Corriente Independiente de La Laguna

Octubre 12


Comida para el pensamiento.

Sigamos adelante.

El pasado se ha ido para siempre y nunca podremos regresar a él, aunque nuestra enfermedad progrese. No podemos esperar controlarlo tomando medidas que pudieron haber funcionado en el pasado. Esos métodos eventualmente fallaron, y probarlos de nuevo solamente nos llevará al mismo punto del fracaso.

La única forma de evitar el fracaso repetitivo es seguir hacia delante en forma creativa según nos guíe nuestro Poder Superior. Cada día es una nueva creación, y cada día brinda nuevas lecciones y oportunidades. Necesitamos construir sobre el pasado, pero no necesitamos repetirlo.

Seguir adelante implica arriesgarnos a lo desconocido. La antigua rutina que nos es familiar, deprimente como es, es algo que conocemos. Abandonarla requiere valor y confianza en Aquél que sabe y se preocupa por nosotros. Para seguir adelante, debemos actuar. El conocimiento de uno mismo no produce crecimiento interior hasta que vaya acompañado de acciones específicas.

Que me arriesgue a probar nuevas acciones mientras Tú me conduces hacia delante.

24 horas al día

Pensamiento del Día.

¿Estoy todavía de “gratis” en T.A.? ¿Soy de los que reciben todo y nada dan? ¿Voy a las juntas y me siento hasta atrás para dejar que los demás hagan todo el trabajo? ¿Creo que es suficiente estar sobrio y sentarme sobre mis laureles? Si es así, no he avanzado mucho en el programa, ni he obtenido casi nada de lo que ofrece. Seré una persona débil en tanto que no coopere con los trabajo del grupo. Alguna vez tengo que levantarme y entrar en acción. No soy sólo un espectador; se supone que soy un miembro del equipo.- “¿Ayudo en los trabajos del grupo?”.

Meditación del Día.

Hay que tratar de estar agradecido por cualquier visión que se tenga. Hay que tratar de realizar, en las pequeñas cosas, un servicio fiel a Dios y a los semejantes. Hay que hacer cada día nuestra pequeña parte con un espíritu de servir a Dios. Hay que poner en acción la palabra de Dios y no permanecer pasivo. En la vida diaria, hay que tratar de conservar la fe en Dios. Cada día trae una nueva oportunidad para ser útil. Hasta cuando estemos tentados a descansar o evadir el problema, hay que enfrentarlo honestamente como un reto y no detenerse.

Oración del Día.

Ruego poder realizar cada tarea fielmente, Pido que pueda enfrentarme a cada problema de la vida honestamente sin detenerme.

Reflexión diaria A.A.

Refrenar la precipitación.

“Cuando hablamos o actuamos a la ligera o precipitadamente, la capacidad de ser imparciales desaparece en el acto.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 105

Ser imparcial y tolerante es una meta hacia la que tengo que trabajar diariamente.  Le pidoi a Dios, como yo lo concibo a El, que me ayude a ser cariñoso y tolerante con mis seres queridos y con aquellos con los que me encuentro en estrecho contacto.  Pido orientación para refrenar mi lenguaje cuando estoy agitado y hago una pausa para reflexionar sobre los trastornos emocionales que mis palabras puedan causar, no solo a otros sino también a mí. La oración, la meditación y los inventarios son la clave del pensamiento sano y de la acción positiva para mí.

El lenguaje del adiós.

Seamos amables con nosotros mismos en épocas penosas.

El proceso de adaptarse al cambio y a la pérdida consume energía. La pena nos drena, a veces nos deja exhaustos. Algunas personas necesitan “meterse en su capullo para transformarse”, según las palabras de Pat Carness, mientras atraviesan el proceso de pena.

Nos sentimos más cansados de lo común. Nuestra capacidad para funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede reducirse temporalmente. Quizá queramos escondernos en  la seguridad de nuestro dormitorio.

La pena es gruesa. Nos puede acabar.

Esta bien ser gentiles con nosotros mismos cuando estemos atravesando cambios y el proceso de pena. Queremos mantener las disciplinas de la recuperación, pero podemos ser compasivos con nosotros mismos. No tenemos por qué esperar más de nosotros mismos de lo que podemos dar durante estas épocas. Ni  siquiera tenemos porqué esperar tanto de nosotros mismos como esperaríamos normal y razonablemente.

Podemos necesitar más descanso, más sueño, más comodidad. Podemos estar más necesitados y tener menos que dar. Está bien aceptarnos a nosotros, y a nuestras necesidades que han cambiado, en épocas de pena, de estrés y de cambio.

Esta bien que nos permitamos meternos en nuestro capullo durante las épocas de transformación. Podemos someternos al proceso y confiar en que una nueva, emocionante energía se está creando dentro de nosotros.

Antes de que pase mucho tiempo, nos saldrán las alas y volaremos.

 

Dios mío, ayúdame a aceptar mis necesidades que han cambiado en las épocas de pena, de cambio y de perdida

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