Corriente Independiente de La Laguna

Enero 11


Comida para el pensamiento.

Ninguna cantidad es suficiente

Para el comedor compulsivo, un bocado extra es demasiado y mil no son suficientes. No importa cuánto comamos, nunca estamos “satisfechos”. Creemos recordar la época en la que una pequeña golosina extra nos hacía sentir completamente satisfechos y contentos, y tratamos desesperadamente de recapturar esa sensación.

Entre más comemos, peor nos sentimos. Ahora, en vez de satisfacernos, ese bocado extra compulsivo dispara un antojo insaciable que nos lleva a consumir enormes cantidades de comida innecesaria. A veces comemos hasta sentirnos exhaustos, físicamente enfermos, o hasta que se nos ha acabado la comida, pero aun así, no quedaremos satisfechos.

Entre más comemos, más queremos comer. Cada exceso incrementa ese apetito que ya está fuera de control. Como ninguna cantidad será suficiente para producir el tipo de satisfacción que buscamos, nuestra única esperanza es abstenernos de ese primer bocado compulsivo. Si seguimos honestamente un plan de alimentación y eliminamos todos los excesos y comidas que nos llevas a darnos un atracón, con el tiempo nuestro caprichoso apetito estará bajo control. El trabajo consciente de cada uno de los pasos del programa de T.A. nos brindará día con día la satisfacción emocional y espiritual que nunca podremos obtener de la comida.

Señor, enséñame a trabajar para obtener una satisfacción verdadera.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando tragabamos, la mayoría de nosotros nunca pensamos en ayudar a los demás. Nos gustaba pagar las “tragadas” de quienes nos rodeaban porque eso nos hacía sentirnos importantes. Pero sólo utilizábamos a los demás para nuestro propio placer. Jamás se nos ocurría levantarnos para tratar de ayudar a alguien que necesitara ayuda. Para nosotros, ayudar a los demás era un juego de tontos. Pero cuando llegamos a T.A. comenzamos a tratar de ayudar a los demás y descubrimos que ayudar a otros nos hacía felices y nos ayudaba, a su vez, a permanecer sobrios.

¿He aprendido que hay felicidad en ayudar a los demás?

Meditación del Día.

Pediré solamente fortaleza y que se haga la voluntad de Dios. Haré uso de la ilimitada reserva de la fortaleza de Dios para mis necesidades. Procuraré buscar la voluntad de Dios. Me esforzaré por lograr tener la presencia constante de Dios, porque Él es la luz del mundo. He llegado a ser un peregrino que únicamente necesita las órdenes de empresa, fortaleza y dirección para este día.

Oración del Día.

Ruego que encuentre la dirección de Dios, día a día. Pido que me esfuerce a conservarme en presencia de Dios.

Reflexión Diaria A.A.

El paso cien por cien

“Solamente el Paso Uno, donde hicimos una total admisión de que éramos impotentes ante el alcohol, se puede practicar con absoluta perfección.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 72

Mucho antes de que yo lograra la sobriedad en A.A., sabía sin duda alguna que el alcohol me estaba matando; sin embargo, aun con este conocimiento, yo era incapaz de dejar de beber. Así que, cuando me enfrenté al Paso Uno, me resultó fácil admitir que no tenía la capacidad para no tomar. ¿Pero era mi vida ingobernable? ¡Qué va! Cinco meses después de llegar a A.A., estaba bebiendo otra vez y me preguntaba por qué.

Más tarde, de regreso en A.A. y doliéndome todavía de mis heridas, llegué a darme cuenta que el Paso Uno es el único Paso que se puede dar al cien por ciento. Y la única manera de darlo completamente es darlo completo. Desde entonces, ya han pasado muchas veinticuatro horas y no he tenido que volver a dar el Primer Paso.

El lenguaje del Adiós

Deja ir el sentimiento de culpa

“Hay un buen truco que usan las personas que tienen una relación disfuncional”, dijo una mujer en recuperación. “El otro hace algo mal o algo equivocado y luego se queda allí parado hasta que te sientes culpable y terminas ofreciendo disculpas.”

Muchas veces, las cosas por las que nos sentimos culpables no son asunto nuestro. Cuando alguna persona se comporta en forma incorrecta, de alguna manera está violando nuestros límites. Si nos oponemos a esa conducta, la persona se enoja y se pone a la defensiva. Entonces, nosotros nos sentimos culpables.

El sentimiento de culpa puede impedir que fijemos los límites que nos conviene establecer y que les convienen también a los demás. El sentimiento de culpa puede impedir que cuidemos sanamente de nosotros mismos.

No debemos permitir que los demás estén seguros de que siempre nos sentiremos culpables. No tenemos que permitirnos que la culpa nos controle, sea merecida o no.

Podemos romper la barrera de la culpa que nos impide cuidar de nosotros mismos. Empuja. Empuja más fuerte. No tenemos la culpa, ni estamos locos ni equivocados. Tenemos derecho a fijar límites y a insistir en que se nos trate en forma adecuada. Podemos separar nuestros problemas de los demás y dejar que cada persona experimente las consecuencias de su propia conducta, incluyendo el sentimiento de culpa. Podemos confiar en nosotros mismos para saber cuándo están siendo violados nuestros límites.

 

Hoy dejaré ir mis pequeños y mis grandes sentimientos de culpa. La luz y el amor están de mi lado. 

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