Corriente Independiente de La Laguna

Enero 9


Comida para el pensamiento.

Llamadas telefónicas

Cuando nos unimos a T.A., descubrimos que no estamos solos. Nos volvemos parte de una larga cadena de individuos que comparten un problema en común: comer en forma compulsiva, y que unos a otros se dan fuerza y se apoyan. El teléfono es nuestra cuerda salvavidas. Una conversación telefónica es una minijunta en la cual la mayoría de nosotros descubrimos que necesitamos tener viarias de ellas a diario.

Se sugiere que hagamos por lo menos tres llamadas telefónicas al día, además de comunicarnos con nuestro padrino. Llamamos cuando nos asalta la tentación y la dificultad, y también cuando tenemos buenas noticias que contar. Una llamada telefónica puede ser un medio para prevenir problemas durante el día o, simplemente, un gesto de amistad y camaradería que nos mantiene en contacto.

Sea cual sea la razón, la persona que recibe la llamada obtiene ayuda, tanto como quien la inició. La llamada telefónica nos recuerda que ninguno de nosotros estamos solos, que tenemos un programa que nos apoya, y que juntos lograremos el éxito.

Que no sea yo tan orgulloso ni tan tímido, ni que esté tan ocupado que no use el teléfono.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando bebíamos, la mayoría de nosotros no teníamos fe verdadera en nada. Tal vez pudimos haber dicho que creíamos en Dios, pero actuábamos como si no fuera así. Nunca pedimos sinceramente a Dios que nos ayudara y jamás aceptamos realmente su ayuda. Para nosotros, la fe parecía falta de fuerza de carácter. Pero cuando llegamos a A.A. comenzamos a tener fe en Dios y descubrimos que la fe nos proporcionaba la fortaleza necesaria para triunfar sobre la bebida.

-¿He llegado a saber que en la fe hay fortaleza?

Meditación del Día.

Tendré fe a pesar de lo que me sobrevenga. Seré tolerante, aún en medio de las aflicciones. No temeré las presiones de la vida, porque creo que Dios sabe cuánto puedo soportar. Miraré al futuro con confianza. Sé que Dios no me pedirá que soporte nada que pudiera vencerme o destruirme.

Oración del Día.

Ruego que ponga este día mi vida en manos de Dios. Pido que tenga fe para que nada me trastorne o debilite en mi determinación de permanecer sobrio.

Reflexión Diaria A.A.

Un acto de providencia

Es verdaderamente espantoso tener que admitir que, con la copa en la mano, hemos deformado nuestras mentes hacia una obsesión de beber tan destructiva que sólo un acto de la Providencia puede remover.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 23

Para mí, el acto de la Providencia, (una manifestación de cuidado y dirección divina), ocurrió cuando yo experimentaba la quiebra total del alcoholismo activo – todo lo significativo de mi vida había desaparecido. Llamé por teléfono a Tragones Anónimos y, desde ese instante, mi vida nunca ha sido la misma. Al reflexionar sobre ese momento muy especial, sé que Dios estaba trabajando en mi vida mucho antes de que yo reconociera y aceptara conceptos espirituales. Mediante este único acto de Providencia pude quitarme de la bebida y empezar mi viaje hacia la sobriedad. Mi vida continúa desarrollándose con cuidado y dirección divina. El Paso Uno, admitir que yo era impotente ante el alcohol, y que mi vida se había vuelto ingobernable, cobra cada día más sentido para mí – un día a la vez – en la Comunidad salvadora y vivificadora de Tragones Anónimos.

El lenguaje del Adiós

Responsables de nosotros mismos

“Hemos estado haciendo cosas equivocadas por razones correctas.”

YA NO SEAS CODEPENDIENTE.

Ser cuidador consiste en asumir las responsabilidades de los demás, al tiempo que descuidamos la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos. Cuando de manera instintiva nos sentimos responsables de los sentimientos, de los pensamientos, de las elecciones, de los problemas, de la comodidad y del destino de los demás, somos cuidadores.

Quizá creamos, a nivel inconsciente, que los otros son responsables de nuestra felicidad, tal y como nosotros somos responsables de la suya.

Ser una persona considerada, amorosa y cariñosa es una meta meritoria. Pero ser una persona cuidadora significa descuidarnos a nosotros mismos hasta el punto de sentirnos victimados. Ser cuidador implica cuidar a los demás de tal forma que les impida aprender a ser responsables de si mismos.

Ser cuidador no funciona. Lastima a los demás y también nos hiere. La gente se enoja, se siente lastimada, usada y victimada, y nosotros también. La conducta más amable y generosa que podemos elegir es la de asumir la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos, por lo que pensamos, sentimos, queremos y necesitamos. Lo más beneficioso que podemos hacer es ser fieles a nosotros mismos y dejar que los demás asuman su propia responsabilidad.

Hoy le pondré atención a mis propias responsabilidades. Dejaré que los demás hagan lo mismo. Si tengo dudas acerca de cuáles son mis responsabilidades reales, haré un inventario.

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