Corriente Independiente de La Laguna

Noviembre 4


Comida para el pensamiento.

¿Cuánto es suficiente?

Seguimos midiendo y pesando nuestra comida tanto cuando estamos bajando de peso como cuando lo estamos manteniendo. Como somos comedores compulsivos, no tenemos el concepto innato de cuánta comida es suficiente. Medir con exactitud nos libera de la ansiedad de decidir cuánto es suficiente. Como somos expertos en racionalizar que necesitamos cantidades extra, no nos permitimos estimar por nosotros mismos las porciones cuando tenemos a la mano la báscula y tazas de medir.

Para el comedor compulsivo, ninguna cantidad de comida es suficiente. Tomamos una decisión racional acerca de nuestro plan alimentario para el día, basando dicha decisión en los requerimientos nutricionales objetivos en vez de en nuestros antojos subjetivos. Le damos este plan de alimentación a un padrino calificado, quien nos previene de perdernos en una preocupación y ansiedad sin fin acerca de lo que vamos a comer.

Cuando seguimos concienzudamente los lineamientos de la abstinencia, podemos descansar seguros en el conocimiento de que hemos comido las cantidades correctas.

Que me satisfaga lo suficiente.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Puedo hacer cosas que nunca hice antes. El alcohol me quitaba la iniciativa y la ambición. No podía reunir la energía para empezar algo. Dejaba resbalar las losas. Cuando estaba borracho, estaba demasiado inerte has para ponerme los zapatos. Ahora puedo dedicarme a hacer algo. Puedo escribir cartas cuando es necesario; puede hacer llamadas telefónicas; puedo hacer arreglos caseros; y puedo dedicarme a mis pasatiempos. Siento el impulso de crear, ese impulso creador que esta completamente sofocado por el alcohol. Estoy libre para realizar mis obras nuevamente.

-¿He recuperado mi iniciativa?.

Meditación del Día.

“En tu presencia hay alegría plena. A tu diestra hay goces imperecederos”.  No podemos encontrar la felicidad buscándola. El buscar el placer no trae la felicidad a la larga, sino que la desilusión. No hay que buscar esta alegría plena en el placer. No puede lograrse en esta forma. La felicidad es el producto de una vida recta. La verdadera felicidad llega como resultado de vivir en todos los aspectos en la forma en que se crea que Dios desea que vivamos, tanto con respecto a nosotros mismos como en relación con los demás.

Oración del Día.

Ruego que no busque siempre como meta el placer. Pido estar satisfecho con la felicidad que viene de hacer lo que la conciencia dice.

Reflexión diaria A.A.

Una disciplina diaria.

“. . . cuando esas prácticas (el autoexamen, la meditación y la oración) están lógicamente relacionadas y entrelazadas, el resultado es una base firme para la vida.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 105

Los últimos tres Pasos del programa invocan la amante disciplina de Dios sobre mi obstinada naturaleza. Si todas las noches yo dedico unos momentos a revisar los puntos sobresalientes de mi día, reconociendo a la vez aquellos aspectos que no me gustaron tanto, obtengo una historia personal de mí mismo, historia que es esencial para el viaje hacia mi autodescubrimiento. Podía ver mi desarrollo, o la falta del mismo, y pedir en oración meditativa ser aliviado de aquellos defectos continuos que me causan dolor. La meditación y la oración también me enseñan el arte de centrarme y escuchar. Veo que el alboroto del día se va apagando cuando rezo por Su voluntad y orientación. La práctica de pedirle a El que me ayude en mis esfuerzos por la perfección, le da una nueva perspectiva al tedio de cada día, porque sé que hay honor en cualquier trabajo bien hecho. La disciplina diaria de oración y meditación me mantendrán en buena condición espiritual para enfrentarme a lo que venga – sin pensar en un trago.

El lenguaje del adiós.

Ira

Sentirse enojado –y, a veces, el acto de culpar- es una parte natural y necesaria de la aceptación de la pérdida y el cambio, de la pena. Podemos permitirnos a nosotros mismos y a los demás enojarnos mientras vamos de la negación a la aceptación.

Mientras llegamos a aceptar la pérdida y el cambio, podremos culparnos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior o a los demás.

La persona podrá tener relación con la pérdida o ser un inocente espectador. Podemos escucharnos decir a nosotros mismos: “ Si tan solo él hubiera hecho eso… Si él no hubiera hecho eso…¿Por qué Dios no hizo las cosas de otra manera?…” Sabemos que culpar no ayuda. En la recuperación, las contraseñas son auto responsabilidad y responsabilidad personal, no culpar. En último término, el sometimiento y la auto responsabilidad son los únicos conceptos que nos pueden llevar hacia delante, pero para llegar ahí podemos necesitar darnos permiso de sentirnos enojados y de ocasionalmente incurrir en el reproche.

Es útil, al tratar con los demás, recordar que ellos, también, pueden necesitar atravesar su etapa de enojo para lograr la aceptación. No permitir a los demás, o a nosotros mismos, atravesar la ira y el culpar puede retardar el proceso de pena.

Confiemos en nosotros mismos y en el proceso de pena. No nos quedaremos enojados para siempre. Pero podemos necesitar ponernos furiosos un rato mientras indagamos qué hubiera podido ser, para finalmente aceptarlo como es.

Dios mío, ayúdame a aceptar mi ira y la de los demás como una parte normal para lograr la aceptación y la paz. Dentro de ese marco, ayúdame a esforzarme por la responsabilidad personal.

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