Corriente Independiente de La Laguna

Septiembre 25


Comida para el pensamiento.

No te aferres

Mientras estemos vivos, experimentaremos épocas de alegría y tiempos de tristeza. Tratar de aferrarnos a los periodos de júbilo y evitar la inevitable depresión que todos sentimos de cuando en cuando nos lleva a buscar una estimulación artificial. Usar la comida para tratar de quedarnos en una nube color de rosa no funcionó, como tampoco funciona ninguna otra cosa.

Al entregar nuestras vidas, estamos dispuestos a dejarlos ir y a caminar a través de periodos de júbilo y de tristeza, según se van presentando. Tratar de aferrarnos a ellos detiene nuestro progreso. En esta vida nada es más cierto que el cambio, y cuando dejamos de comer en exceso estamos mejor capacitados para lidiar las variaciones de nuestros sentimientos y circunstancias.

Sea cual sea nuestro estado de ánimo o situación actual, podemos seguir guardando la abstinencia. La abstinencia le da estabilidad y orden a nuestra vida, a pesar de los cambios. Si permanecemos centrados en el Poder que es superior a nosotros, nos liberamos de que nos afecten en extremo, ya sea el gozo o la depresión.

Al centrarme en Ti, que camine con calma a través de los tiempos de alegría y de tristeza.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Estudiemos el término “Experiencia Espiritual” tal como se describe en el libro Alcohólicos Anónimos: “Una experiencia espiritual es algo que da origen a un cambio de personalidad. Al entregar nuestras vidas a Dios, tal como lo concebimos, sufrimos un cambio. La naturaleza de este cambio es evidente en los tragones recuperados. Este cambio de personalidad no se manifiesta necesariamente en una experiencia espectacular. No necesitamos adquirir inmediatamente una arrolladora conciencia de Dios, seguida de súbito por un cambio de sentimiento y de perspectiva. En la mayoría de los casos el cambio es gradual.

– ¿Noto un cambio gradual y continuo en mí mismo?

Meditación del Día.

“Venid a mí todos aquellos que trabajen y se ven agobiados, porque yo les daré reposo”. Para descansar de las preocupaciones de la vida puede recurrirse a Dios cada día en la oración y en la comunión. El descanso verdadero y la serenidad nacen de un profundo sentido de la bondad fundamental del universo. Los brazos eternos de Dios están detrás de todo y nos apoyan. Hay que comunicarse con Dios, no tanto para hacerle peticiones como por el resultado de la confianza en su voluntad y en sus propósitos para nuestras vidas. Hay que estar seguros de la fuerza que Dios tiene a nuestra disposición, estar conscientes de su apoyo y esperar con calma hasta que Dios llene totalmente nuestras vidas.

Oración del Día.

Ruego poder estar consciente hoy del apoyo de Dios. Pido poder descansar y sentirme seguro con Él.

Reflexión diaria A.A.

Lo Primero Es Lo Primero

Algunos de nosotros hemos recibido golpes muy fuertes para aprender esta verdad: Con empleo o sin empleo, con esposa o sin esposa, sencillamente no dejamos de beber mientras antepongamos la dependencia de otras personas a la dependencia de Dios.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 91

Antes de llegar a A.A., siempre tenía pretextos para echarme un trago: “Ella dijo . . .”, “El dijo . . .”, “Me despidieron ayer . . .”, “Hoy conseguí un muy buen trabajo”. Ninguna área de mi vida estaría bien si volviera a beber. Mi vida en sobriedad mejorada cada día. Tengo que recordar siempre, no beber, confiar en dios y mantenerme activo en A.A. ¿Estoy poniendo hoy algo antes de mi sobriedad, antes de Dios o antes de A.A.?

El lenguaje del adiós.

En paz con el pasado.

“Ni Dios puede cambiar el pasado”

Agatón

Aferrarse al pasado, ya sea a través de la culpa, de la nostalgia, de la negación o del resentimiento, es un desperdicio de valiosa energía, de energía que se puede usar para transformar el hoy y el mañana.

“Yo solía vivir en mi pasado”, dijo una mujer en recuperación. “O bien estaba tratando de cambiarlo, o estaba dejando que me controlara. Por lo general eran ambas cosas”.

“Constantemente me sentía culpable de cosas que habían sucedido. De cosas que yo había hecho; de cosas que otros me habían hecho a mí, aunque había reparado casi todos los daños, la culpa me embargaba.

De alguna manera, todo era mi culpa. Simplemente, nunca pude dejarlo ir.” “Me aferré a la ira durante años, diciéndome a mi misma que era justificada. Estaba en negación acerca de muchas cosas. A veces, trataba de olvidarme absolutamente de mi pasado, pero nunca me detuve a analizarlo realmente; mi pasado era como una nube oscura que me perseguía, y del cual no me podía sacudir. Supongo que me asustaba dejarlo ir, que le temía al hoy, que le temía al mañana.” “He estado en recuperación durante años, y me ha llevado casi los mismos años tener una perspectiva adecuada de mi pasado. Estoy aprendiendo que puedo olvidarlo; necesito curarme de él. Necesito sentir y dejar ir cualquier sentimiento que aún tenga, especialmente la ira.” “Necesito dejar de culparme a mí misma por los eventos dolorosos que ocurrieron y confiar en que todo ha sucedido de acuerdo con lo programando y que verdaderamente todo está bien. He aprendido a dejar de tener remordimientos, a sentirme agradecida”.

“Cuando  pienso en el pasado, le doy gracias a Dios por la curación y el recuerdo. Si ocurre algo que necesite de una reparación, lo hago y término con ello. He aprendido a ver mi pasado con compasión hacia mi misma, confiando en que mi Poder Superior tenía el control, incluso entonces”.

“Me he curado de algunas de las peores cosas que me pasaron. He hecho las paces conmigo misma acerca de estas cuestiones y he aprendido que curarme de algunas de ellas me ha permitido ayudar a los otros a curar se también. Soy capaz de ver cómo las peores cosas me ayudaron a formar mi carácter y a desarrollar algunas de mis facetas más sutiles.” “Incluso he llegado a desarrollar gratitud por mis relaciones fracasadas porque ellas me han llevado a ser quien soy y a encontrarme donde me encuentro hoy.” “Lo que he aprendido ha sido la aceptación, sin culpa, sin ira, sin culpar y sin vergüenza. He tenido incluso que aprender a aceptar los años que pasé sintiéndome culpable, enojada, avergonzada y culpando a los demás.” Nosotros no podemos controlar el pasado. Pero podemos transformarlo permitiéndonos curarnos de él y aceptándolo con amor a nosotros mismos y a los demás. Lo sé, porque esa mujer soy yo.

Hoy empezare a sentir gratitud por mi pasado. No puedo cambiar lo que ocurrió, pero puedo transformar el pasado adueñándome de mi poder, ahora, para aceptar, para curarme y para aprender de él.

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