Corriente Independiente de La Laguna

Septiembre 7


Comida para el pensamiento.

Soy un comedor compulsivo

El hecho que necesito recordar a menudo es que soy un comedor compulsivo. Si lo olvido, eventualmente romperé mi abstinencia. No hay manera de que pueda comer en forma “normal”, como hace la mayoría. En mi caso, o como de acuerdo con mi plan de alimentación o lo hago de acuerdo con mi compulsión.

Como soy un comedor compulsivo, no como probaditas de esto o de aquello ni tampoco botanas. La triste experiencia me ha enseñado que para mí es imposible manejar esta forma incontrolada de comer. Sé que debo planear todos los días tres comidas con medida.

Debido a la nueva vida que TA me ha dado, doy gracias por mi enfermedad. Sin ella, no hubiera encontrado la cantidad de placer y serenidad que experimento cada día al seguir mi programa.

Que recuerde que soy un comedor compulsivo.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Otros de los lemas de T.A. es: “Poco a poco se va lejos”.

Esto significa que solamente vamos caminando en T.A., haciendo todo lo que nos es posible y sin acalorarnos por los problemas que surgen dentro o fuera de T.A. Nosotros los tragones somos personas emocionales y nos hemos excedido en casi todo lo que hemos hecho. No hemos sido moderados en muchas cosas. No hemos sabido cómo tomar la vida con calma.  La fe en un Poder Superior puede ayudarnos a aprender a tomar las cosas con calma. No estamos manejando el mundo. Cada quien es sólo uno entre muchos. Estamos resueltos a vivir vidas normales. Aprendemos nuestra experiencia en T.A. de que “poco a poco se va lejos”.

– ¿He aprendido a tomar las cosas con calma?

Meditación del Día.

“El Dios eterno es vuestro refugio y debajo están los Brazos Eternos”.

Los brazos que refugian expresan la protección amorosa del espíritu de Dios. El hombre con sus problemas y dificultades, lo que más necesita es un refugio, un lugar donde descansar, un lugar donde pueda depositar sus aflicciones y ser aliviado de sus cuidados. Dígase a sí mismo: “Dios es mi refugio”.

Dígalo hasta que esa vedad penetre en lo más profundo de su alma. Dígalo haciendo que esté seguro de ello. Nada podrá trastornarlo seriamente, ni atemorizarlo en realidad si Dios es su refugio.

Oración del Día.

Ruego poder acudir cada día a Dios como un refugio, hasta que se desvanezca el temor y lleguen la paz y la seguridad. Pido poder sentirme profundamente seguro en el abrigo de su espíritu.

Reflexión diaria A.A.

Nuestro lado de la calle

“Estamos aquí para barrer nuestro lado de la calle, comprendiendo que no podremos hacer nada que valga la pena hasta que lo hagamos, nunca tratando de decirle qué es lo que él debe hacer. No se discuten sus defectos; nos limitamos a los nuestros.”

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 72

 

Yo hice reparaciones a mi padre poco tiempo después de dejar de beber. Mis palabras cayeron sobre oídos sordos ya que yo lo había culpado por mis dificultades. Varios meses después hice reparaciones a mi padre otra vez. En esta ocasión escribí una carta en la que no lo culpaba y tampoco hice mención de sus faltas. Dio resultado, y por fin caí en la cuenta. Mi lado de la calle es todo de lo que yo soy responsable y, gracias a Dios y a TA – este lado está limpio hoy.

El lenguaje del adiós.

Impotentes sobre los demás.

Dejemos de disculpar a las otras personas.

Dejemos de disculparnos a nosotros mismos.

Aunque es nuestra meta desarrollar la compasión y lograr el perdón, la aceptación y el amor, también es nuestra meta aceptar la realidad y hacer que la gente sea responsable de su propia conducta. Podemos también hacernos nosotros responsables de nuestra propia conducta y, al mismo tiempo, tenernos compasión, ser comprensivos con nosotros mismos. Cuando nos declaramos impotentes, no nos estamos declarando irresponsables. No tenemos el poder de controlar a los demás, lo que hacen, lo que hicieron, o lo que podrían hacer. Estamos declarando que estamos dispuestos a dar fin a una vida ineficaz basada en la fuerza de voluntad y en el control. Y estamos comenzando un viaje espiritual, mental y emocional en el que asumimos la responsabilidad que tenemos para con nosotros mismos.

No somos víctimas. No estamos desamparados. Aceptar la impotencia cuando eso es lo adecuado nos capacita para adueñarnos de nuestro verdadero poder para cuidar de nosotros mismos.

Hoy evitaré disculparme por mi propia conducta o por la de alguien más. Dejaré que las consecuencias y las responsabilidades recaigan donde correspondan.

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