Corriente Independiente de La Laguna

Julio 23


Comida para el pensamiento.

La comida: sirviente o amo

La comida solía ser nuestro amo.  La obsesión mental por ella y el  antojo de querer comer más controlaban nuestra vida.  A medida que nos recuperamos, empezamos a ver cuán esclavos éramos de la comida y de nuestro apetito.  Sabemos que, no importa por cuánto tiempo nos abstengamos de la compulsión de comer y nos recuperemos de nuestra enfermedad, siempre seremos impotentes ante la comida.  La idea de que algún día seremos capaces de comer en forma espontánea es la ilusión más falsa y peligrosa que podamos albergar.

Al abstenernos de comer en exceso cada día de nuestra vida, hacemos de la comida nuestro sirviente, no nuestro amo.  Comemos lo necesario para alimentar nuestro cuerpo, pero no nos permitimos comer para consolarnos, porque estamos aburridos, por cualquiera otra razón de tipo emocional.  Independientemente de lo que necesitemos para permanecer  en abstinencia, eso es lo que estamos dispuestos a hacer cada día.

El hecho de no olvidar  que siempre estamos a un bocado del atracón nos asegura que la comida seguirá siendo nuestro sirviente.

Hoy y todos los días, que te sirva a Ti y no a la comida.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Debemos recordar que todos los T.A. tenemos una estructura de vidrio. No debemos colocar a ningún miembro de T.A. sobre un pedestal y señalarlo como “TA  perfecto”. No es bueno para la persona ser colocada sobre un pedestal, y si él es prudente, no lo deseará. Si simbolizamos a algún miembro de T.A. como nuestro ideal y tiene una recaída, estamos en peligro de caer con él. Sin excepción, todos estamos a un bocado de distancia de un atracón, sin importar el tiempo que hayamos estado en T.A. Nadie está completamente seguro. T.A. en sí debe ser nuestro ideal y no algún miembro en lo particular.

¿Estoy poniendo mi confianza en los principios de T.A. y no en algún miembro del grupo?

Meditación del Día.

La paz interior que viene de la confianza en Dios realmente sobrepasa toda comprensión. Esa paz ningún hombre puede arrancarla. Ninguna persona tiene el poder de perturbar esa paz interior. Pero hay que tener cuidado de no caer en las preocupaciones y distracciones del mundo. Hay que tratar de evitar que penetren los temores y el desaliento. Hay que rehusar a abrir la puerta a las distracciones que perturben la paz interior. Hay que hacer un asunto de honor el no permitir hoy que perturbe la paz interior, la tranquilidad del alma.

Oración del Día.

Ruego poder no permitir a los que ocupan de mí perjudicar mi paz de pensamiento. Pido poder conservar una profunda calma interior durante el día.

Reflexión diaria A.A.

Le pido a Dios que decida.

“Te ruego que elimines de mí cada uno de los defectos de carácter que me impiden ser útil a Ti y a mis semejantes”.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 71

 

Después de haber admitido mi impotencia y tomado la decisión de poner mi vida y mi voluntad al cuidado de Dios, como yo lo concibo, no soy yo quien tiene que decidir cuáles defectos deben ser eliminados, ni el orden en que deben serlo, ni el plazo de tiempo en el que tienen que ser eliminados. Le pido a Dios que decida cuáles defectos me impiden ser útil a El y a otros, y luego le pido humildemente que me los elimine.

El lenguaje del adiós.

Forzar a que suceda algo.

Deja de tratar que suceda algo.

Dejar de hacer, tanto si esto te está desgastando o con ello no estás logrando los resultados deseados. Deja de pensar tanto en ello. Deja de preocuparte por ello. Deja de estar tratando de forzar, de manipular, de obligar o de hacer que suceda.

Hacer que sucedan las cosas es controlar. Podemos tomar una acción positiva para ayudar a que sucedan las cosas. Podemos hacer nuestra parte. Pero muchos de nosotros hacemos más que nuestra parte.

Sobrepasamos los límites de cuidar y hacer nuestra parte y nos embarcamos en una conducta controladora, coercitiva, de cuidar excesivamente a los demás.

Controlar es auto derrotista. No funciona. Al ofrecernos demasiado para hacer que suceda algo, de hecho podemos estar impidiendo que ocurra.

Haz tu parte relajadamente, con armonía, en paz. Luego, déjalo ir.

Simplemente déjalo ir. Oblígate a dejarlo ir si es necesario. “Actúa como si”. Pon tanta energía en dejarlo ir como la has puesto en tratar de controlar. Obtendrás mucho mejores resultados

Puede que no suceda. Puede ser que ocurra de la manera como nosotros queríamos y esperábamos. Pero nuestra conducta controladora tampoco hubiera logrado que sucediera.

Aprende a dejar que las cosas sucedan, porque así ocurrirá, de todas maneras. Y mientras esperamos a ver qué sucede, estaremos más felices y también lo estarán quienes nos rodean.

Hoy dejaré de forzar a que sucedan las cosas. En vez de ello, permitiré que las cosas ocurran de manera natural. Si me sorprendo tratando de forzar eventos o de controlar a la gente, me detendré y descubriré una manera de desapegarme.

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