Corriente Independiente de La Laguna

Septiembre 19


Comida para el pensamiento.

Conócete a ti mismo

El programa TA promueve el autoconocimiento en un nivel práctico, físico, así como en los niveles emocional e intelectual, que son más abstractos. Llegamos a saber cuáles alimentos podemos manejar cómodamente, cómo organizar nuestro día para no acabar exhaustos, qué tipo de gente necesitamos evitar para mantener la serenidad.

Cuando comíamos en exceso teníamos tan poca confianza en nosotros mismos que tendíamos a aceptar las ideas ajenas acerca de cómo éramos y qué debíamos de hacer. Al tratar de ser y hacer lo que otros esperaban, quizá perdimos de vista a nuestro yo interno. A su vez, el vacío provocado por el hecho de no conocernos ni respetarnos a nosotros mismos nos condujo a comer aún más, tratando de llenar el hueco interior con comida.

El conocimiento de uno mismo requiere de valor y de honestidad. Implica admitir nuestras debilidades y errores, en vez de pretender que somos perfectos. A medida que empezamos a conocernos –nuestras preferencias, necesidades y metas-, ganamos en fuerza e integridad. El Poder que es superior a nosotros mismos nos permite comprender quiénes somos física, emocional y espiritualmente.

Gracias por el autoconocimiento.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Continuemos con los pasos 2, 3 y 11. Debemos recurrir a un Poder Superior para buscar ayuda, porque nosotros somos impotentes. Cuando ponemos nuestro problema de la comida en manos de Dios y lo dejamos allí, hemos hecho la decisión más importante de nuestra vida. De allí en adelante confiamos en Dios para que nos dé la fortaleza para permanecer abstinentes. Esto nos desplaza del centro del universo y nos permite transferir nuestros problemas a un Poder fuera de nosotros mismos. Por medio de la oración y la meditación buscamos mejorar nuestro contacto consciente con Dios. Tratamos de vivir cada día en la forma en que creemos que Dios desea que vivamos.

– ¿Estoy confiando en Dios para que me dé la fortaleza para permanecer abstinente?

Meditación del Día.

“Os he dicho estas cosas para que vuestra alegría sea completa”. Aún una parcial concepción de la vida espiritual trae mucha alegría. Nos sentimos contentos en el mundo cuando estamos en contacto con el Espíritu Divino del Universo. La experiencia espiritual trae una satisfacción verdadera de la vida siguiendo las leyes espirituales. Dios desea que tengamos un éxito espiritual. Si vivimos la vida lo más apegadamente posible de las leyes espirituales, podemos esperar lo que nos corresponda de alegría y de paz, satisfacción y éxito.

Oración del Día.

Ruego encontrar la felicidad al hacer lo debido. Pido encontrar satisfacción al obedecer las leyes espirituales.

Reflexión diaria A.A.

Aceptación

Admitimos que no pudimos vencer al alcohol con los recursos que nos quedaban, así que aceptamos además el hecho de que la dependencia de un Poder Superior (aunque fuese únicamente nuestro grupo de A.A.) podía realizar este trabajo que nos era, hasta ese entonces, imposible. En cuanto pudimos aceptar plenamente estos hechos, comenzó nuestra liberación de la compulsión por el alcohol.

COMO LO VE BILL, p. 109

La libertad me llego solamente con la aceptación de que podía poner mi vida y mi voluntad al cuidado de mi Poder Superior, a quien yo llamo Dios. La serenidad se empezó a filtrar en el caos de mi vida cuando acepté que lo que me estaba sucediendo era la vida misma y que Dios me ayudaría en mis dificultades – así como en mucho más. Desde entonces El me ha ayudado en todas mis dificultades. Cuando acepto las situaciones como son, no como yo quiero que sean, entonces empiezo a crecer y a tener serenidad y tranquilidad de espíritu.

El lenguaje del adiós.

Disculpas.

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos adisculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos  y ser como somos.

No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.

No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer paracuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera.”

Una vez que pedimos una disculpa, no tenemos que seguirla repitiendo. Si alguien quiere seguirnos sacando una disculpa  por el mismo incidente, eso es asunto de esa persona y no tenemos por qué dejarnos enganchar.

Podemos aprender a tomar seriamente nuestras disculpas y a no darlas cuando no sean válidas. Cuando nos sintamos bien con nosotros mismos, sabremos cuándo es momento de decir que lo sentimos y cuándo no.

Hoy trataré de ser claro y sano en mis disculpas, asumiendo responsabilidad por mis acciones y por las de nadie más. Dios mío, ayúdame a averiguar de qué necesito disculparme y qué no es responsabilidad mía

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