Corriente Independiente de La Laguna

Febrero 8


Comida para el pensamiento.

Lo principal

Todos sabemos que tenemos que pagar un precio por todo lo que vale la pena en la vida. El precio es el principal. No existen las comidas gratuitas. Aunque hayamos aprendido que no podemos superar nuestra manera compulsiva de comer sin el apoyo de nuestro Poder Superior y del grupo de TA, también sabemos que estar en TA no es tener un boleto gratis para mantenernos en el peso ideal. Cada uno de nosotros tenemos que mirar lo principal.

El precio que tenemos que pagar por liberarnos de comer de manera compulsiva es evitar cualquier comida que en lo personal nos lleve a darnos atracones. Es la disciplina cotidiana de comer con medida. No podemos tener una vida nueva libre de la compulsión si seguimos recurriendo a nuestros viejos excesos. No podemos ser libres y comer en exceso al mismo tiempo. Debemos estar dispuestos a pagar el precio.

A medida que día con día guardamos abstinencia, vamos desarrollando nuevos hábitos y nos vamos acostumbrando a vivir sin comida extra, innecesaria. Empezamos a cambiar en forma positiva, constructiva. Día con día, paso a pasito, vamos pagando el precio de nuestro nuevo crecimiento interior y nuestro progreso. ¡Lo que ganamos vale infinitamente más que le precio que pagamos!

Que hoy esté dispuesto a pagar el precio.

24 horas al día.

Pensamiento del Día.

Cuando el sol de la mañana se eleva en un día brillante y hermoso, saltamos del lecho. Estamos agradecidos con Dios por sentirnos bien y felices, en lugar de enfermos y a disgusto. La generosidad y la felicidad han llegado a ser para nosotros mucho más importantes que el estímulo de la comida que nos eleva durante un breve rato, pero que al final nos desploma. Desde luego, todos nosotros los tragones nos divertimos mucho tragando. Podríamos admitirlo perfectamente. Podemos volver la vista atrás y contemplar muchas horas buenas antes que llegásemos a ser Tragones. Pero para nosotros, los tragones, llega el momento en que el tragar deja de ser divertido y se transforma en problemas.

– ¿He aprendido que la “tragadera” ya no volverá a ser para mí ninguna otra cosa que problemas?

Meditación del Día.

Tengo que confiar en Dios. Tengo que confiar en Él hasta el máximo. Tengo que depender del Poder Divino en todas las relaciones humanas. Esperaré, confiaré y tendré esperanza hasta que Dios me muestre el camino. Esperaré orientación sobre cualquier decisión importante. Haré frente a la prueba de la espera hasta que una cosa parezca justa antes de hacerla. Toda tarea para Dios tiene que pasar a través de la prueba del tiempo.  Llegará la orientación si la esperamos.

Oración del Día.

Ruego poder pasar la prueba de la espera de la orientación de Dios. Pido no actuar por mí mismo.

Reflexión diaria A.A.

Como convencer al Sr. Hyde?

“Aun entonces, según vamos talando y talando, la paz y la alegría todavía nos eludirán. Este es el punto al que hemos llegado muchos de nosotros veteranos de A.A. Y es un punto literalmente infernal. Cómo conseguir que nuestro inconsciente – de donde surgen todavía muchos de nuestros temores, obsesiones y aspiraciones falsas – esté conforme con lo que realmente creemos, sabemos y queremos. Cómo convencer al “Sr. Hyde”, ese monstruo mudo, feroz y oculto, es nuestra tarea principal.”

LO MEJOR DE BILL, p. 42-43

La asistencia asidua a las reuniones, el servir y ayudar a otros es la receta que muchos han probado y que les ha resultado eficaz.

Cuando me desvío de estos principios, brotan de nuevo mis costumbres del pasado y reaparece mi viejo ser con todos sus temores y defectos. La meta final de todos los miembros de A.A. es la sobriedad permanente, lograda un día a la vez.

El lenguaje del adiós.

Deja ir los sentimientos de culpa

Sentirnos bien con nosotros mismos es una elección que hacemos. Lo mismo ocurre con el hecho de sentirnos culpables. Cuando el sentimiento de culpa es legítimo, actúa como una señal de advertencia, indicando que nos hemos salido del camino. Y ahí termina su propósito.

Revolcarnos en la culpa les permite a los demás controlarnos. Provoca que no nos sintamos tan buenos. Nos impide fijar límites y tomar algún otro curso de acción sano para cuidar de nosotros mismos.

Podemos haber aprendido a sentirnos culpables habitualmente, como una reacción instintiva a la vida. Ahora sabemos que no necesitamos sentirnos culpables. Aunque hayamos hecho algo que viole un valor establecido, el sentimiento prolongado de culpa no soluciona el problema sino que lo prolonga. Así que, mejor repara el daño. Cambia una conducta y, luego, deja ir los sentimientos de culpa.

Hoy Dios mío, ayúdame a disponerme por completo a dejar ir los sentimientos de culpa. Por favor apártalos de mí y reemplázalos con amor a mí mismo.

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