Corriente Independiente de La Laguna

Noviembre 20


Comida para el pensamiento.

Comiendo por mamá

Cuando éramos pequeños, hacíamos feliz a mamá cuando nos comíamos lo que ella nos daba. Como nuestras emociones estaban muy enlazadas con las de ella, cuando ella estaba contenta, nosotros estábamos felices también. Quizá desarrollamos la equivocada noción de que entre más comiéramos, más feliz estaría mamá y, por lo tanto, más contentos nos sentiríamos nosotros.

Puede ser que esta ilusión persista hasta nuestra vida adulta. En algún nivel, nosotros quizá aún no nos hayamos dado cuenta de que ninguna cantidad de comida que comamos hará a mamá permanentemente feliz, del mismo modo que no nos hará felices a nosotros. Muchas veces quizá comimos para darle gusto a mamá, en vez de hacerlo porque realmente quisiéramos la comida. En el inconsciente, puede ser que aún pensemos que podemos complacerla consumiendo más comida de la que necesitemos.

A menudo, trabajar el programa de TA nos da luz acerca de otras cosas que estamos haciendo para poder darle gusto a otra persona. Como cada individuo es responsable de su propia felicidad, no hay nada que podamos hacer para asegurar la felicidad de otra persona. Darnos cuenta de esto en lo profundo de nuestro ser es una poderosa herramienta para mantener la abstinencia.

Que me dé cuenta de lo fútil que es comer para darle gusto a otra persona.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Ya no trato de escapar de la vida a través del alcohol. El beber formó parte de un mundo irreal para mí y yo trate de vivir en él. Pero a la luz del día, la vida real regresaba y el enfrentarla era más duro que nunca, porque tenía menos recursos con los cuales encararme a la vida. Cada intento de escapar debilitaba mi personalidad. Todo el mundo sabe que el alcohol, al suprimir las inhibiciones, permite la fuga de la realidad. El alcohol adormece las células cerebrales que presiden sobre nuestras principales facultades y nos manda a un mundo irreal de ebriedad. A.A. me ha enseñado a no escapar y a enfrentarme a la realidad.

–  ¿He dejado de tratar de escapar de la vida?

Meditación del Día.

En estos momentos de quieta meditación hay que tratar más y más de poner nuestras esperanzas en la gracia de Dios. Hay que saber que, sea lo que sea que el futuro nos depare, tendrá más y más de bueno: No hay que poner todas las esperanzas y deseo en las cosas materiales. La abundancia de cosas trae hastío. Hay que crecer espiritualmente. Hay que aprender a confiar más y más en el poder de Dios y en esa confianza tendremos una visión del valor más alto de las cosas del espíritu.

Oración del Día.

Ruego que no esté agobiado por las cosas materiales. Pido me dé cuenta del valor más alto de las cosas espirituales.

Reflexión diaria A.A.

Tu voluntad, no la mía

“. . . cuando se hagan peticiones específicas, será bueno agregar a cada una de ellas esta reserva: . . . si es Tu voluntad”.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 109

Yo simplemente pido durante el día que Dios me dé la mejor comprensión de su voluntad que yo pueda tener para ese día, y que se me conceda la gracia para cumplirla. Según transcurre el día, puedo hacer una pausa cuando me encuentro en situaciones que debo enfrentar o con otras decisiones que debo tomar, y renovar la simple petición: “Hágase Tu voluntad, no la mía”.

Siempre debo tener en mente que en todas las situaciones yo soy responsable del esfuerzo y Dios es responsable del resultado. Puedo “desprenderme y dejárselo a Dios” repitiendo humildemente: “Hágase Tu voluntad, no la mía”. La paciencia y la perseverancia en buscar Su voluntad para conmigo, me librarán del dolor que dan las expectativas egoístas.

El lenguaje del adiós.

Deseos y necesidades.

A muchos de nosotros nos han lavado el cerebro para pensar que no podemos tener lo que queremos en la vida. Esa es la creencia del mártir. Nace de la privación y del miedo.

Identificar lo que queremos y necesitamos, y escribirlo luego, pone en movimiento una poderosa cadena de eventos. Indica que estamos asumiendo la responsabilidad de nosotros mismos, que le estamos dando permiso a Dios y al universo para proveer nuestros deseos y necesidades.

La creencia de que merecemos tener un cambio en el carácter, en una relación, una nueva dimensión en una relación que ya existe, una posesión, cierto nivel de salud, de vida, de amor o de éxito, es una fuerza poderosa para que suceda eso que deseamos.

Frecuentemente, cuando nos damos cuenta de que queremos algo, ¡ese sentimiento es Dios que nos está preparando para recibirlo! Escucha. Confía. Dale poder a lo bueno en tu vida prestando atención a lo que quieres y necesitas. Escríbelo. Afírmalo mentalmente. Reza por ello. Luego, déjalo ir. Dáselo a Dios y ve qué sucede.

Los resultados pueden ser mejores de lo que pensabas.

Hoy prestaré atención a lo que quiero y necesito. Me daré tiempo para escribirlo, y luego lo dejaré ir. Empezaré a creer que merezco lo mejor.

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