Corriente Independiente de La Laguna

Julio 16


Comida para el pensamiento.

¿Es difícil lo correcto y fácil lo incorrecto?

Constantemente nos enfrentamos a diferentes alternativas y nos sentimos tentados a escoger el camino de menor resistencia.  En nuestro trato con nosotros mismos y con los demás, por lo general resulta más fácil decir “si” que decir “no” , pero el “si” no es siempre la mejor respuesta.  Si somos demasiado permisivos, nos volveremos flojos e ineficaces.

El problema de optar por el camino más fácil es que a la larga resulta más difícil.  Si no controlamos nuestra manera de comer, tendremos todos los problemas propios de la obesidad. Si no limitamos nuestros gastos, eventualmente careceremos de fondo para cubrir nuestras necesidades.

Si no seguimos principios éticos y morales, nuestras vidas se tornaran caóticas y viviremos con un miedo y tensión constantes.

Aunque es difícil elegir el camino correcto que cuesta más, cuando así lo hacemos ejercitamos nuestros principios éticos que nos hacen más fuertes y respetables.

Que por Tu gracia tome las alternativas correctas.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Podemos creer que Dios está en su cielo y que tiene un propósito para nuestras vidas que, con el tiempo, operará en la medida en que tratemos de vivir en la forma en que creamos que Él desea que vivamos. Una señora dijo una vez que ella “soportaba el mundo  como un traje cómodo”. Esto quería decir que nada podía trastornarla gravemente, porque tenía fe profunda y perseverante en que Dios se ocuparía siempre de ella. Para nosotros quiere decir no trastornarnos demasiado por la maldad superficial de las cosas, sino sentirnos profundamente seguros que la bondad fundamental y el propósito del universo.

¿Me siento seguro en el fondo?

Meditación del Día.

Como la sombra de una gran roca en una tierra desierta, Dios es nuestro refugio contra los males de la vida.

El antiguo himno dice: “Dios puede ser tu refugio ante la tormenta. El poder de Dios puede protegerte contra toda tentación y derrota”.

Trata de sentir su divino poder; solicítalo, acéptalo y utilízalo. Armado con esa fuerza, puedes hacer frente a todo. Cada día, busca seguridad en el lugar secreto de Dios, en comunión con Él. Allí no puedes ser gravemente tocado ni dañado. Dios puede ser tu refugio.

Oración del Día.

Ruego porque pueda hallar un cielo en el pensamiento de Dios. Pido poder morar en esa Fuerte Torre, poderosamente guarnecida.

Reflexión diaria A.A.

Un grado de humildad.

“En cada caso, el dolor había sido el precio de admisión a una nueva vida. Pero este precio de admisión había comprado más de lo que nosotros esperábamos. Esto trajo un grado de humildad que pronto descubrimos que cura el dolor.”

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 80

Fue doloroso renunciar a tratar de controlar mi vida, aunque el éxito me había eludido, y cuando la vida se me hacía muy dura yo bebía para escapar. Lograré aceptar la vida como es por medio de la humildad que experimento cuando entrego mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios como yo lo concibo.

Con mi vida bajo el cuidado de Dios, el temor, la incertidumbre y la ira, ya no serán las respuestas a aquellas partes de mi vida que preferiría que no me sucedieran. El dolor de vivir esos momentos será aliviado por el conocimiento de que he recibido la fortaleza espiritual para sobrevivir.

El lenguaje del adiós.

Insiste en lo mejor.

Nos merecemos lo mejor que pueden ofrecer la vida y el amor, pero cada uno de nosotros enfrenta el desafío de aprender a identificar qué significa eso en su vida. Cada uno de nosotros debe llegar a comprender lo que creemos merecer, lo que queremos y si lo estamos recibiendo o no.

Se puede empezar desde un solo lugar, y ése es justamente en el que estamos, en nuestras circunstancias actuales. El lugar desde el cual comenzamos es con nosotros.

¿Qué nos duele? ¿Qué nos enoja? ¿De qué nos estamos quejando y lamentando? ¿Estamos menos preciando cuánto nos está doliendo una conducta en particular? ¿Estamos disculpando a la otra persona, diciéndonos a nosotros mismos que somos “demasiado exigentes”? ¿Estamos renuentes, por una serie de razones, especialmente el miedo, a atacar los asuntos en nuestras relaciones que pueden estarnos lastimando? ¿Sabemos lo que nos está lastimando y sabemos que tenemos el derecho de detener nuestro dolor si queremos hacerlo? Podemos comenzar la jornada de la privación al merecimiento. Podemos empezar hoy. También podemos ser pacientes y gentiles con nosotros mismos, a medida que viajamos, cuando cada vez vamos sintiendo menos que nos merecemos lo segundo mejor, y vamos sabiendo en nuestro corazón que nos merecemos lo mejor, y asumimos la responsabilidad de ello.

Hoy prestaré atención a cómo permito que me trate la gente y cómo me siento acerca de ello. También me fijaré en cómo trato a los demás.

No reaccionaré excesivamente tomándome sus asuntos en forma demasiado personal o demasiado en serio; no reaccionaré de menos negando que ciertas conductas son inapropiadas e inaceptables para mí.

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