Corriente Independiente de La Laguna

Septiembre 23


Comida para el pensamiento.

La voz positiva

A medida que aumenta nuestra serenidad, mueren el clamor y la confusión dentro de nuestras cabezas. En vez de sentir que algo nos jala en direcciones diferentes y de estar inciertos del camino a seguir, poco a poco vamos discerniendo la voz positiva que nos conduce hacia delante. En vez de tratar de analizar intelectualmente todas las alternativas posibles, adquirimos la confianza suficiente para elegir seguir la voz positiva sin padecer la agonizante indecisión.

Preocuparse y especular acerca de los caminos que no se tomaron es contraproducente y nos hace desperdiciar energías. Rezamos pidiendo conocer la voluntad de nuestro Poder Superior y luego actuamos lo mejor posible de acuerdo con nuestros conocimientos. Entre más practiquemos a escuchar la pequeña voz interior, más dirección positiva recibiremos.

La calma mental que experimentamos cuando nos abstenemos de comer en exceso despeja nuestra antigua confusión. Podremos cometer errores, pero mientras los admitamos y permanezcamos en contacto con nuestro Poder Superior, seguiremos siguiendo su voz positiva.

Guárdame en Tu camino positivo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

El doceavo paso dice: “Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros tragones y practicar estos principios en todos nuestros actos”. Hay que notar que la base de nuestra efectividad para llevar el mensaje a otros tragones es el hecho de nuestro propio despertar espiritual. Si no hemos cambiado no podemos ser instrumento de un Poder Superior para cambiar a otros. Para seguir este programa debemos transmitirlo; no podemos guardarlo para nosotros mismos; podemos perderlo si no lo damos; no puede fluir dentro de nosotros y quedarse allí; debe continuar manando dentro de nosotros conforme se vaya transmitiendo a los demás.

– ¿Estoy siempre dispuesto a dar lo que he aprendido en TA?

Meditación del Día.

“Acercaos a Dios, y Él estará con vosotros”. Cuando haya que luchar contra un problema superior a nuestras fuerzas, hay que recurrir a Dios por medio de un acto de fe. El acto de recurrir a Dios en cada situación difícil debe cultivarse. Se puede recurrir en forma de agradecimiento por la gracia de Dios en nuestras vidas. Puede ser en forma de una petición de su fortaleza para hacer frente a una situación y acto de gracias al recibir esa fortaleza cuando se necesita. No hay que pensar que sólo recibimos el poder para hacer frente a las pruebas, sino también recibimos un gran consuelo y la alegría de la proximidad y la compañía de Dios cuando la solicitamos.

Oración del Día.

Ruego tratar de acercarme más a Dios cada día por medio de la oración: Pido poder sentir su proximidad y su fuerza en mi vida.

Reflexión diaria A.A.

“Yo Era Una Excepción”

El (Bill W.) me dijo, gentil y simplemente. “¿Crees tú que eres uno de los nuestros'”.

* ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 413

Durante mi vida de bebedor estaba convencido de que yo era una excepción. Creía que yo estaba más allá de los pequeños requisitos y tenía el derecho a estar dispensado. Nunca me di cuenta de que el oscuro contrapeso de mi actitud era la constante sensación de que yo no “pertenecía”. En un principio, en A.A. me identificaba con otros solamente como alcohólico. ¡Qué maravilloso despertar ha sido para mí darme cuenta de que si los seres humanos estaban haciendo lo mejor que podían, también yo lo estaba! Todos los dolores, confusiones y alegrías que ellos sentían no son excepcionales, sino parte de mi vida, como lo son de la vida de cualquiera.

El lenguaje del adiós.

Tolerancia.

Practica la tolerancia.

Toleramos nuestros arranques, nuestros sentimientos, nuestras reacciones, nuestras peculiaridades, nuestra humanidad. Toleramos nuestros altibajos, nuestra resistencia al cambio, nuestra naturaleza batalladora y a veces difícil.

Toleramos nuestros miedos, nuestros errores, nuestra tendencia natural a escondernos de los problemas y del dolor. Toleramos nuestra vacilación a acercarnos a la gente, a mostrarnos, ser vulnerables.

Toleramos nuestra necesidad de sentirnos a veces superiores, avergonzados y compartir ocasionalmente el amor como iguales.

Toleramos la forma como progresamos, unos cuantos pasos adelante y dos para atrás.

Toleramos nuestro deseo instintivo de controlar y cómo renuentemente aprendemos a practicar el desapego. Toleramos la forma como decimos que queremos amor, y luego a veces hacemos que se alejen los demás.

Toleramos nuestra tendencia a volvernos obsesivos, a olvidarnos deconfiar en Dios y, ocasionalmente, a quedarnos atorados.

Hay algunas cosas que no toleramos. No toleramos conductas abusivaso destructivas en contra de los demás o de nosotros mismos.

Practiquemos una sana, amorosa tolerancia hacia nosotros mismos, dijo un hombre.

Cuando lo hagamos, aprenderemos a tolerar a los demás. Luego, vayamos un paso más allá. Aprendamos que toda la humanidad que estamos  tolerando es lo que nos hace bellos a nosotros y a los demás.

 

Hoy seré  tolerante conmigo mismo. A partir de ello, aprenderé a ser adecuadamente tolerante con los demás.

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