Corriente Independiente de La Laguna

Febrero 17


Comida para el pensamiento.

Para perdonarnos a nosotros mismos

Nos gustaría ser perfectos, pero cuando cometemos errores, nos es difícil perdonarnos. Si comemos algo que no está dentro de nuestro plan de alimentación, la ira que sentimos por nuestra debilidad puede escalar y llevarnos a un tremendo atracón. Cuando estamos bajo presión y actuamos tontamente o le decimos algo poco amable a alguien cercano, podemos castigarnos comiendo hundiéndonos en un estado de ánimo negativo.

Para volver al buen camino necesitamos perdonarnos a nosotros mismos y dejar el error atrás. No nos hace ningún bien reprocharnos una y otra vez por nuestra debilidad y tratar de recomponer lo que deberíamos haber hecho diciendo “si hubiera…”.

En TA nos volvemos suficientemente humildes para admitir que nunca seremos perfectos. Luchamos por progresar. Es necesario perdonarnos para que podamos efectuar un cambio positivo.

Que pueda yo perdonar como Tú perdonas.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

La comida compulsiva es veneno para el tragón. Veneno no es una palabra demasiado fuerte, porque tragar conduce con el tiempo a la muerte del tragón. Puede ser una muerte rápida o una muerte lenta. Cuando pasamos por la vida y vemos varios tipos de comidas revestidas con presentaciones llamativas para hacerlas aparecer atractivas, debemos tener siempre el propósito de decirnos: “Todo eso es veneno para mi”.  Y lo es. La comida compulsiva envenenó nuestras vidas durante largo tiempo.

– ¿Sé, que puesto que soy un tragón, toda comida fuera de mi plan es veneno para mí?

Meditación del Día.

Debo, de algún modo, encontrar el medio de acercarme a Dios. Esto es lo que realmente tiene importancia. Tengo que buscar de alguna manera el verdadero pan de la vida, que es la comunión con Él. Tengo que asirme a la verdad en el centro de toda adoración. Esta verdad central es todo lo que importa. Todas las formas de veneración tienen esta comunión con Dios como su motivo y meta.

Oración del Día.

Ruego poder reunirme con Dios en tranquila comunión. Pido poder participar del alimento espiritual que Dios ha dispuesto para mí.

Reflexión diaria A.A.

El amor en sus ojos

Algunos de nosotros no creemos en Dios, otros no podemos creer, y hay otros que, aunque creen en Dios, no alcanzan a esperar que El haga el milagro.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 27

Los cambios que yo veía en la gente nueva que llegaba a la Comunidad eran lo que me ayudaba a perder mis temores y transformar mi actitud negativa en positiva. Podía ver el amor en sus ojos y estaba impresionado por la gran importancia que para ellos tenía su sobriedad de “Un Día a la Vez”. Honradamente habían considerado el Segundo Paso y llegaron a creer que un poder superior a ellos mismos estaba devolviéndoles el sano juicio. Esto me infundía fe en la Comunidad y la esperanza de que podría funcionar para mí también. Llegué a darme cuenta de que Dios era un Dios bondadoso y no aquel Dios castigador a quien había temido antes de unirme a A.A. Además, me di cuenta de que El había estado conmigo en todas esas ocasiones que estuve en dificultades antes de llegar a A.A. Hoy yo sé que fue El quien me condujo a A.A. y que yo soy un milagro.

El lenguaje del adiós.

Aceptación

Nuestro concepto básico de recuperación que nunca pierde su poder para obrar milagros es el concepto llamado aceptación. No logramos la aceptación en un momento. A menudo tenemos que pasar por una miríada de sentimientos, a veces ira, rabia, vergüenza, lástima de uno mismo o tristeza. Pero si la aceptación es nuestra meta, la lograremos.

¡Qué cosa más liberadora es reírnos de nuestras debilidades y sentir gratitud por nuestros puntos fuertes! El llegar a conocer el paquete completo que llamamos “ nosotros” –con todos nuestros sentimientos, pensamientos, tendencias e historias- merece la aceptación y nos trae sentimientos de curación.

Aceptar nuestras circunstancias es otra cura milagrosa. Para que cambie algo o alguien, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos, a los demás y a las circunstancias exactamente como son. Luego, necesitamos ir un paso más allá. Necesitamos sentir gratitud por nosotros mismos y por nuestras circunstancias. Añadimos un toque de fe diciendo: “ Sé que así es exactamente como deben ser las cosas por el momento”.

No importa cuánto nos compliquemos, lo básico nunca pierde su poder para devolvernos al sano juicio.

Hoy, Dios mío, ayúdame a practicar el concepto de la aceptación en mi vida. Ayúdame a aceptarme a mí mismo, a los otros y a mis circunstancias. Llévame un paso más allá y ayúdame a sentir gratitud.

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