Corriente Independiente de La Laguna

Enero 13


Comida para el pensamiento.

Comer en exceso es un infierno

Cuando caemos en la trampa de comer en forma compulsiva, nos sentimos a merced de una fuerza malévola y diabólica, ante la cual somos impotentes. La mente nos indica que debemos dejar de comer, pero nuestro cuerpo se ve imposibilitado para hacerlo. Un atracón puede comenzar en forma plácida “una probadita por aquí y otro por allá”, pero luego se convierte en una tortura.

Como sabemos el daño que nos estamos haciendo a nosotros, nos sentimos culpables mientras nos damos el atracón. Nos odiamos a nosotros mismos porque no podemos detenernos. Entre más comemos, más incómodos nos sentimos, tanto física como mentalmente. La ropa nos aprieta y nos sentimos llenos e hinchados. Nuestra mente empieza a recorrer viejos caminos irracionales y negativos. Cualquiera que se cruce en nuestro camino puede ser objeto de nuestra ira. Perdemos el control, nos separamos de nuestro Poder Superior y nos sentimos en un infierno.

Que no se nos olvide cada día que el primer bocado compulsivo abre las puertas del infierno.

Señor, líbrame del infierno de comer en exceso.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragábamos estábamos viviendo, física y mentalmente, una vida antinatural. Castigábamos nuestros cuerpos llenándolos de comida. No comíamos lo suficiente y comíamos lo que no debíamos. No disfrutábamos de suficiente sueño ni del tipo adecuado de descanso. Nos estábamos arruinando físicamente. Teníamos una obsesión por comer y no podíamos concebir la vida sin estar comiendo. Vivíamos imaginando todo género de cosas absurdas acerca de nosotros mismos y de las demás personas. Nos estábamos destruyendo mentalmente.

-¿Desde que llegué a TA. me estoy sintiendo mejor física y mentalmente?

Meditación del Día.

Creo que mi vida se está puliendo como el oro en un crisol. El oro no permanece en el crisol sino hasta que ha quedado pulido. Jamás desesperaré ni desconfiaré. Ahora tengo amigos que ansiaba conquistar. Si me desviase o fracasase, les causaría dolor y disgusto. Continuaré tratando de vivir una vida mejor.

Oración del Día.

Ruego que siempre solicite la fortaleza de Dios mientras se está puliendo el oro de mi vida. Pido que pueda llevarlo a cabo con la ayuda de Dios.

Reflexión Diaria A.A.

No sucede de la noche a la mañana.

No estamos curados del alcoholismo. Lo que en realidad tenemos es una suspensión diaria de nuestra sentencia, que depende del mantenimiento de nuestra condición espiritual.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 79

La fantasía alcohólica más común parece ser: “Conque sencillamente no beba, todo estará muy bien”. Una vez que se me aclaró la niebla, vi – por primera vez – el desastre en que se había convertido mi vida. Tenía problemas familiares, económicos, legales y profesionales; tenía dudas provocadas por viejas ideas religiosas; había aspectos de mi carácter a los que tenía tendencia a hacer la vista gorda porque fácilmente me podrían haber convencido de que era un desahuciado y haberme impulsado nuevamente a escapar. El Libro Grande me servía como guía para solucionar todos mis problemas. Pero n sucedió de la noche a la mañana – ni tampoco automáticamente, sin que yo hiciera un esfuerzo. Siempre tengo que reconocer la misericordia y las bendiciones de Dios que brillan a través de cualquier problema que tenga que enfrentar.

El lenguaje del Adiós

Experimenta sentimientos positivos

Cuando en la recuperación hablamos de los sentimientos, a menudo nos concentramos en el trío problemático: el dolor emocional, el miedo y la ira.

Pero en el reino emocional hay también otros sentimientos: felicidad, alegría, paz, contento, amor, cercanía, emoción.

Está bien que nos permitamos sentir los sentimientos placenteros. No tenemos que preocuparnos cuando experimentamos sentimientos positivos; no tenemos por qué asustarnos y dejarlo ir; no tenemos que sabotear nuestra felicidad. A veces lo hacemos para irnos al terreno, menos feliz, que nos es familiar.

Es bueno sentirnos bien. No tenemos que analizar, juzgar o justificar. No tenemos que deprimirnos ni dejar que otros nos depriman, inyectándonos negatividad.

Podemos permitirnos sentirnos bien.

Hoy me recordaré a mí mismo que tengo derecho a sentirme tan bien como pueda. Puedo experimentar muchos momentos de bienestar; puedo encontrar un punto de equilibrio en el que me sienta contento, en paz y bien.

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