando dejamos de esperar la perfección en nosotros mismos, descubriremos la belleza en nosotros mismos.

Hoy practicaré la tolerancia, la aceptación y el amor hacia los demás tal como son, y hacia mí tal como soy. Lucharé por lograr un equilibrio entre esperar demasiado y esperar demasiado poco de los demás y de mí mismo.

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Comentarios en: "Abril 14" (1)

  1. Gracias por esta pagina dios los bendigs

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