Corriente Independiente de La Laguna

Diciembre 15


Comida para el pensamiento.

Estamos enfermos

Hasta que aceptemos por completo que estamos enfermos, no empezaremos a recuperarnos. Mientras creamos que lo único que necesitamos es una buena dieta y un poco de fuerza de voluntad, no entenderemos la naturaleza de nuestra enfermedad. Hace mucho que hubiéramos sido capaces de dejar de comer compulsivamente si la respuesta hubiera sido la fuerza de voluntad y la dieta.

Cuando examinamos la historia de nuestra obesidad a la luz del programa TA, nos percatamos que estamos luchando contra una enfermedad que empeora en forma progresiva, y que nunca se cura.

Una vez que aceptemos el hecho de que no hay cura para nuestra enfermedad, empezaremos a desarrollar el control. Hasta que reconozcamos la seriedad de nuestra enfermedad, no tendremos éxito para controlarla.

Al reconocer que nuestra vida misma depende de que guardemos la abstinencia y practiquemos los principios de TA, llegaremos a aceptar la realidad de nuestra situación. Podemos vivir una vida satisfactoria, plena, llena de compensaciones si no nos olvidamos que estamos enfermos y que nuestra recuperación nunca será completa.

Cada día, que no me olvide que soy un enfermo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El servicio a los demás hace del mundo un buen lugar. La civilización se paralizaría si cada ser fuera siempre nada más para sí mismo. Nosotros los tragones tenemos la maravillosa oportunidad de contribuir al bienestar del mundo. Tenemos un problema común. Estamos dotados de una forma única para ayudar a los que tengan el mismo problema. Qué maravilloso sería el mundo si toda la gente encontrara una solución común  a su mayor problema y dedicara el resto de su vida a ayudar a los que tuvieran ese problema común, en sus ratos desocupados. Pronto se tendría un mundo extraordinario.

¿Me doy cuenta de la oportunidad única que tengo al dar servicio?

Meditación del Día.

Hoy podemos vivir en la conciencia del contacto con Dios, conservando buenos pensamientos, palabras y obras. Si en ocasiones la vida parece tener sombras y viene el descontento, hay que recordar que esto no significa que la presencia de Dios se ha retirado, sino que más bien puede deberse a la falta de voluntad nuestra de reconocer esa presencia. Los días sombríos son los adecuados para hacer lo que debe hacerse, al igual que los días de quietud. La conciencia de la cercanía de Dios volverá a estar con nosotros cuando vengan esos días sombríos, si mantenemos el espíritu alerta y receptivo.

Oración del Día.

Ruego que pueda enfrentar con valor los días sombríos. Pido que tenga fe en que los días luminosos volverán.

Reflexión diaria A.A.

Hacer cualquier cosa para ayudar.

Ofrécele (al alcohólico) tu amistad y compañerismo. Dile que si quiere ponerse bien, tú harás cualquier cosa para ayudarlo.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 88

Yo recuerdo la atracción que sentía hacia los dos hombres de A.A. que hicieron el Paso Doce conmigo. Me dijeron que yo podía obtener lo que ellos tenían, sin condiciones, y que lo único que yo tenía que hacer era tomar la decisión de unirme a ellos en el sendero de la recuperación. Cuando yo trato de convencer a un recién llegado para que haga las cosas a mi manera, olvido lo beneficioso que era para mí la generosa amplitud de mente de esos hombres.

El lenguaje del Adiós.

Sentimientos

Está bien tener sentimientos y sentirlos, todos ellos.

Aunque llevemos años en recuperación, podemos seguir sintiendo que batallamos con nosotros mismos acerca de este asunto. De todas las prohibiciones con que hemos vivido, ésta es potencialmente la más perjudicial y con la que más tiempo hemos vivido.

Muchos de nosotros hemos necesitado cerrar nuestra parte emocional para sobrevivir ciertas situaciones. Cerramos la parte nuestra que siente coraje, tristeza, miedo, alegría y amor. Podemos haber apagado también nuestros sentimientos sexuales y sensuales. Muchos de nosotros vivimos dentro de sistemas con gente que rehusaba tolerar nuestras emociones. Nos avergonzaban o nos regañaban por expresar sentimientos, generalmente la gente a la que se le había enseñado a reprimir los propios.

Pero los tiempos han cambiado. Ahora está bien reconocer y aceptar nuestras emociones. No necesitamos permitir que nuestras emociones nos controlen; tampoco necesitamos reprimir rígidamente nuestros sentimientos.

Nuestro centro emocional es una parte valiosa de nosotros. Está conectada a nuestro bienestar físico, a nuestro pensamiento y a nuestra espiritualidad.

Nuestros sentimientos también están conectados a ese gran don, el instinto. Ellos nos permiten dar y recibir amor.

No somos ni débiles ni deficientes por dar rienda suelta a nuestros sentimientos. Eso significa que nos estamos convirtiendo en personas sanas y completas.

Hoy, me permitiré a mí mismo reconocer y aceptar cualquier sentimiento que pase por mí. Sin vergüenza, me sintonizaré con mi parte emocional.

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