Corriente Independiente de La Laguna

Abril 5


Comida para el pensamiento.

Temores

¿Comes cuando tienes miedo? Muchos lo hacemos. Cuando éramos bebés, al ser alimentados sentíamos la seguridad del abrazo de nuestra madre. Ya de adultos, subconscientemente le dimos a la comida una especie de mágica capacidad para apartarnos de peligros reales o imaginarios.

Hay ocasiones en que la comida puede servirnos como un tranquilizante temporal, pero comer en exceso nos impide afrontar lo que tememos y aprender a lidiar con ello. Aún más, comer compulsivamente por lo general produce un sentimiento de culpa y de miedo a que “nos cachen”. Al miedo que nos produce pensar que no seremos capaces de dejar de comer se añade el miedo que nos llevó a asirnos de la comida, y entre más comemos, más grande es nuestro miedo.

Muchos de nuestros miedos no tienen base, son irracionales. Por medio del contacto con nuestro Poder Superior se nos da la cordura que los hace desaparecer. Los miedos que permanecen, a menudo son el resultado del egocentrismo que nos impide entregar por completo nuestra vida a Dios. Cuando le damos a Él el control absoluto, no tenemos nada que temer.

Que te ame a Ti lo suficiente para dejar ir mis temores.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Con frecuencia la gente se pregunta qué hace funcionar el programa de T.A. Una de las contestaciones es que T.A. funciona porque aleja a una persona de sí mismo como centro del universo y le enseña a confiar más en la camaradería de otros y en la fortaleza de Dios. El olvidarnos de nosotros mismos en la camaradería, en la oración y en la ayuda a los demás es lo que hace funcionar el programa.

–  ¿Están manteniéndome abstinente estas cosas?

Meditación del Día.

Dios es el gran intérprete entre una personalidad humana y la otra. Incluso, las personalidades que más próximas se hallan, tienen mucho en sus naturalezas que permanece como un libro lacrado, inaccesible entre ellas. Solamente a medida que Dios entra en sus vidas y las controla, son revelados los misterios de una a la otra. Cada personalidad es única y diferente. Sólo Dios comprende perfectamente el lenguaje de cada una y puede interpretar en una y otra. Aquí hallamos los milagros del cambio interior y la verdadera interpretación de la vida.

Oración del Día.

Ruego poder estar en la debida relación con Dios. Pido que Dios interprete para mí las personalidades de los demás, de suerte que pueda comprenderlos y así ayudarlos.

Reflexión diaria A.A.

Verdadera hermandad

“Ni una sola vez hemos buscado ser uno más entre los de nuestra familia, un amigo entre los amigos, un trabajador más en nuestra empresa, un miembro útil de la sociedad. Siempre tratamos de llegar a la cima, o, por el contrario, de escondernos debajo de todos. Esta conducta egocéntrica impidió la relación de compañerismo con nuestros semejantes. Fue muy escasa nuestra comprensión de la verdadera hermandad.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 56

Este mensaje que aparece en el Paso Cuatro fue el primero que yo oí con toda claridad; ¡yo no me había visto antes descrito en letras de imprenta! Antes de llegar a A.A. no sabía de ningún lugar donde se me pudiera enseñar a ser una persona entre otras personas. Desde mi primera reunión veía a la gente haciendo eso y yo quería lo que ellos tenían. Una de las razones por la que hoy soy un alcohólico feliz y sobrio es que estoy aprendiendo esta importantísima lección.

El lenguaje del adiós.

Desapeguémonos con amor.

El desapego es una de las claves en la recuperación de la codependencia. Este fortalece nuestras relaciones sanas, aquellas que queremos que crezcan y florezcan. Beneficia nuestras relaciones difíciles, ésas que estamos aprendiendo a manejar. ¡El desapego nos ayuda!

El desapego no es algo que hacemos una sola vez. Es una conducta cotidiana en nuestra recuperación. La aprendemos cuando estamos empezando nuestra recuperación de la codependencia y de cuestiones de hijos adultos de alcohólicos. Y seguimos practicándola a medida que crecemos y cambiamos, y a medida que nuestras relaciones crecen y cambian.

Aprendemos a dejar ir a la gente que amamos, a la gente que nos cae bien, y a aquellas que no nos interesan particularmente. Nos separamos nosotros mismos, y a nuestro proceso, de los otros y sus procesos.

Renunciamos a llevar las riendas y a nuestra necesidad de control en nuestras relaciones. Asumimos la responsabilidad para con nosotros y permitimos que los demás hagan lo mismo. Nos desapegamos en el entendimiento de que la vida se está desarrollando exactamente como se necesita desarrollar, tanto para nosotros mismos como para los demás.

La manera como la vida se desenvuelve es buena, aun cuando duela. Y en último término, podemos beneficiarnos hasta de las situaciones más difíciles. Hacemos esto en el entendimiento de que está a cargo de ello un Poder que es superior a nosotros y de que todo está bien.

Hoy aplicaré el concepto del desapego en mis relaciones, al máximo de mi capacidad. Si no puedo desapegarme completamente, trataré de hacerlo a medias.

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