Corriente Independiente de La Laguna

Julio 18


Comida para el pensamiento.

No brinques

Cuando hemos logrado mantener la abstinencia durante un período significativo,  es como si hubiéramos subido lentamente muchos pisos de escaleras hasta llegar a la punta de un rascacielos. Decirnos a nosotros mismos que haremos una excepción y romperemos la abstinencia una sola vez es como decir que saltaremos de la ventana del último piso del rascacielos y que únicamente caeremos al piso siguiente.

La naturaleza de nuestra enfermedad es tal, que un pequeño bocado compulsivo inevitablemente nos llevará al desastre.  Quizá podemos posponer el atracón un día, una semana o aún más tiempo, pero una vez que hayamos perdido el control, nos colocaremos en un patrón que es una espiral descendente.

Lo único que necesitamos para permanecer en el último piso del rascacielos es guardar nuestra abstinencia.  Es un pequeño precio a pagar por tan magnífica vista.

Protégeme de un brinco fatal.

 

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Dos cosas pueden arruinar la unidad del grupo: el chismorreo y la crítica. Para evitar estas cosas decisivas, tenemos que darnos cuenta que todos estamos embarcados en la misma lancha.

Somos como un grupo de personas en una lancha salvavidas después de haberse hundido el barco. Si hemos de ser salvados, tenemos que marchar de acuerdo. Es cuestión de vida o muerte para nosotros. El chismorreo y la crítica son formas seguras para la destrucción de cualquier grupo de T.A. Todos estamos en T.A. para mantenernos abstinentes y para ayudar a cada uno de los demás a conservarse así. Y ni el chismorreo ni la crítica ayuda a nadie a permanecer abstinente.

¿Soy con frecuencia culpable de la murmuración y la crítica?

Meditación del Día.

Debemos tratar de estar agradecidos por todas las bendiciones que hemos recibido y que no merecemos. La gratitud a Dios por todas sus bendiciones nos hacen humildes. Hay que recordar lo poco que podemos hacer por nosotros mismos y ahora confiamos en la gracia de Dios para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás. La gente no se preocupa mucho por aquellos que son vanidosos y sienten ser mejores que los demás, ni por aquellos que murmuran y critican. Pero la gente se impresiona ante la verdadera humildad. Por eso debemos tratar de practicar la humildad en todo momento. La gratitud a Dios y la verdadera humildad son lo que nos hace eficaces.

Oración del Día.

Ruego porque que pueda marchar humildemente con Dios. Pido poder confiar en su gracia para sostenerme.

Reflexión diaria A.A.

Agradecido por lo que tengo.

“Durante el proceso de aprender más acerca de la humildad, el más profundo resultado de todos fue el cambio de nuestra actitud ante Dios.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 80

Hoy en día mis oraciones consisten mayormente en decirle gracias a mi Poder Superior por mi sobriedad y por la maravilla de la generosidad de Dios, pero también tengo que pedir ayuda y fortaleza para cumplir con Su voluntad para conmigo. Ya no tengo que pedir a Dios que a cada momento me rescate de situaciones en las que caigo por no hacer Su voluntad. Ahora parece que mi gratitud está directamente ligada a la humildad. Mientras yo tenga la humildad para sentirme agradecido por lo que tengo, Dios continúa dándome lo que necesito.

El lenguaje del adiós.

Tiempo para enojarse.

Ya es tiempo de que te enojes, sí, de que te enojes mucho.

La ira puede ser una emoción tan potente, atemorizante.

También puede ser un sentimiento que nos guíe hacia importantes decisiones, a veces decisiones difíciles de tomar. Puede ser señal de los problemas de otras personas, de nuestros problemas, o simplemente de problemas que debemos enfrentar.

Negamos nuestra ira por una serie de razones. No nos damos permiso para permitir que aflore en nuestra conciencia, al principio.

Entiende que la ira no desaparece; se asienta en capas bajo la superficie, esperando a que estemos listos, a que nos sintamos seguros y que estemos lo suficientemente fuertes para lidiar con ella.

Lo que solemos hacer en vez de encarar nuestra ira y lo que ésta nos está diciendo acerca del cuidado de uno mismo, es sentirnos dolidos, victimados, atrapados, culpables e inseguros acerca de cómo cuidar de nosotros mismos. Podemos aislarnos, negar, dar pretextos y esconder la cabeza en la arena, por un tiempo.

Podemos castigar, desquitarnos, levantarnos y preguntarnos.

Podemos perdonar repetidamente a la otra persona por conductas que nos lastiman. Podemos temer que alguien se aleje si enfrentamos la ira que sentimos hacia él o ella. Podemos temer que tengamos que alejarnos nosotros si nos enfrentamos a nuestra ira.

Podemos simplemente tener miedo de nuestra ira y de la potencia de ésta. Podemos no saber que tenemos derecho, una responsabilidad incluso –para con nosotros mismos- de permitirnos sentir nuestra ira y aprender de ella.

Dios mío, ayuda a que afloren mis sentimientos de ira ocultos o reprimidos. Ayúdame a tener el valor para encararlos. Ayúdame a comprender cómo debo cuidar de mí mismo con la gente hacia la cual siento ira.

Ayúdame a dejar de decirme a mí mismo que algo anda mal conmigo cuando la gente me víctima y me siento enojado por la victimización.

Puedo confiar en que mis sentimientos son señal de que existen problemas que necesitan mi atención.

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