Corriente Independiente de La Laguna

Noviembre 29


Comida para el pensamiento.

Flexibilidad

Si examinamos los patrones de conducta que teníamos cuando comíamos en forma compulsiva, descubriremos que éramos demasiado rígidos. Nuestra obsesión mental y nuestra adicción física nos tenían presos en una conducta repetitiva que admitía muy poca espontaneidad. Con la cantidad de tiempo y de energía que gastábamos en comer, teníamos poca flexibilidad. La mayor parte de nuestro tiempo libre la utilizábamos para apoyar nuestra adicción en una u otra forma.

A medida que nos recuperamos, descubrimos que nos amenaza la cantidad de tiempo no estructurado o los cambios súbitos en nuestro horario. Una vacación inesperada nos puede traer una sensación de vacío o de aburrimiento. Cuando por alguna razón hay un cambio de planes, esto puede provocarnos confusión y desasosiego. Sin una rutina firme, podemos sentirnos incómodos.

El recordar que la abstinencia es lo más importante en nuestra vida, sin excepción, puede ser un ancla que nos sujete cuando las circunstancias requieran que seamos flexibles. Mientras guardemos la abstinencia, somos libres de alterar horarios y planes de acuerdo con nuestra preferencia y conveniencia. La flexibilidad y la espontaneidad son posibles cuando la abstinencia es firme.

Enséñame a ser flexible.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El camino de A.A. es el camino de la sobriedad, sin embargo, hay recaídas. ¿Por qué ocurren estas recaídas? ¿Por qué no aceptamos todos a A.A. y nos conservamos sobrios? Hay muchas razones, pero se ha comprobado sin excepción que, una vez que somos alcohólicos, nunca podremos volver a beber normalmente. No ha habido un solo caso que pruebe lo contrario. Muchos alcohólicos han tratado de beber después de un período de sobriedad de algunos días o de algunos años y, que sepamos, ninguno ha podido ser un bebedor normal otra vez.- “¿Podría ser yo la única excepción?”.

Meditación del Día.

“Estamos reunidos en Tu nombre”.

Primero, estamos juntos, unidos por una lealtad común a Dios y entre nosotros. Luego, cuando se ha cumplido esta condición, Dios está presente con nosotros. Después, cuando Dios está allí y es uno con nosotros, decimos una oración común. Luego, nuestra oración habrá de ser contestada de acuerdo con la voluntad de Dios. Más adelante, cuando nuestra oración sea contestada, quedamos unidos por una fraternidad duradera del espíritu.

Oración del Día.

Ruego que sea leal a Dios y a mis semejantes. Pido que mi vida sea vivida hoy cerca de la de Él y de la de ellos.

Reflexión diaria A.A.

Guardianes activos

“Para nosotros, sin embargo, representa algo más que una sana política de relaciones con el público. Es algo más que la negación del envanecimiento personal. Esa Tradición nos recuerda en forma práctica y constante que las ambiciones personales no tienen lugar en A.A. Mediante esa Tradición, cada miembro es guardián de nuestra Sociedad.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 192

El concepto básico de la humildad está expresado en la Undécima Tradición : me permite participar completamente en el programa de una manera sencilla, pero no obstante profunda; llena mi necesidad de ser una parte integral de un todo muy significativo. La humildad me acerca al verdadero espíritu de unión y unidad, sin el cual yo no podría mantenerme sobrio. Al recordar que cada miembro es un ejemplo de sobriedad, cada uno viviendo la Undécima Tradición , yo puedo experimentar la libertad porque cada uno de nosotros es anónimo.

El lenguaje del adiós.

Paso doce.

El Paso Doce dice que habiendo obtenido un despertar espiritual, tratemos de llevar este mensaje a los demás. Nuestro mensaje es de esperanza, de amor, de consuelo, de salud, un modo de vida mejor, que funciona.

¿Cómo lo llevamos? No rescatando. No controlando. No obsesionándonos. No volviéndonos evangelistas de la causa de la recuperación. Llevamos este mensaje de maneras pequeñas, sutiles pero poderosas. Hacemos nuestro propio trabajo de recuperación y nos convertimos en una demostración viviente de esperanza, de amor a sí mismo, de consuelo y de salud. Estas calladas conductas pueden ser un poderoso mensaje.

Invitar, no ordenar ni exigir a alguien a que acuda a una reunión es una manera poderosa de llevar el mensaje.

Asistir a nuestras reuniones y compartir con los demás cómo nos funciona a nosotros la recuperación es una forma poderosa de llevar el mensaje. Con frecuencia, nos descubrimos a nosotros mismos llevando el mensaje en forma más efectiva que cuando nos disponemos a reformar, a convencer o a obligar a alguien a que entre en recuperación.

Cuidar como dañas a los demás y controlar no son formas de llevar el mensaje. Lo único que acarrean esas conductas es codependencia.

Y empero, la forma más poderosa de ayuda a los demás consiste en ayudarnos a nosotros mismos. Cuando hacemos nuestro propio trabajo y somos honestos y abiertos acerca de ello impactamos más a los demás que con nuestro gesto “ayudador”, más bien intencionado. No podemos cambiar a los demás, pero cuando nos cambiamos nosotros mismos, podemos terminar cambiando al mundo.

Hoy me esforzaré en llevar el mensaje de maneras que funcionen.

Dejaré ir mi necesidad de “ayudar” a la gente. En vez de ello, me concentraré en ayudarme y cambiarme a mí mismo. Si me viene una oportunidad para compartir mi recuperación con alguien, lo haré tranquilamente.

Dios mío, ayúdame a demostrarle a los demás consuelo, fuerza y esperanza. Podré ser un canal para ayudar a los demás cuando esté listo. Esto no tengo que forzarlo; ocurrirá de manera natural.

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