Corriente Independiente de La Laguna

Abril 3


Comida para el pensamiento.

Con la confianza en Dios

La mayoría de nosotros hemos gastado una gran cantidad de tiempo y de energía tratando de ordenar y de arreglar nuestras propias vidas. Hemos buscado frenéticamente algo de qué agarrarnos para poder resolver nuestros problemas: una nueva dieta, un nuevo empleo, un nuevo amor. Nada ha funcionado en forma permanente. Entre más hemos tratado de enderezarnos, más hemos sido derrotados por nuestros problemas.

Cuando llegamos al programa de TA, nos aconsejaron: “Déjale tu lugar a Dios”. Al principio, quizá esto nos haya parecido una barrabasada. La idea de esperar pasivamente a que un Poder Superior hiciera por nosotros lo que no pudimos hacer nosotros mismos era un insulto a nuestro orgullo y a nuestras ilusiones de autosuficiencia. Nos daba miedo dejarle nuestro lugar a Dios.

Nuestro Poder Superior requiere que estemos dispuestos a confiar a El nuestras vidas para recibir Su fortaleza y Su guía. Desde nuestro punto de conocimiento limitado, el dejar nuestro lugar implica un riesgo. Si estamos dispuestos a correr este riesgo y tenemos el valor de encarar nuestro miedo, eventualmente recibiremos la paz y el apoyo que tanto necesitamos. Además, ¿qué tenemos que perder excepto nuestra propia debilidad?

Dame valor para confiar en Ti completamente.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragaba era totalmente egoísta. Pensaba en mí primero, en mí después, y en mí siempre. El Universo giraba en torno mío, pues yo era el centro. Cuando después de un atracón sentía malestar, mi único pensamiento era lo mal que me sentía y lo que podía hacer para sentirme mejor. Y la única cosa en la que podía pensar era en más comida. Era imposible dejar de tragar. No podía ver más allá de mí mismo y de mi propia necesidad de más comida.

– ¿Puedo ahora mirar fuera y más allá de mi propio egoísmo?

Meditación del Día.

Recuerde que la virtud esencia de la grandeza es el servicio. En cierta forma, Dios es el mayor servidor de todos, porque El siempre está esperando que acudamos a El para ayudarnos en toda empresa noble. Su fortaleza está siempre a nuestra disposición, pero tenemos que solicitarla de El a través de nuestro libre albedrío. Es un don gratis, pero tenemos que solicitarlo sinceramente. Una vida de servicio es la vida más hermosa que podemos vivir. Estamos en la tierra para servir a otros. Este es el principio y el fin de nuestro valor real.

Oración del Día.

Ruego poder cooperar con Dios en todas las cosas buenas. Pido poder servir a Dios y a mis semejantes, y así llevar una vida útil y feliz.

Reflexión diaria A.A.

Aceptar que somos humanos

“Finalmente llegamos a darnos cuenta de que el inventario debía ser el nuestro y no el de la otra persona. Así que admitimos nuestros errores honestamente y nos dispusimos a enmendarlos.”

COMO LO VE BILL, p. 222

¿Por qué el alcohólico es tan reluctante a aceptar responsabilidades? Solía beber a causa de las cosas que otra gente me hacía. Una vez que entré a A.A. se me dijo que buscara en dónde me había equivocado. ¿Qué tenía yo que ver con todos estos asuntos? Cuando yo simplemente aceptaba que había tenido mi parte en ellos, pude ponerlo por escrito y verlo como era – cosas humanas. No se espera que sea perfecto. Yo he cometido errores antes y los seguiré cometiendo. El ser honesto respecto a ellos me permite aceptarlos – y aceptarme a mí mismo – y a aquellos con quienes tenía diferencias; desde ahí, la recuperación está sólo a una corta distancia.

El lenguaje del adiós.

Aceptación

Ríndete al momento. Remóntate sobre él, por todo lo que esto vale la pena. Lánzate sobre él.

Deja de resistirte!

Gran parte de nuestra angustia se crea cuando nos estamos resistiendo. Es posible sentir gran alivio, consuelo y cambio cuando aceptamos, cuando simplemente aceptamos.

Perdemos nuestro tiempo, desperdiciamos nuestra energía y hacemos más difíciles las cosas al resistir, reprimir y negar. El reprimir nuestros pensamientos no hará que éstos desaparezcan. Reprimir un pensamiento ya formado no nos hará una persona mejor. Piénsalo. Deja que se haga realidad. Luego, libérate de él. Un pensamiento no es para siempre. Si no nos gusta, podemos pensar otro o cambiarlo.

Pero para hacerlo, debemos aceptar el primer pensamiento y liberarnos de él. La resistencia y la represión no cambiarán nada. Nos podrán en guerra con nuestros pensamientos.

Nos hacemos la vida más difícil al resistir y reprimir nuestros sentimientos. No importa cuán oscuro, cuán incómodos, cuán injustificados, cuán sorprendentes, cuan “inadecuados” consideremos que sean nuestros sentimientos, resistirnos y reprimirlos no nos librará de ellos. Hacerlo los empeorará. Se moverán en torbellino en nuestro interior, nos atormentarán, nos enfermarán, harán que nos duela el cuerpo, nos obligarán a hacer cosas compulsivas, nos mantendrán despiertos o nos podrán a dormir.

En el análisis final, lo único que se nos pide hacer es aceptar nuestros sentimientos sintiéndolos y diciendo: “Si, esto es lo que siento”.

Los sentimientos son para el momento presente. Cuanto más rápido aceptemos un sentimiento, más pronto nos moveremos al siguiente.

Resistir o reprimir pensamientos y sentimientos no nos hará cambiar ni convertirnos en la persona que queremos ser o que pensamos que deberíamos ser. Nos pone en resistencia con la realidad. Nos hace reprimidos. A veces nos deprime.

Resistirnos a los eventos o a las circunstancias de nuestra vida no cambia las cosas, no importa qué indeseables puedan ser los eventos o las circunstancias.

La aceptación nos convierte en la persona que somos y que queremos ser. La aceptación les da poder a los eventos y a las circunstancias para que se conviertan en lo mejor.

¿Qué hacemos si estamos resistiéndonos en una guerra sin cuartel contra alguna realidad en nuestra vida? Aceptar nuestra resistencia puede ayudarnos, también, a superarla.

Aceptación no significa que estemos dando nuestra aprobación. No significa que nos sometamos a la voluntad y a los planes de otro. No significa compromiso. No es para siempre. Es para el momento presente. La aceptación no hace las cosas más difíciles. Las hace más fáciles. La aceptación no significa que aceptemos el abuso o el maltrato; no significa que renunciemos a nosotros mismos, a nuestros límites, esperanza, sueños, deseos o necesidades. Significa que aceptemos lo que es, para que sepamos qué hacer para cuidar de nosotros mismos y qué límites necesitamos fijar. Significa que aceptamos lo que hay, y quienes somos, en el momento presente, para que estemos libres de cambiar y de crecer.

La aceptación y el sometimiento nos lleva hacia delante en este viaje. La fuerza no funciona

La aceptación y el sometimiento, dos conceptos que lastiman más antes de practicarlos.

Hoy practicaré aceptarme a mí mismo y a mis circunstancias actuales.

Empezaré a ver y a confiar en la magia que la aceptación puede traer a mi vida y a mi recuperación.

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