Corriente Independiente de La Laguna

Noviembre 7


Comida para el pensamiento.

La comida no es mamá.

En la mente de un bebé, la comida es sinónimo de mamá. A medida que el bebé crece, los dos conceptos se diferencian, pero quizá nunca se separan. Nosotros, los TA’s, quizá sigamos confundiendo la comida con mamá.

Con frecuencia sentimos gran hostilidad y resentimiento hacia nuestra madre; ella no nos dio suficiente amor, o nos dio un amor equivocado; nos sobrealimentó, o nos negó lo que necesitábamos. ¡Tal vez sigamos buscando en el refrigerador a la madre perfecta! ¿Qué no es tiempo ya de darnos cuenta que ella no está ahí?

No importa qué comamos, o cuánto, no podemos regresar atrás el reloj y volvernos otra vez parte de nuestra madre. Quizá en vez de ser inadecuada, nuestra madre era una fuente tal de consuelo y satisfacción que no queremos enfrentar la vida sin un sustituto de su presencia. Nuestro Poder Superior tiene la intención de que lleguemos a depender de Él aún más de lo que dependíamos de nuestra madre. A diario nos ofrece una relación de un amor e intimidad más grandes aún que los que existen entre madre e hijo. Para crecer en esa relación se requiere de la abstinencia de comer en forma compulsiva.

Te entrego a Ti mi relación con mi madre.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

He perdido muchos de mis resentimientos. He aprendido que el desquitarme no hace ningún bien. Cuando tratamos de vengarnos, en vez de sentirnos mejor quedamos frustrados y defraudados. En vez de castigar a nuestros enemigos, sólo lastimamos nuestra tranquilidad. No vale la pena alimentar el mal humor, porque quedamos mucho más lastimados. El odio causa frustración, conflicto interior y neurosis. Si damos rienda suelta al odio, nos hacemos odiosos. Si estamos resentidos, los demás se resienten con nosotros. Si no nos cae bien la gente, no le caemos bien a ella. La venganza es un veneno poderoso para nosotros.

-¿He perdido mis resentimientos?

Meditación del Día.

No somos tanto nosotros como la gracia de Dios que hay en nosotros lo que ayuda a los que nos rodean. Si ayudamos aún a los que no nos caen bien, veríamos que no habría ningún obstáculo para ser utilizados por la gracia de Dios. Nuestro propio orgullo y egoísmo son los mayores obstáculos. Hay que apartarlos del camino y entonces la gracia de Dios fluirá a través de nosotros hacia las vidas de los demás. Entonces todos aquellos que se relacionan con nosotros podrán en alguna forma ser ayudados. Hay que conservar el espíritu abierto, libre de aquellas cosas que hacen que la vida sea vana a inefectiva.

Oración del Día.

Ruego que todos los que tengan comunicación conmigo se sientan mejor por ello. Pido tener cuidado de no abrigar en mi corazón todo aquello que pueda alejar a la gente.

Reflexión diaria A.A.

Despréndete y déjaselos a Dios.

“. . . pidiéndole solamente que nos dejase conocer Su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 103

Cuando yo “me desprendo y se lo dejo a Dios”, pienso más clara y sabiamente. Sin tener que pensarlo, rápidamente me desprendo de las cosas que me causan dolor e incomodidad. Ya que me resulta difícil desprenderme de la clase de pensamientos y actitudes preocupantes que me causan una inmensa angustia, todo lo que tengo que hacer durante esos períodos es dejar que Dios, como yo lo concibo, lo haga por mí, y al momento me desprendo de los pensamientos, recuerdos y actitudes que me están molestando.

Cuando recibo ayuda de Dios, como yo lo concibo, puedo vivir mi vida un día a la vez y enfrentarme a cualquier situación que se me presente. Solamente entonces puedo vivir una vida de victoria sobre el alcohol, en cómoda sobriedad.

El lenguaje del adiós.

Relaciones.

Hay un regalo para nosotros en cada relación que nos llega.

A veces, el regalo es una conducta que estamos aprendiendo a adquirir: desapego, autoestima, volverse suficientemente seguro para poder fijar un límite o adueñarnos de nuestro poder de alguna otra manera.

Algunas relaciones fomentan nuestra curación interior, la curación de algunos asuntos del pasado o de un asunto que estamos enfrentando hoy.

A veces nos descubrimos aprendiendo las lecciones más importantes de la gente que menos esperábamos que nos ayudara. Las relaciones pueden enseñarnos a amarnos a nosotros mismos o a alguien más. O quizá aprendamos a dejar que los demás nos amen.

A veces no estamos seguros de qué lección estamos aprendiendo, especialmente cuando estamos en medio del proceso. Pero podemos confiar en que la lección, el regalo ahí están. No tenemos que controlar nosotros este proceso. Lo entenderemos cuando sea tiempo.

También podemos confiar en que el regalo es precisamente el que necesitamos.

Hoy estaré agradecido por todas mis relaciones. Me abriré a la lección y al regalo por parte de cada persona en mi vida. Confiaré en que yo, también, soy un regalo en  las vidas de otras personas.

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