Corriente Independiente de La Laguna

Noviembre 18


Comida para el pensamiento.

Sin salida.

Hemos intentado varios caminos para evitar los problemas y el dolor emocional. Además de la comida, quizá hayamos utilizado el alcohol, las drogas, el sueño, el sexo, la actividad compulsiva o el soñar despiertos en exceso para tratar de escapar a cualquier cosa que no queríamos afrontar. Sin duda, descubrimos que nada funcionaba permanentemente; el problema o el dolor permanecieron.

El intento de evitar el malestar emocional es lo que convierte el miedo en pánico. Cualquier cosa que nos perturbe o nos amenace se vuelve menos manejable cuando pretendemos que no existe. Ahora que tenemos el programa TA y el contacto con un Poder que es superior a nosotros mimos, podemos confrontar nuestros problemas sin buscar frenéticamente una salida de la realidad.

Nuestro dolor es el que nos enseña las cosas que deseamos saber. Al estar dispuestos a hacernos pedazos, somos capaces de sanarnos. A través de nuestro enorme malestar, nos vigila Aquel que nos cura. No necesitamos ninguna salida.

Gracias por la fe que supera el pánico.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

He superado mi morosidad. Siempre esta dejando las cosas para mañana y entonces nunca se hacían.”Hay mucho tiempo por delante” era mi lema, en vez de “Hay que actuar ahora”.

Bajo la influencia del alcohol tenía planes grandiosos. Cuando no bebía estaba demasiado ocupado en recuperarme de la borrachera anterior para poder empezar algo. “Algún día haré eso“ pero nunca lo hacía. En A.A. he aprendido que es mejor cometer un error de ve3z en cuando que no hace nunca nada. Aprendemos a través de pruebas y errores; pero debemos actuar ahora y no dejar las cosas para mañana.

-¿He aprendido a hacer las cosas ahora?.

Meditación del Día.

“No hay que encender la luz para ponerla debajo de un celemín. Levantáos y brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que glorifique al Señor que está en los cielos”. La gloria del Señor brilla en la belleza del carácter del hombre. Brota en nosotros aunque sólo nos demos cuenta de ello parcialmente. “Ahora ven como a través de un cristal empañado, pero más adelante verán cara a cara”. La gloria del Señor es demasiado deslumbradora para que los mortales la puedan ver plenamente en la tierra. Pero algo de esta gloria brota en nosotros cuando tratamos de reflejar esa luz en nuestras vida.

Oración del Día.

Ruego que trate de ser reflejo de la luz Divina. Pido que algunos de sus rayos brillen en mi vida.

Reflexión diaria A.A.

Una red de seguridad

“Ocasionalmente. . . nos sobrecoge una rebeldía tan deprimente que sencillamente no podemos orar. Cuando esto acontece, no debiéramos pensar muy mal de nosotros mismos. Debiéramos simplemente tratar de reanudar la oración tan pronto como sea posible, haciendo lo que sabemos que es lo mejor para nosotros.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 111

Algunas veces grito, pataleo y le doy la espalda a mi Poder Superior. Entonces mi enfermedad me dice que soy un fracaso y que si me mantengo enojado, con toda seguridad me emborracharé. En esos momentos de terquedad es como si me hubiera resbalado al borde de un precipicio y hubiera quedado agarrándome con una mano. El párrafo arriba citado es mi red de seguridad porque me insta a probar un nuevo comportamiento, tal como ser bondadoso y paciente conmigo mismo. Esto me asegura que mi Poder Superior esperará hasta que nuevamente yo esté dispuesto a correr el riesgo de soltarme para caer en la red y orar.

El lenguaje del adiós.

Permitamos que nos consientan.

Deja que te consientan y te amen. Deja que la gente te apoye. Deja que te abracen cuando eso te haría sentir bien. Deja que alguien te escuche, te apoye y te aliente cuando lo necesites. Recibe el consuelo de la presencia física de alguien cuando lo necesites. Deja que se te apoye emocionalmente y que se te cuide.

Durante demasiado tiempo hemos estado en el fondo, atendiendo las necesidades de los demás y afirmando que no tenemos necesidades propias. Hemos cerrado, durante demasiado tiempo, la parte nuestra que anhela que la consientan.

Es tiempo, ahora, de afirmar esas necesidades, de identificarlas y de comprender que merecemos que se satisfagan.

¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿Qué nos haría sentir bien? ¿De qué maneras nos gustaría que los demás nos consintieran y nos apoyaran? Entre más claros podamos ser acerca de nuestras necesidades, mayores las posibilidades de que se satisfagan.

Abrazos. Un oído que escucha. Apoyo. Aliento. La presencia emocional y física de gente que se interesa por nosotros. ¿No suena bien eso? ¿No suena tentador? Una vez alguien me dijo: “Los ochenta han sido una década de “yo”

Ahora, tal vez los noventa puedan ser una década de “tu”. ”Mi respuesta fue inmediata. “Que los noventa sean una década de “tú”y “yo”. ”No importa cuánto tiempo llevemos en recuperación, nunca sobrepasaremos nuestra necesidad de que nos consientan y nos amen.

Hoy estaré abierto a reconocer mi necesidad de que me consientan.

También estaré abierto a las necesidades de los que me rodean. Puedo empezar a adoptar una actitud de consentimiento, de amor hacía mímismo y a asumir la responsabilidad de mis necesidades en las relaciones.

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