Corriente Independiente de La Laguna

Octubre 22


Comida para el pensamiento.

La curación

Dios, según lo conciba cada uno de nosotros, tiene el poder para curar nuestros cuerpos, mentes y corazones. Una vez que admitimos que estamos enfermos, podemos abrirnos al Poder que hará posible nuestra recuperación. A medida que profundizamos en el programa TA, comprobamos que no es únicamente el cuerpo el que sufre de la enfermedad de la compulsión por comer. La mente y las emociones también se ven enturbiadas y es necesario que Dios las limpie.

El proceso de curación puede ser doloroso. A veces tenemos que empeorarnos antes de mejorar. Otras tenemos que sentirnos más desolados por el exceso en el comer, por el orgullo, por el miedo y el egoísmo antes de estar dispuestos a volvernos a nuestro Poder Superior para que nos cure. No nos esforzamos para seguir los Doce Pasos hasta que vemos cuan desesperadamente enfermos estamos.

Dios cura, pero Él requiere de nuestro esfuerzo y cooperación. El grado de recuperación lo determina la intensidad de nuestro deseo de aliviarnos. Cuando nuestro deseo se concentra en la fuente de salud y se mantiene ahí, podemos sanar.

Oramos por la curación.

Reflexión diaria A.A.

Verdadera tolerancia.

“Por último, empezamos a ver que todas las personas, incluyéndonos a nosotros, estamos en algún grado enfermos emocionalmente así como también frecuentemente equivocados. Nos acercamos a la verdadera tolerancia y vemos lo que significa el amor real a nuestros semejantes.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 99

Se me ocurrió la idea de que, en cierto grado, toda la gente está emocionalmente enferma. ¿Cómo no lo habíamos de estar? ¿Quién entre nosotros es perfecto espiritualmente? ¿Quién entre nosotros es físicamente perfecto? ¿Cómo podría cualquiera de nosotros ser emocionalmente perfecto? Por lo tanto, ¿qué otra cosa podríamos hacer sino soportarnos los unos a los otros y tratarnos como nos gustaría ser tratados en circunstancias similares. Eso es realmente el amor.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Además, estoy dispuesto a hacerle frente al resto de mi vida sin alcohol. He hecho la importante decisión de una vez por todas. Me he rendido lo mejor que he podido a lo inevitable. Espero no tener más resistencias. Espero que nada de lo que me llegue a suceder ahora lo utilice para justificar el que me tome un trago. Ni la muerte de un ser querido, ni una catástrofe en cualquier aspecto de mi vida debe justificar el que yo beba. Aun cuando estuviera en una isla desierta, lejos del resto del mundo, pero no lejos de Dios, debo jamás sentir el derecho de beber. Para mí se acabó el alcohol. Siempre estaré a salvo, a menos que tome esa primera copa.-  ¿Estoy plenamente resignado a este hecho?

Meditación del Día.

Día por día debemos de construir una fe firme en un Poder Superior, y en la capacidad de ese poder de darnos toda la ayuda que necesitamos. Teniendo estos momentos de meditación cada mañana, comenzamos el día con la renovación de nuestra fe, hasta que llega a ser una parte de nosotros y se convierte en un hábito firme. Debemos de tratar de llenar nuestros pensamientos cada día con todo lo que es armonioso y bueno, bello y duradero.

Oración del Día.

Ruego construir un hogar en mi alma para que more en él el espíritu de Dios. Pido llegar a tener al fin una fe inconmovible.

El lenguaje del adiós.

Pensamiento del Día.

Aférrate a lo tuyo.

Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes.

A veces es difícil ampararnos en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros tratan de convencernos de lo contrario.

En estos casos, los demás pueden estar lidiando con cuestiones de culpa y de vergüenza. Ellos pueden tener su propio programa. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creyéramos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiáramos en nosotros mismos; preferirían involucrarnos en sus tonterías.

No tenemos por qué dejar que los otros nos confisquen nuestra verdad o nuestro poder. Eso es codependencia.

Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que algo debe andar mal con nosotros por sentir lo que sentimos o por creer lo que creemos, le damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud mental.

Cuando menospreciamos esa importante parte nuestra que sabe cuál es la verdad, nos desconectamos de nuestro centro. Nos sentimos locos.

Nos metemos en la vergüenza, en el miedo, en la confusión. Perdemos el rumbo cuando le permitimos a alguien que nos quite el tapete sobre el que estamos parados.

Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.

Sé abierto. Pósate en tu verdad. Confía en lo que sabes y rehúsate a aceptar la negación, las tonterías, las intimidaciones o la coerción que quisieran sacarte de tu rumbo.

Pide que se te muestre la verdad, clara, no que te la muestre la persona que está tratando de manipularte o de convencerte, sino tú mismo, tu Poder Superior y el universo.

 

Hoy confiaré en mi verdad, en mis instintos y en mi capacidad para asentarme en la realidad. No permitiré que me dominen las intimidaciones, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o la gente que tiene problemas peculiares.

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